Con la convicción de que para tocar instrumentos no se necesita ser artista, es que este argentino creó una empresa donde la música es la protagonista. Pioneros en Sudamérica en la aplicación de drum circles, el objetivo es entregar técnicas de motivación, relajación, creatividad e integración para distintos equipos de trabajo, alumnos y profesores.
por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza Conexión Rítmica.
Músico autodidacta y drum circle facilitator (EE.UU.), el argentino Marcos Ribas creó, en el 2008, Conexión Rítmica, una empresa que nació en la Región de Valparaíso —tras sus experiencia en los escenarios y la actividad musical profesional—, cuando se motivó a incursionar en las áreas de educación, salud y capacitación de personas a nivel corporativo. Hoy trabaja con parvularios, discapacitados, niños en riesgo social, adultos mayores, profesores, médicos, profesionales y ejecutivos de empresas, quienes han encontrado en Conexión Rítmica una nueva herramienta de trabajo y una forma de sacar su potencial.
“Nuestra propuesta está basada en el principio de que la música debe ser valorada, no solo como una forma de entretención, sino como una metodología práctica para lograr cambios en las personas, los grupos y las comunidades. Usamos la expresión musical como una herramienta para la transformación y el desarrollo personal y grupal”, señala Marcos.
Pero su historia comienza muchos años atrás, cuando en los noventa funda Rael, una destacada banda de rock argentina que realizaba covers de Génesis, en un momento en que los tributos eran muy pocos. De gira por su país, Uruguay y Chile, tuvo la oportunidad de compartir escenarios con estrellas del rock como Steve Hackett (guitarrista de Génesis) o Rick Wakeman (tecladista de Yes) y tocar en el mismo escenario donde vio a The Police, por primera vez, a los catorce años.
En una de sus tantas presentaciones en Chile (1993), conoció a quien se convertiría en la madre de sus hijos, por lo que decidió quedarse a vivir en nuestro país. Fue a partir de sus nacimientos, y el tiempo que pasaba con ellos cuidándolos y trabajando en casa, que se le ocurrió crear un taller de exploración musical infantil. “El estar con mis hijos me motivó a investigar el efecto que tiene la música en los niños; cómo naturalmente ellos eran capaces de seguir ritmos y cómo yo les podía cambiar el estado de ánimo a través del sonido”. Una idea que se concretó en un exitoso proyecto en el que trabajó con más de quinientos niños, semanalmente, en jardines infantiles de la Región de Valparaíso.
En ese mismo tiempo, la pasión musical lo llevó a fundar otra banda, el año 2000: el grupo chileno-argentino Sur Pacífico —junto a Paulette Joui (chelista), Ismael Cortez (guitarrista de Tryo) y Alan Reale, actual guitarrista de Los Jaivas— convirtiéndose en importantes exponentes de la música de vanguardia.
¿Qué te inspiró a crear esta empresa?
La creencia de que para tocar música no es necesario ser “artista”. Creo que todas las personas podemos hacerlo y la música es un derecho natural de los seres humanos. Por eso uso mucho un proverbio africano que dice: “si puedes caminar, puedes bailar, si puedes bailar, puedes cantar y si puedes aplaudir, puedes tocar el tambor”. Esta fue una idea que tenía de muy joven, una especie de rebeldía contra el sistema educacional en general.
TODOS CONECTADOS
“Mi motivación me llevó a estudiar, entre 1994 y el 2006, con Robert Fripp (fundador y guitarrista de la banda King Crimson) en los círculos de guitarra de Guitar Craft Seminars. Una escuela que él fundó, en 1986, y en la que guitarristas amateur y profesionales se juntaban a tocar e improvisar. Además, como soy autodidacta, me puse a estudiar las experiencias de países como Alemania y diseñé el programa de exploración musical”.
Los niños aprenden con la música y no se dan cuenta…
Exacto, a partir de jugar con la música les enseñas a respetar turnos y a sus compañeros, porque lo estamos haciendo todos juntos. Que los números y el ritmo están conectados, que cantar y hablar es parecido. Incluso cantando se aprende a hablar.
¿Qué hiciste después?
El 2007, me fui a estudiar a Estados Unidos con Kalani, un facilitador de enfoques musicales a nivel terapéutico y educacional. Hoy existe una corriente que se llama recreational music, es decir, la música para cualquiera, no hay que ser profesional. Dos años después viajé a Escocia a hacer un curso intensivo con Arthur Hull el padre del Drum Circle Movement o círculos de tambores.
¿De qué se trata?
De facilitar expeciencias musicales interactivas, a través de las cuales los participantes se sienten como si fueran uno. Esa experiencia hace que las personas tengan una sensación inolvidable de ser parte de un grupo musical.
¿Qué significa ser drum circle facilitator?
Su tarea es facilitar los círculos musicales en el instante que la inspiración decae, porque están cansados o baja la energía. El drum circle facilitator aparece y hace un pequeño cambio del ritmo, conectando todos en una nueva canción.
