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EDICIÓN | Junio 2014

Culto al cuerpo

Loreto Soto, campeona sudamericana de Body Fitness
Culto al cuerpo
Es la número uno en su disciplina en nuestro continente. Está dentro de las seis mujeres que poseen el cuerpo más tonificado del mundo, entre muchos otros premios. Así, Loreto se ha encargado de levantar la bandera de Chile —y de su ciudad natal, San Fernando— por todo el mundo.
por María José Pescador D. / Fotografías: Danny Bolívar U.
Un metro sesenta, flaca, pero absolutamente tonificada, con ojos color avellana y una envidiable sonrisa, Loreto Soto (42) pareciera tener diez años menos de lo que dice. Sorprende su estilo absolutamente fashion, su pelo brillante y su personalidad simpática, simple, alegre.
 
Se casó a los dieciséis años, tuvo cuatro hijos y se separó luego de más de veinte años. Siempre le gustó el deporte, en el colegio participaba en todo: atletismo, ballet, gimnasia rítmica... “Esto no viene de familia, nadie me lo inculcó. Siempre tuve las condiciones genéticas por lo que cualquier deporte se me hacía fácil”.
 
¿A qué te refieres con condiciones genéticas?
Soy hiperlaxa, tengo mucha resistencia…
 
¿Siempre fuiste flaca?
Súper flaca y marcada.
 
¿Cuándo empezó el tema del deporte a ser más importante?
Hace seis años. Antes hice millones de prácticas deportivas como maratones y otros, pero principalmente me dediqué a la casa y a mis hijos. Eso sí, nunca dejé de ir al gimnasio.
 
¿En qué minuto estudiaste?
Había una clase de gimnasia aeróbica que me gustaba mucho, y me dieron ganas de estudiar para más adelante poder ser profesora de esta disciplina. Así que seguí la carrera de pedagogía en Educación Física.
 
¿Tu primera pega?
Fue como profe en el colegio Hans Christian Andersen de San Fernando. Pero me di cuenta de que mi camino y vocación no era esa.
 
DESCUBRIR LA VIDA
 
Al separarse, Loreto buscó trabajo para poder mantener la casa. Así entró en el rubro automotor y empezó a vender autos. Paralelamente iba al gimnasio y los fines de semana estudiaba en el Instituto EGAD — Escuela Internacional de Fitness—, para ser instructora en gimnasia y poder realizar clases de aeróbica, baile entretenido, entre otros…
 
Pronto el trabajo con los autos empezó a ir muy bien, así que su jefe quiso extender el negocio y llevarlo a Rancagua, para eso Loreto tenía que irse a vivir a esta ciudad. Y así lo hizo, en donde ya lleva ocho años. “Me deprimí. Justo mis tres hijos mayores se fueron a la universidad y me quedé sola con la más chica. Tenía que partir de cero, y fue un proceso fuerte, en el que después de un tiempo, decidí retomar mi vida, y dentro de eso lo más importante fue volver a entrenar”.
 
¿En el gimnasio en Rancagua conociste a tu mentor?
Sí. Entré a una clase que me gusta mucho que es con pesas, bodypump, y ahí me encontré con el profesor Osvaldo Morales que me preguntó ese día si es que yo hacía fitness. Le contesté: “No. ¿Qué es eso?”. Entonces me dijo que averiguara y cuando volví a verlo insistió en que yo tenía todas las cualidades para seguir esta carrera.
 
¿Cuál fue el primer paso?
Le dije a Osvaldo que quería entrenar para meterme en el cuento. Me dijo que él me preparaba, y que lo primero que haríamos era participar en la Copa Rancagua.
 
SUDOR Y LÁGRIMAS
 
En la actualidad, Loreto no solo es profesora de Educación Física, es también personal trainer certificada de la IFBB en Europa; Instructora Certificada en TRX, y en Croosfit, esto último lo estudió en Buenos Aires. Hoy, además, está estudiando un diplomado en Entrenamiento Deportivo (Potencia Muscular).
 
¿Cómo empezó el entrenamiento?
Osvaldo me dijo que tenía las condiciones, pero que era muy flaca. Tenía que engordar diez kilos. La competencia, que es muy famosa por estos días, era en ¡un año más! Yo pensé que era en tres meses… Así que entendí que esto no iba a ser fácil.
 
¿No te dio susto engordar?
No. Si había que comer, comía. Estaba pasando por un momento tan malo que esta fue la herramienta que usé para olvidarme de los problemas. Me aferré tanto a esto que aquí estoy…
 
¿Cuánto pesabas?
En ese minuto, cincuenta y dos kilos.
 
¿Cuál fue la dieta a seguir?
Consistía en comer seis veces al día, es decir, cada tres horas. El desayuno, por ejemplo, eran seis claras de huevo con media taza de avena, y medio plátano, además de vitaminas… A media mañana, un pedazo de bistec con arroz, y al almuerzo de nuevo… Además, me dieron un estimulante para que me diera hambre…(se ríe)
 
¿Y el entrenamiento?
Tres veces a la semana, por una hora.
 
¿No es poco eso?
Es que no es un entrenamiento cualquiera, es un entrenamiento tremendamente exigente físicamente, es una tortura y muy brutal, con pesas, en fin… llegaba gateando al auto.
 
¿Qué se necesita para competir en Fitness?
Una condición muscular bonita. La idea es verse saludable, con buena cintura, con un lindo cuerpo de mujer.
 
