En el último festival de cine en Cannes se rindió un homenaje a una de las más grandes divas de los últimos tiempos, icono de la mujer voluptuosa del cine italiano. Sofía cumplirá ochenta años el 20 de septiembre, en buena lid, regia, estupenda, como diríamos aquí en Chile; no ha perdido para nada la esencia de lo que ella era, su rostro aún nos recuerda a la bellísima de los años sesenta. Es interesante leer lo que ella dice de sí misma:
“La belleza no es importante, tienes que ser diferente. Yo nunca he sido hermosa como una muñeca, pero siempre traté de superarme, de educarme a mí misma, de aprender de la gente talentosa que me rodeaba”. Sus palabras nos hablan de la mujer agradecida y sincera, de la humildad. Ella logró salir adelante en la Italia de la postguerra, algo que nosotros desconocemos, en medio de la pobreza que surge después de una guerra, donde tienes que rasguñar la tierra para salir adelante.
Mi tema es otro, pero en mis columnas reitero siempre lo que yo creo de verdad. Todas nosotras, mujeres, somos hermosas, tenemos que saber cultivarnos en lo físico y en lo espiritual, desde ahí aprendemos a conocernos; no tenemos que ser iguales las unas de las otras, hay muchas Sofías. Ella fue, en sus inicios, rechazada por narigona, por demasiado voluptuosa y precisamente en eso radica todo su encanto. Mantuvo su vida privada, bien privada, algo que hoy se practica poco, en donde los excesos de pechugas, traseros, labios plásticos van totalmente de la mano de la exposición escandalosa de las vidas de las que se creen DIVAS…. ¿llegarán a los ochenta años?