Este antiguo asentamiento minero logró, después de diez años de espera, obtener el grado de Zona Típica. Y es que su historia y arquitectura se lo merecían con creces. Aquí el trayecto de un pueblo dividido en dos: el de los obreros y el de los altos ejecutivos, cada uno con el diseño y el encanto que han hecho de Coya un fuerte atractivo turístico para la región del Libertador.
Por María José Pescador D. Fotografías Danny Bolívar U.