Tell Magazine

Reportaje

EDICIÓN | Septiembre 2011

La generación digital

Cambio de mentalidad
La generación digital

El fenómeno de las redes sociales es algo que ya es parte de las rutinas y cotidianidad de millones de niños y adolescentes de todo el mundo, que encuentran en estas plataformas un lugar idóneo para interactuar, jugar, estudiar y relacionarse. Por eso, el desafío de hoy es que exista un mayor control de los padres y una educación digital que permita el correcto uso de de estas herramientas para evitar riesgos y daños para los menores.

Por María Inés Manzo C.

Actualmente en Chile, existen más de 7.417.760 cuentas de Facebook (casi el 50% de la población), más de 901.000 de Twitter y más de 7.800.400 de Fotolog, impactantes cifras que registra el estudio la Radiografía del Chile Digital 2.0 en el Bicentenario. Además, el 74,6% de los encuestados declara tener computador en la casa y el 75,1% posee una cuenta de correo electrónico, una realidad que demuestra que las redes sociales son un fenómeno que capta cada vez más adeptos y que, indudablemente, ya son parte de nuestra sociedad.

Los niños y adolescentes que hoy conocemos son muy distintos a los de hace diez o veinte años atrás, en el recuerdo quedaron las tardes enteras que se pasaban jugando con los amigos del barrio o simplemente compartiendo frente al televisor con la familia, ya que la tendencia apunta a realizar la mayor cantidad de actividades en Internet y simultáneamente con personas de todo el mundo. Pero no sólo han cambiado los intereses, sino las formas de consumo y de relacionarse. Esta nueva generación 2.0, busca la inmediatez ante todo y hallar en lugares como Facebook, Youtube, Myspace Messenger y Twitter, la compañía que no encuentran -o no quieren encontrar- en la vida real. Lo preocupante que en este territorio, desconocido para muchos padres, existen riesgos inminentes que atentan contra su dignidad e inocencia.

Tal es el caso de peligrosas modas como el sexting, el ciberbullying y el temido grooming, que han llamado a los apoderados a poner ojo a los sitios que frecuentan sus hijos y con quienes interactúan. Pero como nos señaló la sicóloga clínica de la Universidad Católica de Chile y experta en trastornos alimentarios y otras problemáticas de la adolescencia, María Elena Gumucio, no hay que ponerse a la defensiva: "es bueno fomentar un diálogo donde los padres muestren una actitud abierta hacia Internet y les pidan a sus hijos que les enseñen", la idea es que entiendan que es importante protegerse y no sobreexponerse frente a los otros.

Una de las tantas problemáticas que esta profesional planteó en la charla "Redes Sociales y Adolescencia: Desafíos y Posibilidades de la Conectividad", en el marco de la Primera Actividad de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar y que también conversó en exclusiva con Tell.

<strong>LOS PELIGROS</strong>

Internet, sin duda, es una herramienta necesaria incluso para la educación, en la cual simultáneamente se pueden estar haciendo tareas, hablando con los amigos, informándose, escuchando música o simplemente divirtiéndose con algún juego en línea, un lugar donde la libertad es infinita, pero donde los peligros están presentes. Acerca de esta nueva forma de comunicación -que es imposible detener-, muchos padres se preguntan en dónde se pone el límite y si es necesario regular el tiempo frente a la pantalla para evitar que se convierta en una dependencia. De hecho, según estadísticas de Chile Digital, a uno de cada cinco adolescentes no le restringen el uso en el computador y a la mitad de ellos nadie los supervisa. Incluso el 86% de los niños navegan solos y muchos, menores de diez años, tienen una cuenta en Facebook (43%). No obstante, al ser un espacio que permite subir fotografías y textos sin distinción, existe una delgada línea entre lo privado y lo público, donde algunos de los riesgos más frecuentes son:

<strong>Ciberbullying</strong>, es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como mails, redes sociales, blogs, mensajes de texto, teléfonos móviles, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios. Es una agresión directa y violenta donde todos ven y no hay como defenderse. En Chile, el 8,1% de los niños y 91% de los jóvenes ha recibido algún tipo de amenaza o molestia en Internet. Además, muchos niños o jóvenes aprovechan la ventaja de que Internet es menos personal para dar rienda suelta a sus impulsos agresivos.

