Entre otras famosas playas y lagos, entre la naturaleza salvaje y el paisaje desértico, está escondida la playa con las mejores olas de Chile para practicar windsurf o kitesurf. Una playa de arena gris, pequeña, en donde las tradiciones de antiguos pescadores y pequeños artesanos sigue viva. Aquí, un grupo de fanáticos del mar dieron vida a lo que hoy es arquitectura, gastronomía, deporte y diversión de primera calidad.
Por María José Pescador D. / Fotografía: Danny Bolívar U.
Ocho de la mañana, nos vamos desde Rancagua con Danny (fotógrafo) a Matanzas. Tomamos la carretera de la fruta hacia la provincia Cardenal Caro. Esta playa está exactamente entre Rapel y Puertecillo. Así el trayecto empieza en la carretera 5 Sur, pasamos por Pelequén, Marchigüe, La Estrella, Litueche y Rapel. Por esta zona costera se llega a distintos balnearios. Nuestro destino está cerca, por un lado, se encuentran Las Rocas de Santo Domingo en la región de Valparaíso; por el otro, Illoca y Duao en la del Maule. <br /> <br /> El paisaje hasta llegar a Rapel es desértico, se ve el trigo amarillo, y uno que otro espino. Nada más. Hay que venir preparado en cuanto a bencina y otros, ya que hasta Marchigüe no se ve comercio. Solo algunas pequeñas casas de adobe, con vacas y ovejas que se alimentan, repartidas por el campo. Esta es una zona agrícola y pesquera y, hoy por hoy, el turismo también se ha convertido en una fuerte vía para potenciar nuestra costa.<br /> <br /> Después de Rapel, llegamos a Navidad (nos tardamos dos horas y media), un pequeño pueblito que no tiene más de tres calles. A veinte minutos está Matanzas, nuestro destino, más chico aún que Navidad, pero realmente encantador. La playa no es muy extensa, al contrario, se ve poca gente, pescadores armando redes, botes, pobladores recolectando cochayuyo. Y, cómo no, surfistas que buscan la ola, pero más que nada windsurfistas que buscan el viento. Esta es la zona número uno para los fanáticos de este deporte; de hecho, aquí y un poco más allá, en la playa La Boca, es donde se realizan los campeonatos más importantes de esta disciplina.<br /> <br /> En Matanzas nos estaba esperando Diego, el administrador del hotel Surazo. <br /> Espectacular, su arquitectura sustentable hace que los árboles sean parte de la construcción. En medio del restaurante, se ve un gran tronco; alrededor, mesas; al frente, la barra, y arriba, en el segundo piso, hay una sala de descanso con colchonetas, para tomarse un trago en absoluto relajo. Por aquí también pasa el tronco.<br /> Surazo tiene diez habitaciones de lujo, todas poseen una terraza en donde también se integran árboles; la idea es obvia: la sustentabilidad, empezando por el manejo del terreno, un manejo que conlleva que la construcción sea parte del paisaje y no que el paisaje sea parte de la construcción. Así, los árboles del terreno ubicado a pasos del mar no se cortaron, y son la parte decorativa del hotel más atractiva. <br /> <br /> Las instalaciones dentro del hotel poseen una sala de lectura con internet inalámbrica y otra de juegos. Un spa que consta de piscina temperada, dos tinas de madera con agua caliente, y un sauna en forma tubular. También hay una pequeña tienda con artículos deportivos y ropa. Por fuera, y a los pies de la playa, sorprende un gran quincho techado con terraza de decks, sillas para tomar sol, y hamacas de descanso. Además de un rincón en donde se arrienda todo lo necesario para asistir a las clases de surf que ofrecen. <br /> <br /> Felipe Wedelles, arquitecto, y uno de los dueños del lugar -son tres-, fue el encargado de darle vida a este proyecto. Fanático del windsurf, conoció hace años esta maravillosa playa y decidió echar raíces en este lugar. Aquí vive junto a su familia, en una casa que se construyó según los mismos parámetros del hotel, y su vida gira en torno al mar. ¿Dónde está Felipe?, le pregunté a Diego, quien me dijo que estaba navegando. ¿Cuándo llega? "Es que cuando uno va a navegar, va a navegar, la hora es relativa, puede que venga como puede que no, eso lo decidirá el viento".