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Reportaje

EDICIÓN | Enero 2012

Más vacaciones: Sueño v/s Realidad

En Chile
Más vacaciones: Sueño v/s Realidad

El merecido descanso, tras largos periodos de trabajo, es el momento ideal para compartir con los seres queridos y dejar de lado el estrés. Ir a la playa, disfrutar al aire libre, hacer deporte, dormir hasta tarde, viajar dentro o fuera del país son algunas de las alternativas. La gran mayoría disponemos de tres semanas legales para ello, pero ¿será ese tiempo suficiente para desconectarnos totalmente?

Por María Inés Manzo C.

En la actualidad contamos con quince días hábiles (de lunes a viernes) para tener vacaciones. Un periodo legal de tres semanas que aprovechamos para descansar de la rutina y la ajetreada vida laboral. Un momento necesario no solo para la distracción, sino también para la salud, ya que existen muchas enfermedades y trastornos asociados a la falta de descanso que van desde el estrés, dolores lumbares, colon irritable, desconcentración, hipertensión hasta problemas epidérmicos, depresión, crisis de pánico, entre otros. ¿Qué tal, entonces, si aumentara el tiempo legal de descanso?

Sin ir más lejos, en Chile el 30% de las licencias médicas son provocadas por el estrés en el trabajo. Según cifras del Ministerio de Salud, uno de cada cuatro compatriotas dice sufrir esta enfermedad definida como una "tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves". El problema es que el 40% de las ausencias laborales son provocadas por este mal, reduciendo el desempeño en sus quehaceres diarios en un alarmante 70%.

Pablo de la Cerda, director de la Escuela de Psicología de la Universidad Santo Tomás, comenta acerca de la productividad dentro de nuestra sociedad chilena: "trabajamos muchas más horas que en otros lugares del mundo; por ejemplo, en España es usual parar las labores a las tres de la tarde y el resto del día hacer vida social o actividades de ocio que permiten descomprimir tensiones. Al contrario de nuestro país, donde el horario se pasa muchas veces de las nueve horas y nadie se queja".

En ese contexto, de la Cerda agrega que también se pueden generar adicciones derivadas del estrés y como una vía de escape, por ejemplo, el juego patológico; el consumo de drogas y/o alcohol; la alimentación de forma excedida para controlar la ansiedad; el salir de compras impulsivamente para liberar tensiones, etc. Entonces, en presencia de este complejo escenario, las tres semanas que tenemos para descansar parecieran no compensar ni la carga laboral ni las horas de trabajo.

"Lo ideal es que sean cuatro (semanas), en ese momento podemos hacer un lavado completo de la rutina, una limpieza espiritual y psicológica tremenda. En menos tiempo es muy poco lo que una persona puede despreocuparse o relajarse, porque la primera semana siempre se está pendiente del trabajo. Más aún que hoy están de moda las redes sociales y muchos pasan horas en sitios como Facebook y Twitter. Están mandando mensajes, hablando por teléfono, leyendo mails y las verdaderas vacaciones implican desconectarse completamente".

<strong>UN CAMBIO GENERACIONAL</strong>

Hoy vivimos un fenómeno preocupante en relación a cómo perciben las vacaciones los distintos grupos etarios. En el estudio del diario La Tercera y la Universidad Mayor "Vacaciones y trabajo" (2011), se detectó que un 22% de los encuestados no se han tomado este receso hace más de dos años. Además, entre los treinta y cinco y cuarenta y cinco años han cambiado las prioridades por la consolidación profesional y el escenario competitivo en el que se encuentran, prefiriendo trabajar antes que descansar (23%). Para algunos, esta decisión responde al temor de no tener asegurado el puesto a su retorno -dependiendo de la empresa y/o el cargo-, debido a que cada vez hay más duplicidad de cargos y fusión entre organizaciones. Transformaciones que son parte de una generación de trabajólicos o estresados y en donde estar lejos de la oficina es un sinónimo de improductividad (23%) y de angustia (36%), pero con lo cual se está agrandando una bomba de tiempo que sólo puede traer consecuencias negativas.

