“Las primeras plantaciones formales las hice recién en el año 2000, no fue antes porque estuve buscando agua, que finalmente hallé, y socios, que no encontré. Lo atribuyo a que en esos momentos la industria vitivinícola se basaba en el Valle Central. La gente no se atrevía ni se incentivaba por intentar en climas más extremos. Tuve muchos detractores”, recuerda Marilú.
Recuerdo a un profesor de viticultura que nos dijo que la vid es la planta más noble del planeta, pues donde uno la coloque se va a dar. Gracias a él me dediqué a esta pasión, así que seguí su consejo y me di cuenta de que sus palabras eran muy ciertas. De hecho, entonces, me hice conocida en los medios como la mujer loca que estaba plantando en un lugar extremo y la gente del mundo del vino estaba expectante de qué iba a pasar.
Claro que sí, tiempo después, cuando ya estaba en plena producción, con varios premios a mi haber, él vino a nuestra Viña, acompañado de un grupo de expertos. Lamentablemente, yo andaba de viaje y lo tuvo que atender uno de mis hijos, quien pese a que sabía la historia, no se atrevió a enrostrársela. Aquel enólogo quedó fascinado con los vinos, felicitó a todo mundo y publicó una excelente crítica, donde destacó “las maravillas de este proyecto a cargo de una mujer”… las vueltas de la vida.
BBC
Esa primera cosecha de sauvignon blanc, sauvignon gris y gewürztraminer, en el 2003, fue un éxito, de hecho su sauvignon blanc Laurel 2003 figuró entre los mejores cien vinos del mundo, según la rigurosa revista inglesa Decanter. Su gewürztraminer 2003 fue escogido entonces como el vino del mes de septiembre y también estuvo entre los cien mejores de la publicación. Wine & Spirits, en tanto, también lo distinguió entre los cien mejores del año.
Su norte fue crear vinos BBC: Buenos Bonitos y Caros: “desde un inicio me fijé una estrategia. Como el vino salió de alto nivel, inmediatamente nos encargamos de posicionarlo en un nicho alto. Porque es muy difícil irlo subiendo, cuando tú partes de abajo con un vino más barato. Hoy los vinos blancos de Casa Marín cuestan, en la viña, $13.900 y los tintos valen $22.900. Estos precios altos vienen desde el comienzo. Cuando empezamos a exportar a Inglaterra vendíamos nuestros vinos blancos a catorce pounds, pese a que la competencia nacional más cara no superaba los siete pounds. Entonces, hubo expertos que también me tildaron de “loca” por intentar exportar de esta manera, pero ha sido un éxito en diecinueve países”, explica.
Casa Marín produce la línea homónima y también la línea de vinos Cartagena, a mitad de precio. Sus exportaciones principales, que representan el noventa por ciento de la producción, son a Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Estados Unidos, Hong Kong, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Brasil, Uruguay, Puerto Rico, Perú y Colombia. Además, ya se atrevió con una cepa nueva, pues hace dos años plantó grenache, que tuvo su primera cosecha este 2014 y está en plena fase de análisis.
¿Cómo atraen al consumidor nacional?
En nuestra viña, tenemos un Wineclub, los miembros que adquieren una cierta cantidad de vinos al año son los primeros en probar la cosecha junto a los enólogos, participan en los blend de sauvignon blanc, invitan a sus amigos a catas gratuitas, obtienen beneficios y descuentos, entre otros. Para el público general, además, tenemos un tour con charla, recorrido por la viña y bodega y el concepto Vinobar Cipreses, donde es posible probar menú de maridaje, a cargo de un excelente chef. Y ofrecemos hotelería boutique con habitaciones matrimoniales, una pequeña cocina equipada, living-comedor y juegos de salón.
Viña Casa Marín destaca por sus premios, ¿pero cuál le enorgullece más?
Rescato el hecho de que tenemos la fama aquí y en el extranjero, de tener los mejores vinos blancos de Chile y no solamente con el sauvignon blanc, pues nos hemos ido posicionando con otras variedades. De los más recientes, puedo nombrar que el Casa Marín Riesling Miramar figuró recién en los Top 50 mejores vinos del año según Decanter; nuestro Sauvignon Gris Estero fue elegido el mejor vino blanco en la AWOCA 2013; nuestro Casa Marín Syrah Miramar Vineyard 2010 fue catalogado por Jancis Robinson entre los cien mejores del mundo y este año obtuvimos el Certificado de Excelencia 2014, premio que reconoce a las empresas que constantemente obtienen mejores calificaciones por parte de los viajeros de Trip Advisor.
LA FAMILIA
Si bien la enóloga partió sola en esto, hoy le acompañan varios integrantes de su familia. Su hijo Felipe, que estudió viticultura en California y enología en Nueva Zelanda. “Actualmente, se está dedicando al desarrollo sustentable de Casa Marín, dividiendo su tiempo entre este proyecto, además de la constante búsqueda de nuevos aromas y mezclas de vinos año tras año”, menciona su orgullosa madre, y continúa hablando de su otro hijo, Nicolás, ingeniero civil informático de la Universidad Diego Portales, quien en ciertas fases ha estado encargado de la logística y operaciones de la empresa.
Andrés Schloss, su marido, que es geólogo de profesión, dirige la promoción de ventas en el mercado asiático y representa la marca en presentaciones oficiales y degustaciones con distribuidores en Estados Unidos e Inglaterra. En tanto, Osvaldo, su hermano, hace los tours, degustaciones y charlas en la viña y Patricia, su hermana, ha aportado con sus mosaicos decorando algunos espacios de Casa Marín, arte también presente en el pueblo de Lo Abarca.
De esta manera sigue la historia y el sueño cumplido de María Luz Marín, la fundadora, dueña y enóloga de la viña Casa Marín. Una mujer que ha luchado por crear una viña innovadora, con vinos finos exclusivos que, sin duda, expresan el terroir único de Lo Abarca.