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EDICIÓN | Junio 2014

Presencia italiana en Viña del Mar

Por Emilio Toro Canessa Profesor de Historia y Geografía, Licenciado en Historia, Investigador Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, I. Municipalidad de Viña del Mar.
Presencia italiana en Viña del Mar
Junto con el crecimiento de la ciudad comenzó la instalación de los clásicos emporios italianos, llegaron a existir ciento cuarenta emporios en la comuna, consolidando una impronta en la calle Valparaíso. Crearon también sus propias instituciones, como el Club Ciclista Italiano, el Instituto Italiano de Cultura, la Casa de los Italianos, la Casa de Italia, el Estadio Italiano y el Círculo Italiano.
Al referirnos a la presencia italiana en Viña del Mar o hablar sobre esta colectividad, debemos señalar su importancia y representación en el ámbito arquitectónico, cultural, social, político, comercial, deportivo e industrial. El primer hito que marca una manifestación de lo italiano en Viña del Mar es el almirante Giovanni Batista Pastene, genovés que, en 1534, cumple el cargo de primer gobernador de la ciudad de Valparaíso. Posteriormente, en 1851– 1853, en las costas del actual balneario de Caleta Abarca, hace arribo la goleta Carmen, a su mando venía el general Giuseppe Garibaldi, uno de los mayores protagonistas de la unificación italiana.
 
Con la fundación de la ciudad, se podrá apreciar una expresión italiana en diversos rubros de la comuna, como por ejemplo el señor Curletti, quien formaba parte de la sociedad que conformaba el Gran Hotel. Posterior a esto, grandes comerciantes optarán por encargar sus villas, palacios, y casas a tres renombrados arquitectos italianos en la zona: Ettore Petri, Arnaldo Barison y Renato Schiavon, quienes, además, construirán y decorarán emblemáticos edificios públicos y privados, como el club de la ciudad, los cuales se conservan en la actualidad.
 
Junto con el crecimiento de la ciudad comenzó la instalación de los clásicos emporios italianos, símbolos de la inserción, llegaron a existir ciento cuarenta emporios en la comuna, consolidando una impronta en la calle Valparaíso. Crearán también sus propias instituciones, como el Club Ciclista Italiano representado por Martinelli, Cattoretti y Marchesini; el Instituto Italiano de Cultura, la Casa de los Italianos que será presidida en ese entonces por don Agustín Viale; la Casa de Italia, el Estadio Italiano y el Círculo italiano. De las instituciones anteriores solo una ha sido capaz de reinventarse y generar una consolidación y fuerte presencia en la ciudad: La Sociedad Dante Alighieri, con ciento veintiséis años de historia, aún mantiene su vigencia en la comuna, actualmente funciona en la casa Longhi, a un costado de la Scuola Italiana de Valparaíso, sede Viña del Mar, en el sector de Miraflores.
 
Se instalarían en la comuna grandes industrias y empresas que perduran hasta la actualidad, entre ellas podemos nombrar a Chocolates Bozzo, a inicios de 1900; Cruciani, fundada en 1915; Casa Cotroneo, en 1918; la panadería Viale, en 1922; Ambrosoli, fundada en 1950, entre otras.
 
Los descendientes de estos inmigrantes han consolidado su inserción en la comuna aportando en diversas áreas, como el pintor y escultor Guillermo Mosella, creador de los símbolos de la ciudad como el escudo municipal realizado antes de 1927; y el arquitecto de la dirección de obra don Celestino Solari, autor de la bandera. Todo ello nos permite dar ejemplo de la presencia y aportes de los italianos en la comuna.
 

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