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EDICIÓN | Junio 2014

Reviviendo una serie astronómica

Por Arturo Gómez M., Ex Astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
Reviviendo una serie astronómica
Si yo les indicara que el astrónomo Neil deGrasse Tyson visitó varias veces el observatorio de Cerro Tololo, es probable que ese dato no les llame mayormente la atención. Si le agregamos que es el director del Planetario Hayden en Nueva York, eso tampoco les ayudará mucho para identificarlo. Pero si les digo que es el conductor de la nueva serie Cosmos, ese dato sí servirá mucho para saber de quién estamos hablando.
Desde hace algunos meses está en la televisión por cable la nueva serie astronómica llamada Cosmos: Una odisea de tiempo y espacio. Es la segunda parte y actualizada de la original Cosmos: Un viaje personal, que hiciera famoso en el mundo al astrónomo Carl Sagan. Esta nueva versión, bajo la producción de National Geographic, es muy comentada y comparada con su antecesora para descubrir similitudes y diferencias entre ambas. Personalmente, me inclino más por la de Carl Sagan, ya que el desarrollo de los temas y el lenguaje lo veo más cercano a la gente.
 
Lo curioso es que Neil deGrasse, en las intervenciones en televisión o en charlas masivas, es muy claro en su lenguaje (lo podemos ver y escuchar en YouTube), pero esa característica no la veo en esta nueva serie Cosmos. Es probable que los libretos obviaran ese detalle de cercanía hacia el público. Lo anterior no significa que la nueva serie sea mala. De ningún modo. Es probable que la nueva producción llegue al ciento por ciento de las personas, en estos tiempos más tecnológicos.
 
Lo anterior lo quiero explicar en las siguientes líneas. En la actualidad, las películas del cine nos muestran historias en donde el desarrollo y final de ellas, muchas veces nos dejan intrigados o esperando más, es decir, las escenas son rápidas, cortas y si pestañamos nos perderemos algo importante. Y de pronto decimos... ¿Ya terminó?... Nos miramos las caras y no entendemos nada. La solución es verla por segunda vez. (A lo mejor allí está el negocio). Eso me pasó con la primera película La guerra de los mundos, al compararla con la última versión protagonizada por Tom Cruise.
 
En la primera, las escenas y diálogos eran muy reales, en cambio en la segunda, todo era más rápido e incluso se alejaba un poco de la versión original. Para qué decir de la primera película de Hombres de negro. La tuve que ver dos veces para entender algunos pasajes de ella, por los muchos efectos especiales. Se dice que las segundas partes no son lo mismo. Bueno, hay una gran brecha de años entre lo que yo veía en la películas cuando era adolescente y las nuevas versiones que son más “rápidas y furiosas”.
 
De todas formas, la enseñanza que está entregando esta nueva versión de Cosmos es muy necesaria, ya que acerca, una vez más, al público a mirar con otros ojos el universo que nos rodea y despejar aquellas ideas o visiones de algunos sectores que “ven cosas” en los cielos, siendo que, muchas veces, son fenómenos naturales, meteorológicos, experimentos en la alta atmósfera o naves construidas por el hombre, como es el caso la Estación Espacial Internacional.
 
No podemos dejar de mencionar que aquí, en Chile, tenemos los centros más importantes de tecnología astronómica del mundo y al alcance de nuestras manos para visitarlos durante el año. Un saludo a Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden, en el Museo de Historia Natural de Nueva York, y felicitaciones por este nuevo proyecto.

 

 

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