Si bien al salir de vacaciones lo normal es que primero se elija un destino y en base a él se seleccione un alojamiento, los hoteles han ido ganando un importante sitial en los viajes, convirtiéndose, por sí mismos, en la atracción turística. Esto ocurre sobre todo si se trata de exóticas habitaciones como las de este reportaje, que usted podrá experimentar sólo si se atreve.
Por Monserrat Quezada L.
Cuando uno piensa en vacaciones, lo más común es imaginarse en el lugar favorito descansando, relajado y sin preocupaciones. Escalar por una endeble escalera de madera de diez metros para llegar a la habitación, dormir sobre el hielo, bucear de vuelta al hotel y dormir en una cama que parece flotar no son precisamente sinónimos de eso, pero sí pueden convertirse en una excelente opción si el descanso le parece demasiado aburrido.
Tan popular se ha vuelto la visita a “hoteles inusuales” que, incluso, existe un sitio web (www.unusualhotelsoftheworld.com) donde se pueden elegir, según si se desea una experiencia de tipo familiar, lujosa, romántica, etc. O por tipo: históricos, desérticos, de arte, bajo el agua, flotantes, iglús, en vehículos y muchas categorías más. Aquí una selección al estilo Tell de los más extraños entre los extraños.
La ley del hielo: Hotel de Glace Québec, Canadá
Un hotel que se debe reconstruir año a año podría no parecer muy rentable, excepto si, como este, está hecho de hielo.
Por esta razón, dormir en este hotel es aprovechar un acontecimiento, vivir una experiencia que ocurre una vez al año y que en la temporada invernal, del 7 de enero al 27 de marzo de 2011, cumplirá diez “ediciones”.
Su reconstrucción anual es otro de sus grandes atractivos, ya que toda la decoración en hielo, los tallados y las hogueras se renuevan, por lo que nunca podrá decir que este lugar no tiene nada nuevo que ofrecerle.
Las treinta y seis habitaciones repartidas en los más de tres mil metros cuadrados de este hotel están a una temperatura de -3° a -5°C y todas las camas tienen de base un bloque de hielo, sobre el cual se ubica un somier y un colchón. A cada huésped se le entrega un saco de dormir especialmente diseñado para estas condiciones.
Como la idea de este hotel es encantar a las personas con las extremas condiciones de este nórdico país, el lugar contempla exposiciones sobre la vida nórdica y pintura sobre hielo, además de esculturas, un festival de las artes, una pista de deslizamiento sobre hielo e, incluso, una capilla de hielo para matrimonios.
Si la temperatura bajo cero no es su favorita para pernoctar, puede visitar este hotel durante el día pagando una entrada.
Como pez en el agua: Hotel Poseidón
Un ascensor transporta a los pasajeros doce metros hacia abajo hasta llegar a veinticuatro suites con paredes adornadas por los cuadros más hiperrealistas del mundo en la misma temática: la colorida vida bajo el océano.
Este hotel, situado en una laguna privada en las islas Fiji, también ofrece un departamento exclusivo que, al igual que las habitaciones, tiene aproximadamente el setenta por ciento de sus muros construidos en acrílico transparente, y cuenta con un botón para alimentar a los peces.
Cada suite, de 10x5.1 metros, fue construida como módulo independiente y pueden ser ajustadas o removidas del pasillo principal mediante una compuerta especial que permite hacerlo sin dejar pasar el agua.
La estadía costará, aproximadamente, treinta mil dólares por pareja por semana, la que considera cuatro días de alojamiento en bungalows en tierra y dos días en las habitaciones bajo el agua, más una variedad de actividades como golf, una expedición en un submarino de lujo y la posibilidad de aprender a pilotear un sumergible en la laguna.
Su inauguración está prevista para este año, por lo que si es fanático de Julio Verne y la vida acuática, ya puede hacer sus reservas.
A lo Pedro Picapiedra: Yunak Evleri, Turquía
En Cappadocia, en la antigua villa de Urgup, existe este hotel construido dentro de una montaña, el cual consta de seis casas tipo cuevas, treinta habitaciones que datan de los siglos V y VI y una mansión griega del siglo XIX.
