A los tres años, Gonzalo fue diagnosticado con un trastorno severo de lenguaje. Cuatro años después tras las evaluaciones sicológicas de rigor— se confirmó que padecía déficit atencional. Su madre, Patricia, recurrió entonces, a una neuróloga, quien le recetó una marca especial del genérico metilfenidato, medicamento que estimula la concentración y que, en el caso de Gonzalo, reducía sus niveles de impulsividad.
“Durante un año le di este fármaco, pero, para ser honesta, nunca estuve convencida. En internet se dicen muchas cosas sobre el metilfenidato y eso me asustó. En tercero y cuarto básico dejé de dárselo… recurrí a las terapias alternativas y en diferentes períodos, entre ellas, masajes rítmicos, flores de Bach, acupuntura, biomagnetismo, incluso pintó mandalas para relajarse. Hoy, Gonzalo tiene quince años y después de todo este camino recorrido, puedo decir que si optamos por estas terapias, es porque mi hijo necesitaba mucha contención, mejorar su autoestima y trabajar su poca tolerancia a la frustración”, recalca Patricia.
APOYO INTEGRAL
El rumbo que tomó esta madre y su hijo, suele repetirse en varios casos. El proceso de un tratamiento en un niño, desde que es diagnosticado con déficit atencional, indudablemente no depende de lo que estima el siquiatra o neurólogo, sino más bien, de la decisión que los padres tomen como lo más indicado o correcto para ellos. Pero ¿cómo saber qué camino seguir?, ¿qué razones motivan a los padres para prescindir del medicamento?, ¿cuándo o por qué optar por las terapias alternativas o complementarias? Las preguntas son amplias, diversas y controvertidas… las respuestas, para terapeutas y especialistas en medicina natural o alternativa, están en ser asertivos, considerando el grado de esta condición y abordando el desequilibrio desde su origen emocional.
Para la sicopedagoga y terapeuta floral, Cecilia Soto, las terapias complementarias o alternativas se han convertido en una opción significativa para tratar el déficit atencional o los trastornos de aprendizaje. “Estos tratamientos van más allá de asistir la sintomatología del paciente, porque muchas veces la conducta de los niños y/o jóvenes es el resultado de un desequilibrio emocional que no solo lo afecta a él, sino a toda la familia. En lo personal, utilizamos la terapia floral del desierto florido, un sistema chileno en el que se ha desarrollado una forma de extraer la esencia y frecuencia vibratoria de estas flores. Su característica principal es que damos a los pacientes la primera dilución, esto hace que sea más concentradas y los efectos se observen rápidamente”, enfatiza Cecilia, y agrega que esta terapia es integral y no es invasiva.
“Nosotros no suspendemos los tratamientos médicos, nuestro trabajo está en el plano energético y emocional del paciente. En ese contexto, si el niño o joven está en tratamiento médico, la terapia sería complementaria. En el caso de no haber iniciado ningún tratamiento médico aún, la terapia floral pasa a ser una alternativa a la opción farmacológica. También sugerimos a los pacientes y a sus familias el cuidado nutricional, siendo una muy buena herramienta la incorporación de alimentos naturales que contengan Omega 3, 6 y 9, fundamentales en los procesos de concentración”, afirma la terapeuta.
Una de las terapias más cotizadas para tratar esta condición, incluso desde muy temprana edad, son también, las flores de Bach. Es importante destacar que su efecto es gradual y requiere de constancia y rigurosidad por parte del paciente.
Ailin Lozán, sicóloga y terapeuta floral, trata a sus pacientes con flores de Bach y afirma que “los padres optan por este tratamiento, porque no solo les interesa que los niños respondan a las exigencias académicas o se adecúen al contexto escolar, se preocupan de que sus hijos se sientan comprendidos, que mejoren su autoestima, que logren confiar en sus capacidades, que descubran y valoren otras habilidades y talentos”.
La terapeuta recalca que los remedios florales actúan con efectos específicos sobre la atención y concentración, así como también en la hiperactividad e impulsividad. “Las flores son un excelente complemento para un niño que está en tratamiento farmacológico, ya que las esencias actúan en ámbitos que el fármaco no cubre, por ejemplo, en mejorar la actitud del niño frente a lo académico, favorecer la maduración y motivación, aumentar la tolerancia a la frustración, disminuir la ansiedad y mejorar la autoestima”.
Los masajes rítmicos, corresponden a una terapia integral, fundamentada en la salud y bienestar de cuerpo. Es considerado un arte, más que una técnica y aporta importantes beneficios curativos en diferentes patologías. Hoy, toma mayor fuerza, en los tratamientos para el déficit atencional, ya que el contacto continuo de las manos sobre el cuerpo, estimula el equilibrio armónico y permite aumentar el calor vital del paciente. En los casos de niños con trastornos de impulsividad e hiperactividad, las sesiones de masajes rítmicos, son una excelente opción, ya que los relaja y armoniza su estado emocional.
CAMBIOS INTERNOS
Responder a las exigencias académicas, para un niño con esta condición, requiere del doble o triple esfuerzo para él. Por esta razón, es que se aconseja a los padres abordar el trastorno de una manera integral. La sicóloga clínica y terapeuta floral, María Angélica Retamal, señala al respecto: “es necesario combinar el tratamiento de flores con la sicoterapia para trabajar su voluntad, el autocontrol, la autoestima y perseverancia. Con las flores, el niño siente que hay algo de adentro que él elige cambiar… y eso es muy bonito”.
La canalización de energías sagradas, se ha convertido en una terapia que permite cambios estructurales internos muy relevantes. Por tal razón, es que cada vez más, los padres recurren a ella, como una terapia complementaria. “Todo va en función de cambiar algunas conductas que afectan a los niños y, por ende, a su entorno. En este proceso terapéutico es muy importante la fe y voluntad del paciente y de su familia. Desde mi experiencia, puedo afirmar que el noventa y cinco por ciento de mis pacientes ha tenido resultados positivos y satisfactorios, permitiendo a los niños aumentar sus niveles de concentración, bajar los niveles de impulsividad y estabilizar sus emociones”, afirma la terapeuta y especialista en canalización de energías, Alejandra Rodríguez.
Por otra parte, María Eugenia Fuentes, sicóloga y especialista en reiki y sanación reconectiva, afirma que estas terapias logran reestructurar el equilibrio energético del paciente. “La sanación reconectiva es de gran intensidad y no tiene técnica, la manera de trabajar es canalizando la energía, para que esta se sintonice con la frecuencia del paciente y así se produzca la sanación. Es lograr la armonía que siempre debió tener, en este caso, el niño. Se realiza en un máximo de tres sesiones y solo una vez en la vida… el efecto es sorprendente, porque genera importantes cambios espirituales”.
DECISIÓN FAMILIAR
Evaluar el grado de esta condición según sea el caso, revisar el aporte de cada una de estos tratamientos, introducirlos gradualmente y considerar, por supuesto, sus resultados es la base de una opción asertiva. Cualquiera sea el camino a seguir, es aconsejable que la decisión se aborde en familia, orientando al niño en el proceso y cuidando de no exponerlo o fatigarlo con tantas alternativas.
Recuerde que la contención, la seguridad, el apoyo y el refuerzo de los logros de su hijo, es el mejor complemento de una terapia, más aún, si todo esto se sustenta en el amor, el cariño y la afectividad.
Terapias alternativas o complementarias… la opción, sin duda, está en sus manos, en su voluntad y en su corazón.