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EDICIÓN | Junio 2014

Pincelada renacentista

Mauricio Avayú, pintor
Pincelada renacentista
Son pocos años de oficio, pero su trabajo conmueve. Se prepara para exponer en la sala de la Minera Collahuasi, reservada solo para consagrados, y para dar a conocer su gran apuesta: un mural de cincuenta metros donde retrata toda la historia del Antiguo Testamento. Un artista desconocido que se alista para salir del anonimato.

por Carolina Vodanovic G. / fotografía José Luis Salazar A.

Será un pintor chileno, de religión judía, quien asuma el desafío de retratar en imágenes la totalidad del Antiguo Testamento. Para ello, Mauricio Avayú (45), duerme solo tres horas diarias y trabaja sigilosamente en el mural de cincuenta metros de largo, por dos de ancho, que este 10 de diciembre saldrá a la luz cuando en el Círculo Israelita de Santiago (CIS) dé a conocer la primera parte de su trabajo, el Génesis. El mural completo estará listo el 2019.
 
Para definir las medidas del mural se apoyó en números cabalísticos. “Son cinco libros, cada uno medirá diez metros y si eso lo divido en ocho me da justo la proporción del Arca de la Alianza, 1,25 x 2,0 mts. ¡Nada es al azar, todo está amarrado! El mural constará de cuarenta partes, justo los años que estuvo el pueblo judío en el desierto”, comenta.
 
¿Cómo nace la idea de este mural?
Quería hacer algo que lo viera la mayor cantidad de gente posible. Mi plan es que recorra el mundo y que traiga luz para muchas personas en distintos países. En ese sentido, acabo de llegar de un viaje a Jerusalén y allá me reuní con Adolfo Roitman, curador del Museo del Libro de Jerusalén, y le planteé la posibilidad de exponer mi obra en su museo. Sería un gran orgullo, allá se exhiben los rollos del Mar Muerto, que son los textos bíblicos más antiguos encontrados hasta ahora en el mundo, y coinciden perfectamente con mi propuesta visual.
 
¿Nunca antes se había pintado el Antiguo Testamento?
De alguna manera, Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina lo hizo con el libro del Génesis, pero mezcló elementos griegos y cometió algunos errores bíblicos. Yo he tratado de ser lo más preciso posible y para ello he contado con el apoyo teórico y la asesoría en cada detalle de varios rabinos. Una vez al año, en el judaísmo se abre la Torá y se junta el principio con el fin, este mural unirá el principio con el fin, es un elemento cíclico perfecto y se va a exponer en círculo.
 
Para cumplir con los plazos acordados, Mauricio trabaja en su taller en Chicureo, con una carta Gantt, cosa inusual en él, según cuenta. Ya lleva una octava parte del dibujo comprometido para diciembre. Luego vendrá la pintura.
 
SUS INICIOS Y EL REALISMO MÁGICO
 
Si bien su nombre empezó a sonar recién a fines del 2012, cuando inauguró su primera exposición, Mauricio Avayú lleva nueve años dedicado a la pintura.
 
De niño, su mamá, también artista, le enseñó a copiar dibujos. Luego la familia Avayú Edelstein se trasladó a vivir a Ecuador y allí los cuatro hermanos, todos hombres, asistieron a un colegio donde cada viernes solo se impartía arte. De regreso en Chile ingresó al Instituto Hebreo y luego a estudiar diseño al IPS. “En esa época no habían computadores. Hoy saco cuentas y creo que lo que estudié fue una especie de arte, un diseño muy artístico, donde todo se hacía a mano”.
 
Pero el paso decisivo lo dio cuando conoció a quien sería su maestro, el pintor Hernán Valdovinos. “Tuve la suerte de dar con el maestro que me guió en este camino; él fue súper generoso con sus conocimientos y dejó que hiciera lo que yo quería. Recuerdo que cuando llegué a la primera clase le mostré un dibujo que había hecho y me dijo que yo había sido pintor virtuoso en otra vida y que debía ponerme a pintar rápidamente”.
 
¿Algún consejo que te haya dado?
Me dijo que cuando pintara, jugara como lo hacía de niño, que reviviera ese estado. Y también que buscara la excelencia en todo lo que hiciera.
 
¿Eres de los que piensa que un cuadro pudo haber sido mejor?
Yo nunca estoy conforme con un cuadro, siempre pienso que podría haber sido mejor. Cuando está enmarcado sé que ya no puedo hacerle nada, pero mientras no esté enmarcado siempre hay un retoque que hacerle.
 
Mauricio ha realizado a la fecha dos exposiciones. La primera se inauguró en diciembre del 2012, en el Centro Cultural Juventud Providencia, denominada Mito-Lógica, óleos sobre personajes de la mitología chilena, y la segunda, en mayo del 2013, Lej-Leja (que se traduce del hebreo como “vete para ti”), que representa un viaje al interior.
 
Su obra está circunscrita en temas religiosos y mitológicos y ha sido el realismo mágico la corriente que más satisfacciones le ha producido. “Enganché muy bien con esta técnica renacentista porque, sin saberlo, era lo que yo quería hacer. Es una técnica que implica mucha libertad”.
 
¿En qué consiste la técnica del “Óleo a la Veladura” que utilizas para pintar?
Los renacentistas trabajaban mucho con el dibujo, este es sin duda la base de todo. Una vez que tienes tu dibujo, lo fijas y después empiezas a darle capas y capas de óleo. La gracia de esta técnica es la limpieza del color. Los pigmentos nunca se mezclan, lo que se mezcla es la luz.
 
¿Qué se viene a corto plazo?
Tengo seis meses para terminar la primera parte del mural, que ya tiene fecha comprometida de exhibición para el 2015, en la sala de la Minera Collahuasi.

 

 
“Nunca estoy conforme con un cuadro, siempre pienso que podría haber sido mejor. Cuando está enmarcado sé que ya no puedo hacerle nada, pero mientras no esté siempre hay un retoque que hacerle”.

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