El salto largo es su mejor prueba. La resistencia; su mayor fortaleza física. La disciplina; una virtud predominante. Con todos estos atributos, la joven atleta de dieciséis años ha cimentado un camino de esfuerzos, sacrificios y éxitos. Hace dos años fue campeona nacional en la categoría infantil, un logro que la llevó a competir en el sudamericano y a seguir atesorando triunfos en una prometedora y fructífera carrera.
por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.
Cuando ya se daba por finalizada su participación en el heptatlón, durante los Juegos de la Juventud Trasandina (JUDEJUT), realizado a principios de junio, Josefa Troncoso Etchepare debió repetir la última prueba de los ochocientos metros planos. Un error del juez hizo que las competidoras sacaran nuevamente toda su fuerza y resistencia, tras una larga jornada. El cansancio no aplacó el esfuerzo de Josefa y en un tiempo de dos minutos y treinta cinco segundos llegó a la meta, ubicándose en el tercer lugar del podium, dentro de su categoría.
A pesar de que el resultado no dejó muy contenta a la promesa atlética de dieciséis años, rápidamente, su entrenador Hernán Pezoa y sus compañeras se encargaron de subirle el ánimo, pues quienes la conocen, saben que Josefa compite para ganarse a sí misma. La buena noticia era que de las siete pruebas combinadas de los JUDEJUT, en cinco de ellas había superado sus marcas.
Autoexigente, responsable, disciplinada y excelente alumna son las características que mejor definen a esta espigada deportista, que cursa tercero medio en el colegio The International School en La Serena y que sueña con vivir en Estados Unidos, porque sabe que allí podrá complementar una carrera universitaria con el atletismo.
¿Esperabas un primer lugar en los JUDEJUT?
Sí, pero las dos competidoras peruanas que me ganaron tienen diecinueve años y son bastantes más desarrolladas que yo. Al principio no estaba muy contenta, pero cuando supe que había superado mis marcas, pese a las dificultades y a la repetición de la prueba… quedé más tranquila.
¿Siempre corres para ganar?
Para ganarme a mí misma. Es que este deporte es individual y solitario; es uno quien resuelve sus problemas y organiza sus tiempos. Si me equivoco, soy yo la responsable de los errores y si gano, soy yo la triunfadora y nadie más.
¿Qué te pareció el nivel de los competidores y la participación de los chilenos?
En general, un muy buen nivel, pero creo que el de los hombres estuvo mucho mejor, en especial, Javier Alarcón, quien obtuvo el primer lugar en la difícil competencia de los cuatrocientos metros con vallas.
CAMPEONA NACIONAL
Cuando cursaba segundo básico, Josefa entró a la academia de atletismo, no porque le gustara correr, sino por acompañar a su mejor amiga, la atleta Cristina Helleman. “Al principio, no era buena y no me destacaba. Mi profesor, Hernán Pezoa, fue quien me motivó a continuar. Cuando estaba en sexto básico, las horas de entrenamiento aumentaron a dos veces a la semana en el colegio y una en un grupo del Estadio La Portada. Fue en ese entonces cuando empecé a competir”.
Su primer campeonato fue la Copa Soprole en Santiago; esta primera experiencia marcó la floreciente carrera de Josefa. “Estaba compitiendo en los quinientos metros planos y me caí. La verdad es que no sabía que después de la partida, todas las competidoras corrían por la pista uno, entonces al amontonarse, me tropecé. A pesar de esto, me levanté y llegué a la meta”.
¿Qué condiciones vio tu profesor para motivarte a competir?
La disciplina, porque iba a todos los entrenamientos. Siempre he sido muy autoexigente y si me pongo una meta, la cumplo.
¿Entrenar duro es lo que te ha fortalecido?
Cuando tenía trece años, el profesor Pezoa me invitó a un entrenamiento más intenso para desarrollar musculatura y resistencia. Durante ese verano, de lunes a sábado entrenábamos dos horas y media en la Avenida del Mar. Esto significó dejar de lado las entretenciones y sacrificar muchas horas para entrenar.