DE NIÑOS A ADULTOS
“Hoy estoy enfocado en ejecutivos y colaboradores de muchas empresas tanto en Chile como en el exterior. Hace tres años diseñé, para Microsoft, el programa Fundamentos para el trabajo en equipo C7. Es decir, siete conceptos que considero fundamentales para cualquier equipo que aspire a ser de alto rendimiento: compromiso, confianza, comunicación, cooperación, coordinación, creatividad y cambio”.
¿De qué forma se aplican los C7?
Estos siete conceptos los vamos desgranando y reflexionando a través de preguntas y actividades musicales que generan energía y motivación. Ha sido todo un éxito y lo hemos aplicado con gerentes, ejecutivos y más de quinientos empleados. Incluso hemos desarollado programas de ocho horas con consultores asociados, donde se incorporan charlas sobre estrés, para mejorar el clima laboral, programas de liderazgo, creatividad e innovación.
¿Cómo funcionan los programas?
Son dinámicas muy fáciles de implementar, no hay riesgo, no te tienes que tirar por una cuerda ni subirte a un bote. Comienza con una introducción hablada. Les cuento experiencias, los relajo con el ritmo de los tambores, les digo que no se asusten, porque la gente se encuentra con esto por sorpresa (con muchos instrumentos). Así los invito a que hagamos una metáfora simulando el funcionamiento de una orquesta. Creamos una polirritmia sonora, un body percussion, sin instrumentos, porque “ellos son el instrumento”. Es básicamente ser un equipo, pero que va a tener éxito, siempre y cuando nos escuchemos y cooperemos con los demás.
¿Cuándo aparecen los instrumentos?
Cuando han alcanzado un determinado logro y calmaron su ansiedad. Después usamos unos tubitos de colores que se llaman boomwhackers, afinados como una escala pentatónica. Una herramienta excelente, porque se pueden formar equipos y sub-equipos dentro de la orquesta. Así empezamos a crear una melodía y al sumarse tenemos magia inmediata: ¡música! Cuando termina la orquesta de los tubos, pasamos a la última etapa, donde usamos tambores y ahí hay muchos más desafíos.
¿Y los resultados?
El resultado del ejercicio tiene directa relación con la calidad de las relaciones del equipo. Hay quienes obtienen grandes logros y a otros les cuesta más. Siempre les digo “yo no vengo a divertirlos, sino a demostrarles lo que ustedes pueden hacer”. Que se observen como individuos, que vean el compromiso con el equipo, por qué están trabajando en esa empresa, etc.
¿Cómo defines un buen líder?
El que saca lo mejor de su equipo, sea un profesor o un director técnico. Todos somos creativos y podemos hacer grandes cosas, solo hay que descubrir los que nos gusta y explotarlo.
CAPACITACIONES Y MÁS
En su búsqueda por seguir perfeccionándose, el 2012, Marcos viajó a Nueva York a estudiar por una semana con Bobby McFerrin (ganador de nueve premios Grammy), famoso por el tema Don’t Worry, Be Happy y reconocido por su gran habilidad para usar su voz y crear efectos de sonido. “Cantamos juntos todos los
días, fue un empoderamiento muy fuerte de la voz, porque la música involucra todo. Esto fue muy importante para mí, porque, sobre todo en Chile, la gente es muy introvertida y es difícil hacerlos cantar. Bobby creó los circle songs, donde canta canciones en el momento y la gente entra en el juego”.
¿Quién es parte de tu equipo?
Pradhana Fuchs y Gabriel Muñoz, son dos facilitadores que están encargados de los jardines infantiles. Me dediqué a entrenarlos y me asisten en los eventos masivos. También trabajamos con un consultor asociado, Diego Quiroga, de Santiago.
¿Tienes una sucursal en Argentina?
Sí, tengo a mi hermano con una oficina allá y me apoya con dos músicos. Pero el contacto lo hacen generalmente conmigo y yo viajo a hacer las capacitaciones.
¿En qué están ahora?
Estamos haciendo capacitaciones para profesores, porque creemos que la educación se puede cambiar desde la sala de clases. La clave es que los profesores estén inspirados y motivados para enseñarles a los niños a través del “aprender haciendo”. También capacitamos empresas y realizamos programas en los colegios para trabajar las habilidades sociales y el bullying. Por otro lado, organizamos cumpleaños de niños y adultos, nosotros llevamos los instrumentos y el festejado con sus amigos son la banda.
¿Tu próximo paso es incursionar con el deporte?
Esa es mi idea; en Argentina tengo un amigo médico que trabaja con la selección de fútbol y hemos estado en algunas conversaciones. Hace poco estuve con Claudio Borghi y le conté esta idea de llevar la música al deporte. Creo que puede ser muy útil para los equipos, porque allí son fundamentales las relaciones. “La unión hace la fuerza” y entender que el éxito del otro es el tuyo, son los mismos fundamentos que enseñamos en Conexión Rítmica.
“Todos somos creativos y podemos hacer grandes cosas, solo hay que descubrir los que nos gusta y explotarlo”.