Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Junio 2014

La voz de los sin voz

Verónica Rivera, animalista
La voz de los sin voz

Aún no tiene treinta años, pero su vida está marcada por un tremendo sentido social. En diferentes circunstancias y participando en diversas organizaciones, su motivación es apoyar a quienes, por distintas razones, no alcanzan el protagonismo que merecen.

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Su figura surge en medio de una sociedad que se debate entre considerar a los perros de las calle como una plaga y asumir la responsabilidad que nos cabe en el abandono de aquellos a quienes muchos llaman “los hermanos menores”.

Verónica Rivera Espinoza es una activista de las causas nobles, pero sin duda lo que la hace reconocida en los medios locales, es su loca defensa por los animales, sobre todo por aquellos que necesitan un hogar. Vive con sus padres, hermano y su abuelita regalona, familia que la respalda en cada una de sus apariciones y en esta aventura de convertirse, varios días de la semana, en una especie de súper heroína de las causas nobles.

De hecho, es kinesióloga porque “cada año que veía la Teletón, sentía la necesidad de hacer algo más por ayudar a todos esos niños, jóvenes, adultos y abuelitos, que luchan a diario por rehabilitarse”, según declara. “Me motivan aquellas personas que no se rinden y que son capaces de superar límites increíbles por ser lo más independientes posible. Creo que mi labor es lograr que si alguno de mis pacientes se llega a cansar y está a punto de renunciar, sienta que yo estoy a su lado para impulsarlo a salir adelante, al igual como lo hacen muchos otros colegas del área de la salud”.

Pero su marcada vocación social no solo definiría su profesión, sino una de sus más grandes pasiones. Mientras estudiaba, casi no se dio cuenta cuando de pronto las autoridades y los medios la reconocían como vocera de las organizaciones animalistas de Antofagasta. Su máximo interés radica en crear conciencia sobre nuestro propio poder, porque son las decisiones de los seres humanos las que afectan a los que poco y nada pueden hacer cuando se ven solos, tristes, abandonados.

¿Siempre te gustaron los animales?
Sí, en mi hogar siempre hemos convivido con animales, y no solo perros, sino gallinas, pollitos y patos. Recuerdo que mi primera “mascota” fue un pollito que se llamaba Buffy, que incluso dormía conmigo y como era tan pequeño, lo dejaba en una “cama artesanal”, hecha con una caja y trapos.
 

¿Y cuándo comenzaste a mirar de manera distinta a los animalitos y no solo a considerarlos “mascotas”?
Cuando me empecé a dar cuenta de que somos muy similares, tanto en la capacidad de sentir como en nuestra anatomía. Yo creo que cuando nos percatamos de que somos esencialmente iguales, comenzamos a asumir nuestra responsabilidad. El problema radica en que algunos humanos se creen superiores a otras especies.

¿Cómo fue tu evolución hasta llegar a sentirte “animalista”?
Bueno, la palabra animalista es bastante amplia, creo que aún estoy en proceso evolutivo para merecer ese título que implica tener un corazón tan grande que pueda albergar a una paloma de la misma forma que a mi vecino. Hoy en día hay muchos que se autodenominan animalistas y, la verdad, no asumen una postura comprometida. Actualmente prefiero considerarme como una vegetariana activista por los animales.

¿Qué responsabilidades implica catalogarse como animalista?
Implica una lucha diaria, ya que son muchos los animales que necesitan ayuda; están aquellos que aún sobreviven en la calle, los que ahora mismo están naciendo fuera de un hogar, también esos seres indefensos que sufren malos tratos, aquellos que son criados para pelear o están expuestos a pleno sol, amarrados todo el día, encerrados.

¿Hay muchos estigmas al ser representante de organizaciones animalistas?
Sí, por eso es importante destacar que soy una más. Es cierto que tengo más presencia en los medios, pero es por una búsqueda de difusión personal, no represento a todos. Eso sí, sería ideal que en cada ciudad existiera un solo movimiento ProAnimal y ya estamos trabajando en el tema.

¿Cuántos perritos intentan dar en adopción al mes?
Es relativo, pero mínimo, cada agrupación e independientes, se hace cargo de más de diez perros y gatos entre cachorros, adultos y adultos mayores al mes.

¿Te queda tiempo libre?
Sí, ahora organicé de mejor manera mis tiempos, pero en mis inicios, descuidé muchas otras cosas por la labor. No me arrepiento, porque siento que era necesario para avanzar y posicionar el tema de la manera más masiva posible, ya que si queremos solucionar esta problemática social de raíz, debemos estar en todos los medios posibles.