Tal es el caso de Rebeca Rojas (36), quien trabajó durante cuatro años -sin vacaciones- en un hotel de la zona hasta que su salud se deterioró, ya que estaba obligada a permanecer en un lugar donde los feriados y festividades eran temporada alta. "Mis hijos estaban súper aburridos, acostumbrados a pasar todos los veranos encerrados en la casa o con la nana. Entonces, la situación me empezó a agobiar, porque ni siquiera podía tomarme un helado con ellos, ir a la playa o salir a pasear. Uno al principio no lo percibe, porque el trabajo te consume, pero vas desperdiciando un valioso tiempo con la familia. No estás cuando tus hijos crecen y cuando te das cuenta, ya son más altos que tú. En cuanto a la salud física, terminé en el neurólogo con unos dolores de cabeza terribles que no se bajaban con ningún medicamento; me mareaba y se me olvidaban las cosas. También me dio angustia y fuertes molestias en los hombros, incluso llegué a chocar en el auto de puro cansada y despistada".

Luego de esta dura experiencia que definitivamente la marcó -y tras cinco años de búsqueda-, por fin Rebeca está conforme con un nuevo trabajo. Puede ejercer en lo que estudió y su horario de oficina (de 9:00 a 19:00 hrs.) le permite disfrutar con sus hijos y de su ciudad con tranquilidad, ya que su hogar se encuentra cerca y los fines de semana no trabaja. Pero lo que vivió en el pasado no es una historia aislada y le ha tocado pasar a más de un cercano o conocido por el tema de los hijos o la carga profesional.

Ante esto, la psicóloga laboral y directora de Laborum V Región, Larizza Alter, opina que es importante que todo trabajador tome sus respectivas vacaciones e itinerarios (tanto de salida como de almuerzo), ya que son muy necesarios para la asignación del tiempo libre y familiar. Además, así se evitan situaciones extremas y el amenazante estrés. Pero lamentablemente, en Chile es bien visto pérmanecer hasta más tarde para "quedar bien con el jefe", en vez de cumplir el horario de salida, lo que sin duda genera un factor de cansancio. Una costumbre que no nos vuelve trabajólicos como muchos piensan, sino poco productivos, ya que el chileno tiende a "sacar la vuelta".

<strong>LAS CIFRAS NO MIENTEN</strong>

Si hacemos una comparación con la realidad en el extranjero, de inmediato nos daremos cuenta de un fenómeno curioso, mientras que en Asia trabajan literalmente "como chinos" y no es obligatorio tomar descanso, en el caso de Europa pareciera que gozan de días más que suficientes para relajarse como corresponde.

Japón es llamado el país del Karoshi -o muerte por exceso de trabajo-, si bien esto fue regulado a partir de 1987 y se obliga tomar vacaciones, los nipones acostumbran laborar más de lo estipulado por ley (cuarenta y cinco horas semanales), debido a que la hora adicional se remunera como una hora y media más, siendo económicamente muy atractivo. Como investigó la Biblioteca del Congreso Nacional Asia Pacífico, al problema del exceso de horas trabajadas, debemos sumarle que un promedio de treinta mil japoneses al año se suicidan, lo que equivale a una muerte cada quince minutos. Siendo una de sus principales causas el estrés laboral, según los datos entregados por el Ministerio de Sanidad de ese país.

En el otro lado de la moneda,  está el caso de España que se encuentra situado en el quinto puesto de clasificación mundial en cuanto a días libres legales y totales para sus trabajadores (veintidós de vacaciones, más catorce festivos). Según la Guía Mundial de Beneficios y Empleos, elaborada por la empresa consultora de recursos humanos Mercer, América Latina se ubica en una zona intermedia, en una banda normal de vacaciones y festivos, teniendo en cuenta la media europea de treinta y cinco días. En este escenario, Brasil es el país que tiene más beneficios (con un total de cuarenta y un días), por ello fue catalogado como el lugar más relajado de esta zona, aunque tampoco es excesivo comparado con Europa.

Paralelamente, México destaca como el que menos jornadas de descanso posee (iniciando con seis días después de un año de trabajo) y donde legalmente si la jornada es diurna le corresponde al trabajador un máximo de cuarenta y ocho horas semanales. A esto se le agrega que, al igual que en nuestro país, al menos el 30% de los empleados presenta estrés laboral en diferentes estratos sociales, según advirtió un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) el 2009. Una relación que alerta la necesidad de acortar las jornadas, extender los descansos y realizar buenas prácticas laborales.

