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EDICIÓN | Junio 2014

Formando emprendedores

Mario González Espinosa, Librería y Ediciones Mataquito
Formando emprendedores
En una citroneta recorrió, durante años, las escuelas de las comunas más apartadas de la región para vender los libros que compraba con un capital de cincuenta mil pesos. Hoy, treinta y dos años después, es propietario de las librerías y ediciones Mataquito, además de ser el sostenedor del liceo tecnológico del mismo nombre. Su obsesión: demostrar que en nuestra zona ha despertado un gran movimiento artístico y cultural.
por María José Garay A. / fotos Margarita Landeta R.
Intentar convertir la cultura en una actividad rentable es una tarea sumamente difícil. No solo hay que estar convencido de la importancia de esta, sino también estar dispuesto a no flaquear, a tener objetivos claros, a llegar donde nadie ha llegado. Fue así como partió Mario, entregando material y libros educativos en lugares donde el profesor era y es el gran desarrollador y motivador de las necesidades de los niños. “Quería llegar a los rincones más recónditos de nuestra zona, donde la cultura escasea”.
 
Aquellos fueron tiempos duros y de harto esfuerzo, pero con el paso de los años el sacrificio de este hombre empezó a dar sus primeros frutos. Ya no fue necesario agarrar la citroneta y partir a Vichuquén, Molina, Chanco, Curanipe y otras localidades con su sándwich en el auto porque no había plata para gastar en un restaurante u hotel. A poco andar, González abrió un punto de venta en Curicó donde los profesores podían ir a pagar las letras del material que compraban. Esto le permitió instalarse con su primer local: la Librería Mataquito.
 
Tiempo después, comenzó a dar forma a uno de sus sueños más queridos: Ediciones Mataquito, proyecto que fue creciendo dando paso a sus primeras publicaciones. “Se trataba de obras de profesionales de nuestra zona sobre temas que desarrollan la cultura, además de iniciativas y proyectos motivadores”.
 
LA FÁBRICA DE LIBROS
 
La idea de poder ayudar a la educación con su proyecto editorial fue instalándose con más fuerza en la mente de este empresario. Lo que al principio pareció un sueño o hasta una locura, se iba transformando progresivamente en algo concreto. “Nuestro objetivo consistió en establecer una editorial regional, complementada con una cadena de librerías. La idea era rescatar todas las capacidades que posee nuestra gente, fuesen poetas, escritores o intelectuales de la región. Había que demostrar que aquí también somos capaces de desarrollar grandes proyectos”.
 
A través de becas a estudiantes, profesores, concursos literarios, jornadas metodológicas con sicopedagogos destacados del país, apoyo y asesoramiento a proyectos educativos de universidades, colegios y bibliotecas, la obra de González, editor, librero y empresario es, en pocas palabras, increíble. “Junto a mi señora, María Elizabeth, mis hijos, mi yerno y todo el equipo que trabaja con nosotros, nos hemos volcado por entero a este proyecto”.
 
¿Cuál es la finalidad de la editorial?
Contribuir; hacer un aporte a la ciudad, crear trabajos y ayudar a difundir todas las manifestaciones culturales. En nuestra región tenemos gente muy capaz y estamos dándoles la oportunidad para que escriban y desarrollen temáticas educativas. Curicó es una ciudad de gente pujante, de empresarios con fuerza, solo falta que algunos se crean más el cuento.
 
¿De sus primeras publicaciones cuáles recuerda con más cariño?
Por ser los primeros libros, diría que Lira provinciana de Adrián “Chirigua” González; Creando para crecer de María Inés Flores, Carmen Gloria Salazar y Héctor Llanca; la reedición de la Historia de Curicó por Tomás Guevara; El arte musical en la escuela de Pedro Valdés, entre muchísimos otros. De los que destacaría también están: Hidalgos curicanos, que es un libro que relata la historia de un grupo de españoles que llegaron a nuestras tierras sin nada, cruzaron el mundo, el océano y la cordillera para asentarse en esta zona en donde realizaron sus ideas y proyectos, para lograr, finalmente, convertirse en exitosos empresarios.
 
Este fue uno de los proyectos más ambiciosos de su editorial…
Sí, porque la idea de este libro es que estas vidas se transformen en una suerte de ejemplo para los jóvenes. Hoy, ellos quieren tenerlo todo rápido. Los españoles de esta obra llegaron a Chile con lo puesto y de la nada, solo con trabajo y más trabajo, lograron ser tremendos empresarios.
 