PERROS ABANDONADOS, NO VAGOS

Para Verónica, los temas más graves asociados a los animales abandonados se relacionan con
la obtención de recursos. Enfática, declara que “la falta de recursos económicos para ayudar a más y la escasez de hogares temporales son lo que más nos complica”.

Al final del día todo se reduce a recursos…
Si tuviéramos la infraestructura para retirar a los animales de la calle y así poder rehabilitarlos de mejor manera todo sería mucho más fácil y rápido. A los casos más urgentes los llevamos a hogares e, incluso, a veces, se llevan a hoteles, pero nuestro capital insuficiente nos juega en contra.

¿Qué otra situación te provoca impotencia?
La irresponsabilidad de algunas familias que conocen lo sacrificada que es nuestra labor voluntaria, pero aun así permiten que sus animales se reproduzcan y, aunque no lo crean, después nos exigen hacer algo al respecto. Si no los recibimos, nos amenazan con “botarlos”. También me da mucha pena el poco interés en adoptar perros seniles y la falta de proactividad de muchos. Está bien que avisen cuándo un perro o un gato necesitan ser auxiliados, pero deben comprender que no tenemos los medios para ayudar a todos, y por esto, requerimos mayor apoyo de la comunidad.

¿Crees que existe solución?
Sí, todo se resume en enseñar y educar. Eso derivaría en rehabilitar, adoptar, esterilizar y, por supuesto, aprobar leyes eficientes.

¿Sientes que el canil o ecoalbergue de Antofagasta es una respuesta eficiente o es un parche?
Actualmente es un “parche” necesario que puede ser eficiente si trabajamos en conjunto veterinarios, animalistas, autoridades y comunidad en general.

¿Cómo se puede enfrentar la realidad de los perros agresivos?
Con rehabilitación y amor. Hace un tiempo propusimos al canil que integrara a su personal a adiestradores caninos y está dando buenos resultados. Además, no debemos olvidar que aquellos animales que evidencian conductas agresivas, deben haber tenido un pasado lleno de sufrimiento y falta de cariño.

¿Qué opinas de las medidas que el gobierno impulsa para evitar que más perritos sean abandonados?
¡Son medidas insuficientes! Para evitar el abandono de una forma eficiente se deben trabajar varios puntos. Una familia que adopta un perro o un gato debe firmar un contrato que contenga obligaciones legales como tener el chip de identificación, vacunas al día, esterilización. Sé que no todos están de acuerdo con esterilizar, pero es primordial para disminuir la sobrepoblación y darles oportunidades de adopción a los cientos de animales que sobreviven en las calles a la espera de un hogar. Estas medidas no servirán de nada si no se fiscaliza y penaliza con multas elevadas a quienes no cumplan o abandonen a sus mascotas.

¿Necesitan nuestros amigos perrunos y gatunos relacionarse con sus pares?
Sí, eso lo aprendí de vivencias personales. Si no queremos que nuestra mascota se lleve mal con otros animales o personas, se debe socializar desde que son cachorritos. Si lo adoptamos en su adultez, se puede trabajar el tema con especialistas.

¿Existen lugares apropiados en Antofagasta?
No. Faltan muchos espacios donde puedan compartir personas y sus mascotas. Quizás algunos parques con juegos habilitados y basureros especiales para no dejar “sorpresas”. Esperemos que poco a poco nuestra sociedad evolucione.

 

CONSEJOS PARA UNA TENENCIA RESPONSABLE
La tenencia responsable comienza antes de adoptar. Antes de querer una mascota, debemos preguntarnos lo siguiente:

• ¿Tengo recursos para hacerme cargo de sus cuidados? (comida, gastos veterinarios para vacunas, desparasitación, enferme-dades, etc.).
• ¿El espacio de mi hogar se adapta a los requerimientos físicos del animalito que me interesa? (un perro de tamaño grande, no podría vivir como corresponde en un departamento).
• ¿Quién lo alimentará? (no se le da las “sobras” de las comidas, ellos deben nutrirse con pellet y siempre tener agua fresca).
• ¿Quién lo sacará a pasear? (ellos deben ejercitarse y socializar con otros pares y humanos; además, deben llevar collar o arnés con placa de identificación).
• ¿Si viajamos, irá con nosotros? ¿Lo cuidará algún amigo? ¿Lo dejaré en un hotel?

 

“Faltan muchos espacios donde puedan compartir personas y sus mascotas. Quizás algunos parques con juegos habilitados y basureros especiales para no dejar sorpresas. Esperemos que poco a poco nuestra sociedad evolucione”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas