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EDICIÓN | Junio 2014

Apego y amor

María Lucía Lecaros, fundadora Criamor
Apego y amor
Inspirada en su experiencia de madre y los mitos en torno a la maternidad, esta joven periodista creó un emprendimiento enfocado en la familia con el sueño de desarrollar a futuro un centro líder, a nivel nacional, que oriente y apoye en el difícil proceso de ser padres.
por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G.
Criamor “Instinto de familia”, es el nombre que María Lucía Lecaros Easton (26) pensó para comenzar este emprendimiento que surgió hace poco más de un año. Una organización enfocada en la maternidad y crianza, que a través de diferentes servicios de orientación, asesorías de lactancia, charlas y talleres apoya las etapas del “ser familia” (pareja, gestación, maternidad, paternidad, posparto y crianza).
 
Este sueño comenzó cuando se convirtió en mamá y se dio cuenta de que a pesar de todo lo que se pueda leer en torno al tema, o todos los consejos que se puedan recibir, se está muy desprotegida al momento del parto y todo lo que viene después. “Como sociedad vivimos muy solos el proceso de la maternidad. No hay redes que nos informen correctamente, porque los niños no son bienvenidos en el espacio público y está todo pensado en el adulto autovalente. A propósito de esa reflexión y de canalizar todo lo que fui aprendiendo es que formé Criamor”, nos cuenta.
 
Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, con la llegada de su hija Aurora (hoy de un año y medio), decidió dejar su profesión a un lado y privilegiar el ser madre; por ello realizó un postítulo en Estudios de Género en la Universidad de Chile y se especializó como doula y terapeuta holística. Un proceso en el que su esposo, Sergio, y su mamá, Lucía (quien hoy también trabaja con ella), la han apoyado.
 
¿Cómo te cambió la vida ser mamá?
Me cambió la forma de ver el trabajo, porque en esta sociedad no existe conciliación. Para poder ser mamá por completo hay que emprender, aunque sea más lento y difícil. Ya no concebía un trabajo donde tuviera que dejar a mi hija, porque tanto como sé que ella me necesita es como yo la necesito. No iba a desoír mi naturaleza, mi deber es contenerla hasta que gane autonomía y sea fuerte.
 
¿Cómo integras el periodismo?
Aunque me salí totalmente de los cánones tradicionales del periodismo, es el mismo “bichito” el que me motiva. Desde las comunicaciones siempre me ha llamado la atención el tema de las discriminaciones y las vulneraciones de los derechos humanos. Además, si bien la doula tiene un llamado vocacional de acompañar a la madre y empoderarla; también uno está entregando información. Para hacerlo hay que averiguar, investigar y buscar la fuente final, porque son temas sumamente delicados.
 
¿Qué es lo que ocurre actualmente?
En Chile, los profesionales de salud no tienen formación en lactancia materna. Saben cómo preparar un relleno, pero no saben cómo funciona el pecho y ponen horarios para tomar. La lactancia es a libre demanda, es el niño quien regula cuánto y cuándo toma. Si lo hacemos vamos a terminar con la lactancia a los tres, seis o nueve meses y es perjudicial para su salud. Lo mismo ocurre con la cesárea innecesaria que se privilegia sobre el parto natural. Se toman como temas menores y el nacimiento es la base de nuestra sociedad.
 
¿Por qué en Chile se hace tanta cesárea?
Eso tiene que ver con la falta de información desde la educación básica hasta los profesionales de la salud. La Organización Mundial de la Salud dice que, en promedio, debería existir solo un once por ciento de cesáreas y en el sector privado esto supera el cincuenta por ciento al año. En enero vino Michel Odent, médico obstetra francés y uno de los defensores más grandes del parto humanizado, es decir, respetar el cuerpo y los tiempos de la madre y el bebé v/s el parto medicalizado. Él contó cómo Chile está a años luz de lo que se vive en algunos países de Europa, por ejemplo, en Holanda se promueven los partos en casa o en Inglaterra las doulas están institucionalizadas (integradas en hospitales y clínicas). Pero en nuestro país aún seguimos basándonos en estudios que se realizaron en los años sesenta.
 
CRIANZA ANCESTRAL
 
“Las doulas son mujeres que tienen una visión más maternal. Vienen a cumplir la función de la madre ancestral en la tribu que acompañaba a la hija, dotándola de información (desde la gestación hasta el puerperio) y siendo su contención emocional. No somos personal de salud, sino que entregamos cariño, respeto y amor. La labor es la de incentivar, sin pasar a llevar a los padres, en este camino de crecimiento”, cuenta María Lucía.
 
¿Cuáles son los mitos en torno al embarazo?
Hoy tenemos muchas cesáreas injustificadas y antes de tiempo por asumir que la fecha probable de parto, indicada por la estadística del doctor, es “la fecha de parto” y no esperamos que acabe el proceso natural. El niño es el que sabe cuándo están listos sus pulmones, su cerebro y decide salir. La ansiedad y la desinformación optan por una operación que se disfraza con el nombre de cesárea, pero es una intervención quirúrgica donde la mamá va a estar más tiempo convaleciente, donde no va a liberar las hormonas que se necesitan para empezar la lactancia y que ayudan al apego.
 
¿Cuáles son las consecuencias?
Eso es muy complicado, porque estamos jugando con la fragilidad de la vida. Hoy no entendemos por qué estamos en crisis, por qué hay tantos niños alérgicos o con enfermedades respiratorias severas. Hay muchas enfermedades que antes no se veían y tiene que ver con que estamos perturbando procesos fundamentales.
 
¿Por ejemplo en qué casos?
Si durante el primer año de vida no hay una compensación suficiente en términos de darle pecho al niño, de tener contacto físico a libre demanda, a largo plazo hay una incidencia mayor en personas violentas y depresivas. Y es porque no saben amar. Porque su cerebro nunca recibió esa información; hoy sabemos que el amor no es solamente algo poético, sino que sumamente científico, ya que nace de la oxitocina, hormona que estimula los procesos vitales y fundamentales (el orgasmo, el parto y la lactancia).
 
¿Hay tipos de apego?
Sí, principalmente el seguro e inseguro. El ideal, que todos buscamos, es el seguro que no crea niños “mamones”, como muchos piensan. Es amor a libre demanda y es responder a las necesidades del niño para que luego él vaya superando etapas. Y el inseguro es en el caso de que el niño no se sienta contenido emocionalmente, por sus cuidadores primarios. Hoy lo que se está promoviendo es el concepto de “seguridad en el apego”.
 
¿Cómo se complementa lo holístico en Criamor?
En mis asesorías ocupo mucho los imanes con biomagnetismo. Porque como no hay medicación esto acelera el proceso de sanación; por ejemplo, hay mamás que así han curado su mastitis.
 
¿De qué se tratan los círculos de crianza?
Son una especie de relación tribal donde nos reunimos en torno a un círculo para conversar temas de importancia sobre crianza o lactancia. A través de una conversación más horizontal es más fácil integrar, contar experiencias y preguntar, porque nadie se siente evaluado.
 
LA MARCHA
 
En marzo de este año, una madre de Quillota fue discriminada al intentar amamantar a su hijo de tan solo un mes en un restaurante. Cuando iba a sacar un pañal de género para taparse, el dueño del local comenzó a gritarle que no podía hacerlo. Fue esta experiencia que motivó a muchas mamás a sacar la voz y a manifestarse, pacíficamente, en la Tetada por la libertad de amamantar en público, que se realizó desde Iquique a Coyhaique, y que hoy ya tiene un proyecto de ley en el Senado.
 
“A propósito de este caso, empezamos a unir redes y nos dimos cuenta de que en términos legales, en nuestro país, el discurso promueve la lactancia materna, pero no la protege. Aquí hubo una doble discriminación: hacia el niño de recibir el alimento cuando quiera y lo necesite; y hacia la mujer. Cuando una mamá se saca el pecho para alimentar, se ve como algo erótico y no la naturaleza del acto”.
 
¿Van a seguir marchando?
Sí, luego de la marcha de Quillota, queremos hacer una en Valparaíso. Ya tenemos redes con el Ministerio de Desarrollo Social y estamos tratando de que se nos una el Ministerio de Salud, porque es un tema público. Esto va mucho más allá de “una pataleta de una mamá”.
 
¿Cuál es tu sueño?
Mi idea original, que ya se está concretando, es que Criamor sea una ONG y a partir de eso podamos acceder a recursos nacionales e internacionales. He visto muchas experiencias a lo largo del país que buscan lo mismo, pero la idea es unificar y armar una sola fuerza que promueva la crianza respetuosa, la información en las familias, que acompañe y ayude en la maternidad para que se cree un cambio cultural.

 

 
“La ansiedad y la desinformación optan por una operación que se disfraza con el nombre de cesárea, pero es una intervención quirúrgica donde la mamá va a estar más tiempo convaleciente, donde no va a liberar las hormonas que se necesitan para empezar la lactancia y que ayudan al apego”.

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