¿Cómo haces para comer cada tres horas?
Pongo la alarma en el reloj, y ando con la comida en el bolso.
 
¿Alguna vez usaste anabólicos?
No. Mi cuerpo no lo necesita.
 
AL PODIUM
 
¿Cuánto tiempo estuviste en “engorde”?
Ocho meses. Y cuando quedaban cuatro para la competencia, y ya tenía los diez kilos de más, empezó el desafío, tuve que bajar de peso. A eso se le llama la dieta de definición, y es aquí en donde se ven los logros, salen los músculos a flote.
 
¿En qué consistió?
Igual tenía que comer cada tres horas, pero era la nada misma: una pechuga de pollo con tres lechugas, poquita avena en la mañana… Este fue el mayor sacrificio y Osvaldo me dijo que en esta etapa era donde se veía si una mujer servía o no para hacer fitness. Lo peor es que me quitaron todos los carbohidratos, por lo que me advirtieron que mi genio iba a estar terrible, me iba a dar pena, depresión, ya que son estos los alimentos que se encargan del bienestar de las personas.
 
¿Y cambió tu genio?
A la semana lo único que hacía era llorar. Fue tremendo… llamaba a Osvaldo y él me preguntaba todo el tiempo si quería seguir en esto, si estaba segura que podía aguantar, que si no estaba confiada, mejor parara. Y eso era como vitamina para mí, porque tenía claro que el objetivo y la meta era seguir pese a todo. Logré bajar siete kilos, por lo que me quedé con tres kilos de masa muscular. En un año, solo logré tres kilos de masa muscular, tremendo sacrificio…
 
¿Y llegó la hora de la competencia?
Llegó. Tomé un traje de baño que tenía en la casa, lo teñí negro, le puse unas lentejuelas, y partí.
 
¿En qué consiste?
Son cuatro perfiles que muestras en distintas poses: de frente, de espalda, y de ambos lados.
 
¿En qué se fijan los jueces?
En que tengas un cuerpo armónico: cintura, “calugas” marcadas…
 
¿Cuál es tu categoría?
La que es hasta el metro sesenta y tres; las otras son chicas hasta un metro cincuenta y ocho, y después de la mía es hasta un metro sesenta y ocho. Y luego hay otra que es la Body Master que es mayores de treinta y cinco años.
 
¿Cómo te fue en la Copa Rancagua?
Salí segunda. Y después de dos meses competí en otra que se llama Mercosur en Santiago, y también salí segunda. Y ese día me invitaron al Nacional de Chile. Éramos solo cuatro mujeres y salí última. Decidí que no seguiría en esto, quedé muy mal. Hasta que llegué al camarín y las típicas dos ganadoras de siempre me miraron, una me dijo que para ganarle a ella yo tendría que nacer de nuevo. Eso fue suficiente para seguir adelante.
 
¿Los primeros triunfos?
El 2010, gané la famosa Copa Rancagua. En marzo de 2011 fui a un encuentro de fitness en Paraguay y conocí al entrenador Pedro Cantero y empecé a entrenar con él a distancia; través de la web me iba diciendo por skype los ejercicios que tenía que hacer y me mandaba la dieta. Osvaldo me ayudaba a entrenar. Ese año fui al sudamericano de Venezuela y quedé en segundo lugar. Después fui a un mundial que se hizo en Barcelona, España, y logré estar entre las primeras quince con un onceavo lugar.
 
¿Los más significativos?
Después, el 2012, en el sudamericano de Uruguay quedé segunda. Hasta que el año pasado, en el sudamericano que se hizo en Santa Cruz, Bolivia, gané mi categoría. Y en la final de finales, donde se compite con las mejores de cada categoría, salí segunda. Estamos hablando de un campeonato en donde participan cuatrocientas mujeres… En Chile no hay más de diez que se dedican a este cuento. Después fui al mundial en Madrid y quedé dentro de las siete mejores del mundo. Y este año fui a al mundial de Ohio en Estados Unidos, donde llegan más de mil mujeres, y quedé decimoprimera. Hace dos semanas fui a otro mundial en Brasil y resulté sexta.
 
¿Cómo lo haces con los gastos?
Para ir a Europa, la Municipalidad de Rancagua y, aunque no lo creas, gente que está en mi fan page me depositaban plata en la cuenta, treinta mil pesos, quince mil… Ahora soy embajadora de Everlast, marca que me ayuda con mis gastos.
 
¿El objetivo?
Ser la número uno. Ganar un mundial. Pero en este minuto la idea es descansar este año, preocuparme de mis alumnas y de mi propio estudio fitness que está pronto a construirse. Para luego empezar a mentalizarme nuevamente en la meta.
 
¿Un consejo?
Todos los doy en mi Fan Page de Facebook en donde tengo treinta y tres mil seguidores (Loreto Soto IFBB Competidor). También tengo página web: www.loretosoto.cl. De todas maneras me gustaría decirles a las mujeres que nada es imposible, que todo lo que uno quiere tiene un espacio entre la mente y el corazón. Las cosas se logran creyendo, con esfuerzo, pasión, confianza, superación, determinación, fortaleza, y humildad. Soñar no es gratis, soñar es una responsabilidad de la que hay que hacerse cargo. Lo más importante es creer en uno mismo.

 

 
“La idea es descansar este año, preocuparme de mis alumnas y de mi propio estudio fitness que está pronto a construirse. Para luego empezar a mentalizarme nuevamente en la meta”.

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