Sus portales cobijaron el Teatro Central, el Hotel Wachter y el Harán, la Confitería Piola, la Botica Francesa de Enrique Giraud y muchos otros comercios. Lo más significativo, no obstante, es que los hilos de la sociabilidad penquista — romances, amistades o negocios— se tejieron a la sombra de sus arcos.
La Plaza de Armas, desde el traslado de Concepción a su actual ubicación, albergó en sus costados diversos edificios, que eran representativos de las actividades sociales, políticas y comerciales más importantes. El costado correspondiente a la actual calle O’Higgins albergó una vez un cuartel militar. Frente a él se juró la Independencia de Chile, por el Ejército del Sur encabezado por el Libertador en persona, el 1 de enero de 1818, según recuerda un monolito ubicado en el lugar. De ahí su actual nombre de Plaza Independencia. Aunque hubo varios episodios bélicos en la plaza misma, durante las guerras de independencia y en la revolución de 1859, se fue transformando en un espacio lúdico y comercial, como nos recuerdan los diversos teatros, hoteles y cafés que se han instalado en la vereda enfrentada a la plaza.
El nombre del edificio recuerda que, en la esquina de Aníbal Pinto y O’Higgins, se ubicaba el solar de don Luis de la Cruz, alcalde penquista, director supremo delegado y gran amigo de Bernardo O’Higgins. Su hijo, José María, fue el líder de la revolución de 1851. Sus portales cobijaron el Teatro Central, el Hotel Wachter y el Harán, la Confitería Piola, la Botica Francesa de Enrique Giraud y muchos otros comercios. Lo más significativo, no obstante, es que los hilos de la sociabilidad penquista — romances, amistades o negocios— se tejieron a la sombra de sus arcos.
Malherido en el terremoto de 1939, siguió funcionando, hasta que un incendio, en febrero de 1951, destruyó su estructura. El actual edificio, de buenas proporciones, que contempló amplios departamentos y locales comerciales, fue terminado en 1953.