Tell Magazine

Columnas » Educación

EDICIÓN | Junio 2014

Vacaciones de invierno: Tiempo para compartir y ajustar hábitos

Marisol Urrutia Cortés psicóloga y magíster en Psicopatología Infanto Juvenil Universidad Católica del Norte
Vacaciones de invierno: Tiempo para compartir y ajustar hábitos
Se acercan las vacaciones de invierno, tiempo en que resulta importante tener en cuenta la posibilidad de realizar actividades sin el estrés de la rutina diaria, pero sin olvidar que no son sinónimo de descontrol.
Debido a la realidad actual en la que los padres trabajan y, en general, no logran hacer coincidir sus vacaciones con las de sus hijos, estas semanas pueden generar una presión añadida, por el esfuerzo de lograr ajustar la jornada laboral, buscando que los niños estén acompañados en todo momento.
 
Debemos tender hacia el equilibrio. Si bien no siempre es posible hacer coincidir los horarios, sí podemos intentar finalizar nuestras tareas dentro de la jornada laboral, evitando llevar trabajo a casa, con la finalidad de utilizar con los hijos este tiempo en el hogar, entregando tiempo de calidad. Debemos recordar que no solo los padres deben ajustarse a nuevas rutinas durante las vacaciones; los niños también necesitan un período de ajuste, debiendo encontrar nuevos modos de estructurar sus días.
 
En este periodo debemos intentar compatibilizar el tiempo libre con las obligaciones, el tiempo de ocio con el repaso escolar, con los amigos y la familia. No existe una fórmula perfecta, por lo cual debemos considerar como norma la organización del tiempo, a fin de sacarle provecho a las vacaciones con espacios de entretención, desarrollo interpersonal y momentos educativos. En estas semanas de vacaciones debemos procurar que se respeten los horarios de sueño y comida, aunque no sean tan rigurosos como en la etapa escolar, apelando a que el niño mantenga sus hábitos diarios.
 
Los niños deben estar implicados en sus vacaciones desde el primer momento, empezando por su participación en la planificación de una rutina que conjugue ocio y quehacer intelectual, dando continuidad al trabajo realizado durante el año escolar e intentando que tome parte en actividades que permitan afianzar conceptos y conocimientos a través de aprender haciendo. Por otro lado, es importante invitarles a colaborar de las tareas de hogar, lo cual facilitará que sigan asumiendo obligaciones y responsabilidades. Las prácticas de ocio deben ser elegidas en función de los intereses que tengan los niños, sin olvidar que las vacaciones deben ser recreativas y entretenidas para ellos, permitiéndoles experimentar nuevas actividades diferentes a las del periodo escolar, aprovechando la oportunidad de disfrutar de tiempo libre en familia. Esto posibilita interactuar con ellos desde otra perspectiva; compartir este tiempo, aficiones e intereses, generará más sintonía con los hijos y creará oportunidades de abordar diversos temas con ellos.
 
Este tiempo de vacaciones puede producir nuevos aprendizajes en nuestros hijos, el desarrollo de su imaginación y la opción de que dediquen tiempo a alternativas artísticas como el teatro, la fotografía o el dibujo, además de incrementar su socialización y autonomía, a través de la práctica de deportes. Si no contamos con todo el tiempo que desearíamos, podemos recurrir a nuestra familia o hacer una planificación con amigos que también tengan hijos y organizar una agenda, incluyendo un sinfín de actividades, muchas de las cuales se pueden realizar dentro del hogar: idear un menú divertido que involucre a toda la familia, hacer manualidades, aplicar mejoras en sus habitaciones, entre otros.
 

Otras Columnas

Crisis climática y de gobernanza
Archivo Histórico
El martillo de los dioses
Presta Oído
Una ráfaga de modernidad
Nicolás Larrain
La carne de caballo
Rodrigo Barañao
Argo
Cine Paralelo
Reviviendo una serie astronómica
Astronomía
Baja la China, sube la India
Asia Dónde Vamos
» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación1+8+6   =