Con las vacaciones a la vuelta de la esquina, las redes sociales, las agencias de viaje, y los ya famosos cupones de descuento ofrecen destinos absolutamente imperdibles, como esta maravillosa isla tropical, con reserva biológica incluida, ubicada en la costa sur del estado de Río de Janeiro. Con 192 kilómetros cuadrados, su diversidad ecológica es única en Brasil.
Por Macarena Ríos R./ fotografía Bernardita Lazo R.
En Isla Grande no hay calles, ni avenidas, no hay autos (salvo los de la policía), tampoco congestión. Al ser una reserva ecológica, el transporte está prohibido. La única forma de conocer la isla y aventurarse entre sus playas y denso follaje es caminando, a través de largos y entretenidos trekkings. La bicicleta está reservada mayormente para circular por Abraäo, el pueblo principal.
Rodeada de una naturaleza exuberante, paisajes inolvidables y playas de arenas prístinas, se ha transformado en el objeto de deseo de muchos compatriotas, que buscan en este paraíso el descanso y el relajo.
Cubierta por un denso manto de selva tropical (bosque atlántico), este popular destino seduce por sus espectaculares playas (¡cuenta nada menos que con ciento seis!) y aguas transparentes. Un mirador fuera de serie es el que está en la cima del Pico del Papagayo, el más alto de la isla.
Ubicada a ciento veinticinco kilómetros de Río de Janeiro, se caracteriza por ser la isla más importante del litoral de Angra do Reis. Las heladerías, los carritos dulces del centro, los almacenes, le dan un toque bastante folklórico y colorido al lugar. La diversidad de flora y fauna es simplemente espectacular.
<strong>LOPES MENDES</strong>
Considerada como una de las más lindas del mundo, Lopes Mendes es una playa amplia, cuyo fuerte oleaje la hace ideal para los amantes del surf. Son kilómetros de playa dorada y aguas turquesas. Se puede acceder a ella por barco desde Abraäo o luego de una caminata bastante agotadora, sobre todo si hay mucho sol, pero vale la pena. Hay palmeras y monos por doquier. Eso sí, al ser una reserva no existen lugares para comer, así que es necesario llevar protección solar, agua y comida.
Y en medio del paisaje selvático, una iglesia de cemento con puertas de madera, encerrando quizás qué historias.
<strong>LAGUNA AZUL</strong>
El marco perfecto para bucear. Un lugar precioso que de playa tiene poco y nada, porque el verdadero tesoro se encuentra bajo el agua. Se llega a él en barco. Nada más tirarse al agua turquesa y el tiempo se detiene. El mundo submarino sobrecoge: peces multicolores, tortugas, delfines, corales, montañas y lagunas submarinas.<br /> Por lo general los botes esperan cerca de una hora para que se pueda bucear, pero si quieren estar más tiempo en ese paraíso, lo mejor es arrendar una lancha entre varios y extender así el tiempo de buceo.
Para los más intrépidos, un paseo en canoa o kayak se transforma en la guinda de la torta. El viento calmo, lo transforma en un panorama perfecto para conocer remando, otras playas de la isla. ¡Toda una aventura!
<strong>ABRAAO</strong>
Sindicado como el centro neurálgico de la isla, este pueblo de pescadores ofrece a los turistas posadas, bares y restaurantes. Sencillo, sin grandes aspavientos, alberga a gente amable y cálida. A Abraäo se llega en ferry desde Angra dos Reis, en un viaje que dura aproximadamente una hora.
En la villa no hay grandes tiendas, tampoco shopping propiamente tal, tan solo pequeños locales de ropa y casas de artesanía. Pero la verdad no importa, en Isla Grande lo que más se hace es trekking y buceo. Basta con un buen traje de baño, un par de cómodos shorts, polera y gualetas.
Hay que tener en cuenta que no hay bancos ni casas de cambio y los escasos autos se traducen a tres: un VW GOL convertido en patrullero de la Policía Federal, un jeep de la Milicia y otro orientado a prestar servicios a la llamada Reserva Biológica de la isla, ubicada en Playa del Sur.
La cárcel que albergaba a presos políticos se cerro el 1994, hace muy poco!!!! Por eso no es tan tan típica y esta virgen...