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EDICIÓN | Junio 2014

Simpleza y sofisticación

Albert Tidy, arquitecto
Simpleza y sofisticación
Factoría Italia y Museo Mario Toral son los dos nuevos proyectos en los que se encuentra uno de los arquitectos más reconocidos de nuestro país. Ambos, ideados en el espacio público, buscan acercar la cultura a la comunidad.
por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza de Albert Tidy
Albert Tidy actual decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Sebastián de Santiago, tiene un extenso e importante currículo que lo ha hecho conocido no solo en Chile, sino en el extranjero (Estados Unidos, Japón, Brasil, España, Italia, Bolivia, Colombia, México, etc.), ya que su forma de ver la arquitectura demuestra una postura reflexiva y de mucha simpleza, pero sobre todo de elegancia.
 
Para él, su actividad profesional siempre ha estado ligada a la academia, como profesor de arquitectura, crítico invitado a escuelas, bienales o exposiciones. Una faceta que le apasiona y que complementa con su oficina Tidy Arquitectos, que el año 2000 inició con su hermano Ian. Sus trabajos se enfocan, principalmente, a la arquitectura residencial y proyectos de carácter educacional, como el Colegio San Sebastián, la remodelación de la FAV Universidad de Chile o el Edificio de Ciencias de la Universidad Austral de Valdivia.
 
Sus obras han sido publicadas en Asia, América y en medios especializados, como las revistas Haüser y Whohn Design de Alemania, Interni y Monito de Rusia, Dwell de Estados Unidos, BoB de Corea o Wallpaper de Inglaterra, por mencionar algunos.
 
“El arquitecto es un profesional que presta servicios a la comunidad, y a través de su trabajo aporta a ella. Es un servidor público y privado. Muchas obras consideradas piedras angulares de la historia de la arquitectura fueron edificios corporativos o residencias de alto costo. Pero su aporte está en guiar el estado del arte a límites de elongación disciplinar, que afectan positivamente al desarrollo de la arquitectura”, nos contó en el Encuentro de Arquitectura y Materiales que realizó Enmateria en Sheraton Viña del Mar.
 
FACTORÍA ITALIA
 
A fines del 2011, Albert Tidy junto a sus socios Daniel Lazo y Gabriel Cáceres, fueron invitados a participar en un concurso privado, junto a reconocidas oficinas, por un grupo de inversionistas inmobiliarios que estaban ligados al Barrio Italia de Santiago (Jack Arama y Daniel Schapira), para renovar las antiguas instalaciones industriales de la fábrica de sombreros Girardi. Un desafío que no era menor, ya que el encargo no solo obligaba a conservar la mayoría de los edificios existentes, sino que debían construir un espacio público y cultural.
 
¿Cómo nace este proyecto?
Jack Arama poseía varias casas que había convertido en tiendas, por lo tanto, él conocía muy bien el barrio y la oportunidad de comprar la ex fábrica que había estado amenazada por otros proyectos inmobiliarios. Querían demolerla, hacer un supermercado o unas torres. Pero, junto a Daniel, vieron un valor en estos edificios que no están protegidos patrimonialmente. Ellos encontraban que eran parte de la memoria de la ciudad.
 
¿Cuál fue la propuesta de ustedes?
Nuestra propuesta fue muy poco invasiva, casi todo el diseño es subterráneo y eso permitió liberar una gran porción del terreno al espacio público en una gran plaza. Es muy poco frecuente rehabilitar las naves históricas de esta manera, además va a ser un gran aporte al barrio para consolidarlo como el distrito del diseño en Santiago. Si bien hoy existe una serie de tiendas, falta un lugar donde se agrupe al público. Por lo tanto, creo que va a ser un proyecto muy emblemático por el carácter que va tener y porque nace desde el mundo privado hacia la comunidad.
 
¿Cuándo estará listo?
En mayo comenzaron las excavaciones, y solamente en eso se tardarán ocho meses. Calculamos que estará listo en cuatro años más. Son siete niveles subterráneos, con un centro de emprendimiento, un centro de eventos, más quinientos estacionamientos. Es un programa bastante complejo y grande (40.000 m2) que se va a realizar por etapas, habilitando parcialmente los sectores. Contará con oficinas creativas, comercio, restaurantes, un hotel boutique, un centro cultural y un mercado gourmet.
 