¿Pensaste en abandonar?
Hay días y días, la verdad… a veces decía “no quiero hacer nada más”. Cuando entré al colegio ese año, seguí entrenando también, de lunes a sábado, y me sentía muy cansada, tenía muchas pruebas y me perdía fiestas o juntas con mis amigas, sin embargo, seguí para cumplir mi objetivo.
¿Cuál era la meta en ese momento?
Ser campeona nacional en la categoría infantil y lo logré. En el 2012, participé en el Campeonato Nacional de Talca y gané todas las pruebas combinadas en pentatlón: vallas, salto alto, bala, salto largo y seiscientos metros planos.
¿Superaste todas tus marcas?
De las cinco pruebas, superé las marcas de vallas, seiscientos metros planos y de salto alto; en esta hice un salto de un metro cuarenta y ocho centímetros. Este logro me permitió clasificar para competir en el sudamericano, ese mismo año.
¿Tus padres deben estar muy orgullosos?
¡Sí! Ellos reconocen todo mi esfuerzo y saben que equilibrar todo lo que hago no es fácil.
¿También son deportistas?
Mi madre hace velerismo, de hecho, yo hice un curso, pero dejé esta práctica porque prioricé el atletismo. Mi padre, por su parte, corrió maratones durante un tiempo. Ellos son exigentes conmigo, pero también confían en mis capacidades.
¿Te refieres a los estudios?
Ahora tengo promedio 6,5. Siempre he estado en los tres primeros lugares del curso.
EXPERIENCIA Y MADUREZ
A los catorce años viajó sola a Brasil. Sus destinos eran Natal y Joao Pessoa; su meta, ocupar los primeros lugares del Campeonato Sudamericano, realizado en el 2012. “Llegué al sudamericano en la posición número doce del ranking. Cuando competí en las pruebas combinadas, superé las marcas y ascendí al quinto lugar”.
¿Cuál fue tu mejor prueba?
El salto largo, porque hice cuatro metros y noventa y siete centímetros. Y en lo personal ¿qué valoras de esta experiencia? La autodisciplina es un factor importante en este deporte. Aprendí a manejar el autocontrol, porque estaba sola. Antes de la competencia debía regular mis comidas, las horas de descanso, los precalentamientos, la verdad, ¡todo!
¿Has tenido que madurar más rápido de lo común?
En cierta forma sí, porque el atletismo me ha dado experiencias que otras jóvenes de mi edad no han tenido.
Después del sudamericano, Josefa pasó a categoría menor. Ha competido en dos campeonatos nacionales, representando a su colegio y por el Club Atlético de La Serena. En ambos obtuvo un segundo lugar, pero esta vez en heptatlón. A las cinco pruebas combinadas que por años practicó la joven atleta, debió sumar la jabalina y los doscientos metros planos.
“De jabalina no sabía nada. Durante cuatro meses tuve que aprender y entrenar bastante, porque esta técnica requiere fuerza, coordinación y velocidad… a mí me cuesta mucho ¡es muy difícil!”.
¿La velocidad no es tu fortaleza?
Definitivamente, la rapidez no es lo mío. A pesar de que la velocidad igual es importante en algunas pruebas, mi mayor fortaleza está en la resistencia.
¿Piensas continuar en el atletismo?
Me gustaría estudiar odontología. Ser un atleta profesional en Chile es muy difícil, por eso me gustaría irme a Estados Unidos y complementar mis estudios universitarios con el deporte.
¿Pero qué te dice tu corazón?
Que sí soy capaz de adaptarme a otro país e independizarme de mis padres. Estudiar y seguir entrenando, es lo que me gustaría para mi futuro.
“Si me equivoco, soy yo la responsable de los errores y si gano, soy yo la triunfadora y nadie más”.