⢠Artesanías, gastronomía, naturaleza, tranquilidad, historia y tradición. Esto es Panimávida, un pequeño pueblo ubicado a setenta kilómetros de Talca, conocido por sus exquisitas aguas termales que brindan innumerables beneficios para la salud, además de proporcionar relajación y esparcimiento. A continuación, un recorrido por su pueblo, hotel, Spa y tinas de total relajo. Para no perdérselo.
Salimos a medio día de Talca, estaba nublado, casi garuando. Tomamos la Panamericana Sur, y luego doblamos en dirección a la cordillera, por el camino de Bobadilla, que lleva al lago Colbún, por el lado de Linares. Pero nuestro destino iba más allá: llegar a la localidad de Panimávida, ubicada a setenta kilómetros de Talca. Cuando por fin llegamos al pueblo, nos impresiona su tranquilidad, poca gente en sus calles, pocos autos, poco movimiento. Conocimos su plaza y su arquitectura colonial. Continuamos camino al hotel, al cual entramos por el acceso principal que lleva a la recepción; es un gran corredor abierto, rodeado de jardines, muchas estatuas y piletas que ornamentan el patio. Aquí nos estaba esperando su dueño, Roberto Movillo, quien compró las instalaciones y los derechos de agua, el 2005, para remodelarlas en su totalidad, y es él quien nos cuenta un poco acerca de la interesante historia del lugar. Las termas de Panimávida datan del siglo XIX, cuando San Martín y O´Higgins, junto con sus tropas, cruzaban la cordillera. En esa época, estas aguas curativas estaban cerca de las rutas usadas por el ejército, las que se hallaron en ocasiones en que los soldados paraban a descansar y reponer a los animales. Fueron ellos quienes descubrieron los efectos terapéuticos del agua, ya que se dieron cuenta que al sumergirse sus heridas cicatrizaban rápidamente y, además, componían en pocas horas su condición física. En aquel entonces, la historia cuenta que las tinas eran hechas con troncos de peumo; y las habitaciones, con ramas de árboles. En 1822, se funda, oficialmente, el Hotel Termas de Panimávida. En ese tiempo, las tinas eran de mármol, y todas las habitaciones empezaron a tener más comodidades y lujos. De esa época también se tiene registros de la existencia de la conocida fuente âLa Monaâ, pileta por la cual brota agua termal en forma natural. Así, estas termas se convierten en una de las más antiguas del país y tienen una larga tradición en hidroterapia y tratamientos de barros que alivian dolores reumáticos, mejoran la circulación sanguínea y ayudan a la revitalización de tejidos. También son beneficiosas para tratamientos estéticos de la piel porque eliminan las células muertas, junto a esencias naturales como el eucalipto y lavanda que permiten relajarse, combatir el insomnio y el estrés. LUJO DE PRESIDENTES âPara quienes disfrutan de la gastronomía, ofrezco un variado buffet con comida típica, carnes asadas, muchas ensaladas y postres. Para los más deportistas, hay canchas de tenis y para los que vienen a relajarse están los servicios del spaâ, nos cuenta Movillo. Su idea es tener una amplia oferta de productos, comodidades y servicios para diversificar la oferta. Y es que este empresario linarense, que cuenta con la experiencia de tener hotelería y empresas de turismo en el extremo sur de nuestro país, se preocupa por captar clientes, como compañías, empresas y grupos de profesionales para que realicen seminarios, conferencias y simposios en el lugar. Es por esto que el edificio cuenta con amplias salas y comedores, que también son usados para matrimonios y celebraciones particulares. Recorremos las habitaciones, cuyo estilo clásico entrega un ambiente señorial y, a la vez, acogedor. Llegamos a la Habitación Presidencial que, amoblada con elegantes cómodas, mesas, sitiales y finos cortinajes, da la impresión de ser la mejor reliquia de este hotel: âAquí han alojado muchos presidentes, por eso este lugar tiene tanta historia. Han estado Arturo Alessandri, Eduardo Frei Montalva, Jorge Alessandri, Salvador Allende, Augusto Pinochet y Patricio Aylwin. Ellos venían a descansar, pero más de alguno llegó también por visita protocolarâ, nos relata emocionadamente Roberto, mientras nos muestra las fotos blanco y negro de los gobernantes en las termas. Avanzamos en nuestro paseo, cruzamos un amplio jardín para, finalmente, llegar al mayor atractivo de este lugar: las piscinas termales y el Spa. En un acogedor ambiente cerrado, están las piscinas que cuentan con cascadas, chorros dirigibles y lugares más bajos para recostarse. El piso es de piedra natural y el techo tiene muchas ventanas para ver el cielo, y dar claridad en busca de un ambiente más natural. Al costado hay tres jacuzzis, revestidos en piedra y que tienen distintas temperaturas. Aquí el agua brota de la tierra a 32° C. Sin embargo, nos explican que estas aguas son de origen volcánico, por eso, después del terremoto, la temperatura subió a 34° C. El spa es otro lugar muy demandado por los visitantes, donde existe una variada oferta de terapias y masajes específicos, aplicados por un esteticista profesional. La fangoterapia, la exfoliación con miel y arcilla, los masajes de relajación y los baños de barro son los más pedidos. Y con esta información, decidimos quedarnos un rato⦠El camino de regreso fue una aventura de absoluto relajo. ¡De todas maneras volveremos! DESTACADOS: âPara quienes disfrutan de la gastronomía, ofrecemos un variado buffet con comida típica, carnes asadas, muchas ensaladas y postres. Para los más deportistas hay canchas de tenis y para los que vienen a relajarse están los servicios del spaâ. âAquí han alojado muchos presidentes, por eso este lugar tiene tanta historia. Han estado Arturo Alessandri, Eduardo Frei Montalva, Jorge Alessandri, Salvador Allende, Augusto Pinochet y Patricio Aylwin. Ellos venían a descansar, pero más de alguno llegó también por visita protocolarâ.
Por María Paz Macaya O. Fotografías Javier Gutiérrez A.