<strong>Sexting</strong>, consiste en el envío de contenidos de tipo sexual (principalmente fotografías y/o vídeos) producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles o redes sociales. Actualmente, es una práctica común entre jóvenes que se fotografían desnudos o semidesnudos para llamar la atención o por presión de sus pares. En nuestro país, el 19,1% de los niños se arrepiente de haberlo hecho y el 5% de los adolescentes reconocen haber compartido fotos de este tipo.

<strong>Grooming</strong>, es un problema relativo a la seguridad de los menores en Internet, consistente en acciones deliberadas por parte de un adulto para establecer lazos de amistad por medio de un engaño donde se hacen pasar como uno de ellos. Todo con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o, incluso, como preparación para un encuentro, posiblemente por medio de abusos. Lamentablemente, el 50% de los escolares chilenos declara chatear con desconocidos, el 14,5% se han juntado con personas que no conocían y al 13,6% de los niños los han engañado alguna vez con su identidad.

Además, hoy existe un gran número de niños y adolescentes que debido al sedentarismo padecen obesidad y otros trastornos asociados, ya que se relega la actividad física por preferir estar más horas frente al computador. Pero eso no es todo; María Elena Gumucio nos señala que ciertas redes sociales sí influyen en la anorexia. De hecho, se realizó un estudio en la Universidad Católica de Chile a través de Youtube, sobre los sitios específicos en los que hay pro anorexia y contra ella, donde los adolescentes suben fotos, se comparan, hacen vídeos, etc. Pero en el caso específico de Facebook, más que provocar trastornos de alimentación, es un espacio que usan las adolescentes para compararse más que para exponerse, especialmente para las mujeres está al servicio de mirar más que de ser miradas.

Por eso, la profesional comenta que estos avances en tecnología implican grandes desafíos y oportunidades, pero a la vez riesgos que hay que detectar, ya que "los jóvenes buscan ser reconocidos y conforman su identidad en base a la mirada de los otros, en ese sentido lo que dicen los pares tiene más relevancia que los propios padres", nos señala. Por eso, en la medida que haya un interés en conocer los nuevos códigos de interacción social, se podrá guiar a los hijos a administrar mejor esos recursos. De este modo recomienda:

-Fomentar un diálogo abierto dentro de la familia sobre las redes sociales y cómo las viven cada uno de sus hijos.

-Mostrar como padres una actitud abierta y curiosa hacia las redes sociales que permita que los hijos enseñen y cuenten sobre este mundo virtual, evitando el prejuicio que es algo malo.

-Incentivar el uso de redes sociales como un recurso de interacción, pero que no reemplace la necesidad que vean y se junten con sus pares.

-Sacar los computadores de las piezas a espacios comunes que se puedan supervisar.

-Limitar los tiempos de uso del computador.

-Saber los lugares que visitan.

-Ser amigos de Facebook de sus hijos sin invadirlos.

-Enseñarles que tienen que evitar la sobreexposición: rechazar personas que no conozcan, no subir a la web ni la dirección ni el teléfono, cuidar las fotos que se comparten, no publicar fotos de otros sin su permiso, no involucrase en cadenas de maltratos, ordenar a los contactos en distintos grupos (familia, colegio, amigos, etc.)

-Saber que se puede denunciar en los mismos sitios si hay comportamientos inadecuados.

<strong>PADRES ON LINE</strong>

Sin duda, muchas historias se han escuchado a través de la televisión, por conocidos o las mismas redes sociales acerca de lo que pasa con los niños y adolescentes cuando están involucrados en el ciberbullying, sexting o grooming, pero lo importante es que los padres traten de entender qué le pasó a ese hijo para llegar a aquella conducta inadecuada, por qué quiso lucirse o por qué comenzó a relacionarse con un desconocido, tal vez por soledad o por sentirse incomprendido en su familia.

Del mismo modo, es fundamental comunicarse con otros padres que viven lo mismo y formar redes de apoyo. No hay que dejar de conversar el tema, ya que quienes no están tranquilos con su vida son los que frecuentemente exponen y descuidan su privacidad. Incluso, hay jóvenes que agreden a sus padres por Internet "lo importante es promover un vinculo que permita un dialogo sobre estas situaciones, donde los hijos puedan expresarle a sus padres sus rabias y sentimientos y no necesiten publicarlas para desahogarse, ya que la mayoría de las veces cometen un acto impulsivo rabioso sin medir las consecuencias", señala Gumucio.