¿Cuáles fueron los desafíos más grandes?
Creo que fue encontrar un equilibrio y cómo modernizar estas viejas instalaciones sin que nuestra intervención eclipsara el potencial que tenía. Nuestra arquitectura, de alguna manera, entra en diálogo de manera respetuosa con lo existente, no se impone. Es un proyecto muy sutil.
 
¿En qué se inspiraron?
Visitamos muchos lugares, como el Centro Cultural Mataderos o el Mercado San Miguel de Madrid, un mercado gourmet que tiene la impronta de reciclar. También en China hay un distrito del diseño y del arte que es una vieja y enorme fábrica. De alguna manera, nos interesaba entender que la ciudad tiene memoria y, muchas veces, los usos de estos recintos o los programas que albergan pueden ir reinventándose sin sacrificar la arquitectura.
 
¿Cómo aplicaron la sustentabilidad?
Es una pregunta interesante, porque este concepto está un poco abusado como eslogan. Hoy todo el mundo quiere ser sustentable y creen que es algo más o menos nuevo… la tecnología, la certificación Leed. Creo que el tema de la sustentabilidad tiene que ver con el uso eficiente de los recursos, tratar de usar la menor cantidad de energía y materiales para satisfacer una determinada necesidad. Me llama la atención, por ejemplo, que la Torre Costanera Center que tienen certificación Leed Gold, finalmente es una torre de vidrio sellada ¡la peor arquitectura para un clima como el de Santiago!
 
¿Entonces, qué hicieron?
En su diseño, este proyecto intenta captar la mayor cantidad de luz, sin radiación directa. También trabajamos con las ventilaciones cruzadas, para que las oficinas no queden encerradas en una especie de acuario sellado. Nos apoyó la oficina EA Buildings y ellos calcularon el comportamiento de los muros, de la radiación, sus capacidades de aislación térmica, el consumo de energía, etc.
 
PARA LA COMUNIDAD
 
“La arquitectura debe responder a ciertos problemas, es un servicio, y el lenguaje que usamos trata de abstraerse de las modas, del ornamento, de lo superfluo y llegar a aquello que es esencial. En nuestra oficina creemos en la frase de Leonardo Da Vinci: la simpleza es la máxima sofisticación o la máxima expresión de la elegancia. Nos gusta la honestidad y el uso austero de materiales”, cuenta Albert.
 
Ahora se encuentran en el proyecto Museo Mario Toral… Este fue un concurso público que ganamos entre setenta y seis propuestas. Mario Toral es un pintor no solamente muy conocido, sino que, definitivamente, está dentro de los veinte artistas chilenos más importantes del siglo XX. Él, a través de su fundación, tuvo la iniciativa de donar su casa (un terreno de 6.000 m2), en un lugar privilegiado de Santiago. Además, donó toda su colección y obra.
 
¿Cuál es la idea del museo?
Generar en este lugar un centro que no es un mausoleo de su obra, sino que es un sitio activo donde se exhiba el trabajo de distintos artistas y, asimismo, sea un centro para talleres, producción artística y un punto de encuentro en un barrio netamente residencial (Los Domínicos).
 
Busca integrar a la comunidad con el entorno… Exactamente, un lugar de reflexión. Incluso quiere que tenga talleres de meditación. No va a ser un museo con una colección estática, espera que sea un lugar muy dinámico.
 
¿Cuáles serán sus características arquitectónicas?
Este proyecto logra la monumentalidad en una escala residencial (dos pisos), por lo tanto, teníamos que crear un espacio muy emocionante, muy sobrecogedor, pero que no impactara sobre las propiedades vecinas. Se logra una experiencia, a través del recorrido, que luego emerge con una plataforma que enmarca el valle de Santiago.
 
¿En qué etapa se encuentra?
Estamos gestionando los recursos, porque lo más importante ya está, que es el terreno y la obra. Y ahora hay que ver cómo levantar cinco millones de dólares para construirlo. Las obras para un trabajo de esta envergadura van a tardar alrededor de dos años.
 
¿Cuál es tu relación e interés con el tema patrimonial?
A mí siempre el patrimonio me ha interesado, de hecho, la arquitectura es patrimonio. Todos los lugares del mundo, o la gran mayoría, que he conocido han sido a través de ello. El patrimonio tiene que ver con la memoria y como dice Octavio Paz: la arquitectura es el testigo insobornable de la historia. Por lo tanto, es también lo que somos nosotros.

 

 
"El patrimonio tiene que ver con la memoria y como dice Octavio Paz: la arquitectura es el testigo insobornable de la historia. Por lo tanto, es también lo que somos nosotros".

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