<br /> <br /> <strong>VOLVER A NACER</strong><br /> <br /> Una de las pesadillas de esta localidad fue el tsunami del 29F, pues las olas se llevaron a Surazo a las profundidades del mar. La gente alcanzó a escapar, y los dueños pudieron salvar algunas cosas. Surazo se construyó el 2008, y luego se reinauguró el 27 de noviembre de 2010. Siempre pensado como un proyecto absolutamente ecológico. <br /> <br /> Asimismo, estuvimos con pescadores artesanales que nos contaron su historia, a pesar de que hoy ya está todo superado y no hay rastros del maremoto; en la conciencia de los pobladores se nota que en esta zona el miedo le ganó a la razón. "Hasta aquí llegó el agua", nos cuenta una señora sentada en una banca de hormigón, al frente de la feria artesanal del sector La Vega de Popuya, pueblito a cinco minutos de Matanzas hacia el sur. Lo más impresionante es que nos encontrábamos en altura y a kilómetros del mar. Hoy en todas las calles hay un cartel verde con la figura de una ola que indica la ruta a seguir en caso de tsunami.<br /> <br /> Luego de conocer este sector, partimos al pueblo de Matanzas. Allí un pescador nos enseñó cómo se desenreda y arregla una malla de pescar. Con las manos y una herramienta, anudaba o desanudaba las distintas partes. Más allá, en una pequeña tienda, un artesano corta y pega las partes de un barquito de madera; "recuerdo de Matanzas", dice. Lo mismo con unas esculturas alargadas que parecieran el cuerpo de una mujer. Un trabajo laborioso, para un lindo resultado.<br /> <br /> <strong>GASTRONOMÍA Y DISEÑO</strong><br /> <br /> Seguimos el recorrido y quisimos adentrarnos al loteo "Mar Oculto", un lugar extraordinario -www.maroculto.cl-, con quebradas espectaculares, bello paisaje y privilegiada vista al océano. Este es el lugar de los parapentistas, de los amantes de las caminatas, el trekking y las cabalgatas. Esta es vida de montaña, aire libre de verdad; una sensación de absoluta paz, una conexión especial con la naturaleza. <br /> <br /> Volvemos al hotel a almorzar. Comida de mar, fresca y absolutamente gourmet. Un congrio exquisito que se me deshacía en la boca, una ensalada con lechugas, hongos y jamón serrano. De postre, mousse de café y chocolate y otro con sorbete de limón. La verdad es que como el chef nos quiso sorprender, no supe cómo se llamaban específicamente los platos. Sublime es la palabra.<br /> <br /> Matanzas se ha transformado en una playa bastante conocida y habitada por extranjeros y amantes del deporte. Hoy no solo hay bastantes casas de particulares, sino que también otras para arrendar, camping de lujo, y está en construcción un nuevo hotel. Todo esto pertenece a OMZ, "Olas de Matanzas" (<a href="http://www.olasdematanzas.cl" target="_blank">www.olasdematanzas.cl</a>). Aquí también hay un restaurante con una terraza con vista al mar. <br /> <br /> Consejo: si a usted le gustan las actividades al aire libre y la brisa marina, vaya a conocer este lugar así como está ahora, poca gente, y pobladores humildes, simpáticos, de tradición pesquera y agrícola, naturaleza salvaje, paisajes impresionantes y la posibilidad de construirse una casa en la playa, con actividades para los niños como las clases de surf, canchas de tenis, cabalgatas, arriendo de bicicletas, y ¡mucho más! <br /> <br /> <strong>NUESTRO DATO</strong><br /> <a href="http://www.surazo.cl">Hotel Surazo</a><br /> <br /> <em><strong>"Si a usted le gustan las actividades al aire libre y la brisa marina, vaya a conocer este lugar así como está ahora, poca gente, y pobladores humildes, simpáticos, de tradición pesquera y agrícola, naturaleza salvaje, paisajes impresionantes y la posibilidad de construirse una casa en la playa".</strong></em>