Por eso también es importante conocer cómo algunos padres cuidan lo que hacen sus hijos en Internet y qué es lo que piensan al respecto para poder aprender de otras experiencias:

<strong>Lorena y su hija Catalina (13 años)</strong><br /> "La decisión de crearle un Facebook, fue porque ella me planteó que se sentía discriminada por sus compañeros por no estar dentro de las redes sociales. La Cata me decía que si no se tienes una cuenta, literalmente no tienes vida, no estás a la moda y en conexión con lo que pasa con lo demás. En este momento es imprescindible para los jóvenes, pero para mí fue súper complicado, porque me dan miedo las situaciones que se han mostrado en la televisión, los pedófilos que se meten y se aprovechan de niños que tienen baja autoestima, problemas con sus familias o con los compañeros. Estas personas se hacen amigos de los niños, les dicen que los entienden y comprenden, pero al final los convencen para hacerles un daño.

Como padre, uno tiene la indecisión de qué hacer, uno no puede vigilar constantemente a sus hijos por Facebook, pero hay técnicas para darte cuenta con quien está chateando. Por ejemplo, entro a la pieza cuando está conectada y aunque en un comienzo piensa que la estoy espiando, le respondo que no estoy "ni ahí" con sus cosas y se relaja. Pero mientras está concentrada en el computador, estoy leyendo rápidamente o cuando deja la página abierta me meto. También le controlo sus fotos, porque hay compañeras del colegio que suben poses muy sexys, con poleras cortas y provocativas, lo cual es muy peligroso.

En cuanto a los amigos no la presiono, pero le estoy preguntando por sus contactos y ella misma sólo agrega a personas de su colegio o parientes. En un primer momento, la Cata se obsesionó con el Facebook, pero como todo juguete nuevo ya se está aburriendo, por eso confío en que lo va a dejar de lado como cualquier otra moda".

<strong>Rafael y su hija Melissa (9 años) </strong><br /> "Melisa ocupa el computador antes de aprender a escribir, pero como adultos nos preocupamos de enseñarle correctamente y de que usara juegos interactivos como Disney Jr., Discovery Kids o Plumo. Es importante guiar a los niños en juegos didácticos, pero lo primero que hay que hacer es usar el sistema de seguridad Parental Control para proteger su computador.

Cuando aprendió a leer, le dimos permiso para tener una cuenta de Facebook, pero nosotros como papás tenemos la clave y estamos periódicamente revisando. No la dejamos subir fotos de ella, sólo algunas controladas de algún dibujo animado que le guste, tampoco la agregamos como amiga, porque antes usaba el de la mamá para jugar y sabe cómo funciona el sistema. Para los niños ese es el enganche, a la mayoría no le gusta mucho chatear, en la etapa pre escolar es más llamativo jugar con otros.

La Meli no puede agregar amigos, sólo los que nosotros le aceptamos y le borramos a las personas que no nos parecen seguras, desde otros niños que ella no conoce (que pueden ser adultos disfrazados) o que no se acuerda donde los conoció. El problema es que hay que estar muy encima, porque ella empezó a aceptar amigos cuando los compañeros le contaron que quien tiene más contactos es más popular.<br /> También le restringimos los horarios, sólo puede usar el computador durante el día y con nosotros en la casa y así puedo estar mirando de reojo cuando paso a su pieza y ella no se da cuenta. Creo que es importante acercar a los niños a Internet, porque es una herramienta de búsqueda, hoy los niños no van a la biblioteca, la información está en la casa y en el colegio le piden las tareas de este lugar.

Como papás es importante hacer un acercamiento cotidiano a través de los juegos y de la educación. Lo bueno que con esto Melissa aprendió a respetarnos y ahora me pregunta a mí antes que a Google" (ríe).

<em><strong>"Es bueno fomentar un diálogo donde los padres muestren una actitud abierta hacia Internet y les pidan a sus hijos que les enseñen, la idea es que entiendan que es importante protegerse y no sobreexponerse frente a los otros", María Elena Gumucio, sicóloga. </strong></em>

 

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