El proyecto de cultivo del alga roja Chicorea de mar en áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos (AMERB) es una innovación a nivel nacional, por una serie de factores que lo hacen ser una iniciativa pertinente, replicable y destacable.
Esta alga, además de ser demandada para extracción de sustancias de uso en farmacología y cosmética, es utilizada como alimento humano directo en preparaciones de platos marinos populares y gourmet. Pertenece al grupo de las algas rojas (Rhodophyta) de color café rojizo, de cuerpo aplanado, ramificado, de aproximadamente 20 cms. de longitud, y vive adherida a los sustratos del fondo marino hasta profundidades de quince metros.
Se la encuentra desde Chiloé, por el sur, hasta la localidad de Paita, en Perú, por el Norte. Sin embargo, es un recurso escaso, debido a su sobreexplotación, especialmente en la zona norte de nuestro país.
La pertinencia de su cultivo se relaciona con la necesidad de rentabilizar las AMERB que hoy solo explotan las poblaciones y praderas naturales del fondo. El hacer acuicultura a pequeña escala en la columna de agua es una innovación que mejora la competitividad de las organizaciones de pescadores, además de diversificar el sector y crear condiciones para la tecnificación del oficio.
Con esto se pretende fortalecer la seguridad alimentaria de la región, aumentando la biomasa disponible para el consumo humano directo, pero con una variación de su matriz productiva: productos provenientes de poblaciones naturales a productos provenientes de la acuicultura, mejorando la sustentabilidad no solo de los medios de vida de los pescadores artesanales, sino también del ecosistema marino costero, considerando que las algas permiten biorremediar (mejorar) el ecosistema, especialmente en bahías con intensa actividad antrópica (por ejemplo: acuícola, pesquera, etc.). Finalmente, realizar acuicultura con algas, y especialmente con Chicorea de mar, tiene una pertinencia tecnológica única, dado que su tecnología de producción ha sido desarrollada en la Universidad Católica del Norte. Esta condición permite ser transferida en forma sencilla para que sea adoptada por los pescadores.
Es una iniciativa replicable, toda vez que la Región de Antofagasta cuenta con treinta y seis AMERB y solo ocho están operativas. Esta herramienta de diversificación productiva para el desarrollo de acuicultura a pequeña escala, se transforma en un catalizador que puede generar condiciones óptimas para el funcionamiento real de las AMERB y avanzar en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria de la región.
Finalmente, es destacable dado que realizar cultivo de Chicorea de mar mejora la biodiversidad del medio marino, debido a que este recurso biológico, además de participar en el proceso de captura de nutrientes del medio, permite absorber los gases del efecto invernadero, así como también ofrece refugio a especies de peces e invertebrados que luego en su etapa adulta migran hacia otras zonas. Cabe señalar que sus esporas que son liberadas en las áreas de trabajo, permiten generar en forma natural repoblamiento en las zonas aledañas.
En conclusión, el cultivo de Chicorea desarrollado en Taltal por pescadores artesanales y la UCN, es el comienzo de un proceso donde Corfo y el Gobierno Regional han apostado a mejorar la sustentabilidad de los medios de vida de los pescadores, mediante el cultivo del alga como una especie con potencialidades para mejorar, además, los ecosistemas marinos.