¿Serán entonces los trabajadores del Viejo Continente más eficientes y, por ende se merecen más vacaciones? Ante esto, la Ministra del Trabajo y Previsión Social, Evelyn Matthei, comenta que "los países europeos han perdido equilibrios de producción de una forma espantosa en los últimos años, porque cuando vemos las tasas de cesantía de España que han subido en un 22%, eso demuestra una falta de productividad y de competitividad, lo que se refleja en sus tasas de desempleo, crecimiento, etc. Lo mismo que ocurre con Francia con cifras relativamente altas en esa materia. En cambio, en Alemania han hecho un tremendo esfuerzo por mantenerse competitivos y su descanso es proporcional a las horas de trabajo, productividad y vacaciones".

En el caso de nuestro país, la psicóloga laboral Larizza Alter opina que "en comparación con Latinoamérica, Chile está  bien, somos más productivos que países como Perú, Bolivia o Argentina, pero nos falta mucho para los estándares europeos y necesitamos un cambio de mentalidad para llegar a ello".  En la última Encuesta Laboral (ENCLA) de la Dirección del Trabajo, si bien se registra un aumento en la producción del 28,3%, junto con ello el estrés laboral aparece de inmediato afectando, fundamentalmente, a las mujeres, según cifras del Ministerio de Salud.

<strong>OPINIONES DIVIDIDAS</strong>

Si bien a muchos chilenos les gustaría poder contar con más días para su descanso, la realidad es que los empleos son cada vez más inestables y el costo de vida es más alto, por eso muchos sienten la presión familiar de no perder el puesto -sobre todo cuando hay hijos de por medio-, aunque eso signifique exigirse más de lo debido. Justamente el 40% de las personas entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años que se encuentran en la edad de la consolidación profesional, llegan a trabajar entre diez y catorce horas diarias, superando ampliamente las cuarenta y cinco horas semanales designadas por el Ministerio del Trabajo.

No obstante, ante la situación del país, Evelyn Matthei es tajante "me encantaría que tuviéramos más vacaciones, pero eso no es lo que necesita Chile. Requerimos mayor productividad, competitividad y capacitación, sobre todo hoy cuando otros países cercanos a nosotros están creciendo mucho y nos pueden robar puestos de empleo. Por otro lado, el tema del estrés tiene que abordarse con buenas prácticas laborales, hay que centrarse en ver cómo las empresas pueden certificar sus competencias para tener ambientes más gratos, porque cuando uno está contento en un lugar es muy distinto a pasarlo mal en el trabajo".

Por lo demás, el senador, Francisco Chahuán, plantea que el gran número de feriados que tenemos en la actualidad son suficientes para compensar las jornadas de trabajo y un aumento hipotético de vacaciones podría afectar el empleo, la competitividad e, incluso, el turismo, debido a las repercusiones que ya se han observado en la Cámara del Comercio y la opinión pública. "Chile es uno de los países de más baja productividad por hora trabajada, por lo tanto, si somos capaces como sociedad de mejorar aquello, en el largo plazo podríamos estudiar la elaboración de jornadas menos extensas".

El problema es que los feriados no se equiparan a tres semanas de descanso seguidas y dependen mucho de cómo lo asuma cada trabajador o familia, porque debe ser una instancia de recogimiento, para hacer alguna actividad física, compartir, transmitir afectos, pero no para hacer aseo, "carretear" o realizar tareas que al final nos desgastan más. "Es mejor disfrutar nuestro hogar en tranquilidad, ya que estos días libres son una pequeña laguna en el desierto en la que no se encuentra el real relajo", asegura De la Cerda.

Al final de cuentas, si son suficientes o no las vacaciones en nuestro país dependerá de la realidad de cada uno, los horarios, las responsabilidades y las prácticas laborales que se ejerzan. La productividad de un trabajador estresado o cansado deja mucho que desear.  Si bien lo legal son tres semanas para todos, es sabido que muchos puestos gerenciales o de alto rango pueden acceder a más tiempo de descanso que un empleado cualquiera y desde esa perspectiva ya hay diferencias. Ciertamente como este, hay debate desde varias aristas y  más aún si nos comparamos con el extranjero, por ello juzgue usted mismo.

 

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