¿Qué les diría a los nuevos empresarios que están surgiendo en Curicó?
Que se agrupen para compartir con los jóvenes sus experiencias, sus aciertos y fracasos. Crear un fondo para apoyar a los mejores alumnos de los liceos y universidades de la provincia. Abrir las puertas de las empresas para que puedan hacer sus prácticas con sueldo y condiciones adecuadas… hay mucho por hacer…
 
FORMANDO LA EDUCACIÓN
 
Como sostenedor y creador, el año 2004, del Liceo Tecnológico Mataquito de Curicó, el empresario Mario González ha podido llevar a cabo su idea de que los jóvenes de escasos recursos encuentren en este lugar la visión de transformar los problemas en oportunidades: “Estudiantes que se atrevan, que tengan actitud para enfrentar los desafíos, que crean en un país y en un mundo mejor”. Para lograr empatía con los escolares, el proyecto educacional lo desarrollan jóvenes profesionales de la zona, quienes trabajan codo a codo con empresarios de la región para recoger experiencias prácticas con la finalidad de que los alumnos puedan vivir y creer.
 
¿Por qué las ganas por aportar en el tema educativo?
Yo tuve que estudiar y trabajar a la vez. Soy el mayor de cinco hermanos, mi madre era separada y no me quedó otra que comenzar a trabajar, a los dieciséis años, como sastre en la sastrería Quijada y Torres. Tercero y cuarto medio los cursé en la noche. Para mí fue muy difícil estudiar, aunque siempre tuve la ilusión de que me iba a ir bien. Lo que quiero es que a los jóvenes de hoy se les den las facilidades para encontrar un camino que les brinde las herramientas para salir adelante.
 
A los dieciocho años partió a buscar nuevos horizontes y se fue al extranjero, pensando llegar a Brasil. “Quería juntar plata para estudiar sociología y, por esas cosas de la vida, terminé estudiando periodismo en Paraguay. De alguna forma, con el liceo estoy devolviendo la mano. Chile es un país lleno de oportunidades, pero tenemos que mejorar la educación, hace trece años atrás no existían liceos técnicos, solo estaba el Instituto Santa Marta y San José. Hoy, en cambio, se necesitan muchos técnicos capacitados que se hagan cargo de los desafíos que están surgiendo en el país.
 
El Liceo Tecnológico Mataquito (establecimiento particular subvencionado) es una nueva opción en la formación técnico profesional. “Hay un mundo de posibilidades, que si se buscan se encuentran. Con el solo hecho de que los empresarios cuenten sus experiencias ya están haciendo un gran aporte. Todos nuestros alumnos tienen su práctica garantizada, son cerca de ochocientos cincuenta jóvenes que vienen de distintas comunas. Los dos primeros años son científico-humanistas y en tercero eligen su especialidad”.
 
ATRÉVETE ES POSIBLE
 
En el mundo de hoy mucho se habla de la necesidad de crear emprendedores, sin embargo, gran parte de esas buenas intenciones quedan a veces solo en eso. Es por esto que resulta interesante el libro sobre esta materia que este empresario curicano publicó el año 2005 y que está dirigido, principalmente, a estudiantes y a jóvenes en general.
 
¿De qué se trata su libro?
Atrévete es posible es más bien un manual sobre los pasos que se deben dar en todo orden de cosas para crear empresas: desde despertar la convicción y la actitud, hasta abordar aquellos temas técnicos, administrativos, legales, tributarios… Todos los pasos que hoy se exigen para llegar a la empresa. Cada capítulo contiene la experiencia de empresarios exitosos, pertenecientes a los ámbitos nacional, regional y local.
 
¿Cómo nace la idea de abordar este tema?
Nace de la observación del sistema que hoy funciona en el país. Generalmente, un joven de veinticinco años que egresa de la universidad, al ser contratado se vuelve estático, pierde movilidad porque ha alcanzado la seguridad laboral. Ante eso creo conveniente bajar la formación de emprendimiento a los dieciocho o diecinueve años para desarrollar nuevos negocios. Si bien este tema lo ha abordado el destacado empresario Fernando Flores, no existe un manual de cortapalos al respecto, y eso es lo que queremos ofrecer a los futuros emprendedores.

 

 
“Queremos contribuir, hacer un aporte a la ciudad, crear trabajos y aportar en todas las manifestaciones culturales. En nuestra región, tenemos gente muy capaz y estamos dándoles la oportunidad para que escriban y desarrollen temáticas educativas. Hay que puro creerse el cuento”.

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