Este hotel es el lugar perfecto para conocer, sin moverse de su habitación, los atractivos del lugar: las ciudades bajo tierra, las iglesias-cavernas escondidas y su característico terreno rocoso. Esto, porque al dormir acá usted está durmiendo sobre un monumento histórico, que se tuvo que respetar íntegramente para poder concluir el hotel.
Hoy, las habitaciones cuentan con lujos como baños de mármol —que incluyen jacuzzi y baño de vapor en las más exclusivas—, camas hipoalergénicas adornadas con bordados de hilo de oro, muebles y cortinas otomanas y pisos de madera cubiertos por múltiples alfombras turcas de tres nudos. La comida es otro destacado de este lugar, que fue incluido dentro del libro “1000 lugares para ver antes de morir”. Cuesta aproximadamente 128 euros por noche.
Una casa en un árbol: Woodpecker hotel, Suecia
Creada por el artista Mikael Genberg, este hotel es para aquellos aventureros con alma de niños que aún recuerdan la casa en el árbol que construyeron con sus amiguitos en la infancia. Es un pequeño hotel, de una sola habitación, en un árbol de más de ciento treinta años, ubicado en un parque público de la localidad sueca de Vasteras, muy cerca de Estocolmo.
El hotel está situado a trece metros de altura y se accede a través de una escalera de madera muy segura. Cuenta con una cama con plumón, calefacción, una cocina totalmente equipada, una pequeña biblioteca, por si se aburre de observar a la gente del parque, y un baño. Los precios oscilan entre los 250 y los 350 dólares la noche y queda a veinte minutos de distancia del aeropuerto.
Obra de arte habitable: Propeller Island City Lodge, Alemania
Esta es la historia de cómo el arte se convierte en un rentable negocio: El artista alemán Lars Stroschen, que desde siempre mostró su interés y habilidades en distintas artes, decidió empezar a costear su afición arrendando dos habitaciones de su casa. Como le parecía muy aburrido el diseño de éstas, comenzó a decorarlas con sus creaciones, lo que tuvo excelentes resultados de público. Así, para seguir dedicándose a la música, decidió ampliar el negocio y contratar a otras personas que se hicieran cargo del City Lodge de Berlín, que se convirtió uno de los lugares de hospedaje más originales del mundo.
La gracia de este lugar es que cada habitación es absolutamente distinta a la anterior, ya que cada objeto de su interior es especialmente ideado y creado por el artista. Se puede hospedar en la pieza de cuadrados con símbolos en blanco y negro, o en la completamente naranja, o en la que tiene una cama que levita, en otra que cuelga en lo alto…cuarenta y cinco son las opciones a las que podrá acceder por un valor de cien euros por noche en promedio.
Lo que a la vida da sabor: Palacio de Sal, Bolivia
Situado a orillas del majestuoso Salar de Uyuni, a solo veinticinco kilómetros de la ciudad del mismo nombre, existe uno de los hoteles más insólitos del mundo: el Palacio de la Sal. Como su nombre lo dice, está completamente construido a base de este mineral. Paredes, pisos, techos, así como gran parte de su implementación y decoración, sillas, mesas, catres, esculturas y otros, están hechos de esa sustancia indispensable en la cocina que, en este caso, no se queda sólo ahí.
Consta de ocho habitaciones dobles y ocho matrimoniales, todas diseñadas para asemejar un iglú de sal. Sabroso, no hay duda.
Este hotel ha recibido numerosos galardones y menciones en revistas de viajes por su peculiaridad, además de apariciones en varios programas de canales de televisión como Discovery Chanel, National Geographic, BBC. El reconocimiento más reciente fue en marzo del 2010, cuando volvió a ser seleccionado entre los hoteles más insólitos del mundo por la Revista TREND de Francia. Si quiere algo extravagante, pero más cerca, esta sin duda es su mejor opción.