Creo que no hay nada mejor que su clima, que es espectacular y permite desarrollar tantas actividades, sin ningún riesgo. Todo se puede hacer en Antofagasta, nadie puede decir que vendrá un tornado o un huracán, lluvia o que hará un calor insoportable que impida salir a la calle. El clima es perfecto, no muy caluroso, nunca frío y eso le da un potencial, más allá de la minería o la industria. Eso es lo que siento y he sentido siempre, que tenemos la posibilidad de ser una ciudad de primer nivel.
…Y en materia de fútbol
Bueno, ahí tenemos más problemas. En algún momento fuimos potencia, sobre todo en el mundo del fútbol amateur. Sigo creyendo que ese momento hay que recuperarlo, por lo mismo, porque el clima nos permite trabajar todos los días a cada hora, cuando queramos. Creo que en esa materia estamos al debe y que los niños de la región merecen que haya un impulso distinto en el fútbol de la ciudad y en la región.
¿Y eso cómo se podría recuperar?
Pienso que a través del esfuerzo de la comunidad, que debería unirse en torno a algo que nos junta a todos que es el equipo de fútbol y que nos da a todos la posibilidad de crecer. Deberían unirse y desarrollar esas actividades y la sola motivación va a llamar la atención de los privados, la empresa pública, el gobierno y el Estado, pero mientras la comunidad no esté unida es muy difícil desarrollarlo porque nadie se va a interesar en algo que no tiene una estructura ni objetivos comunes.
En ese sentido, ¿falta que la comunidad tome conciencia de la importancia del deporte?
Ahí nos falta difundir el potencial que hay, hacer ver que el deporte es un instrumento de cohesión social impresionante y, finalmente, que sería un sueño que la ciudad se levantara a través de su club de fútbol. Creo que el fútbol puede levantar la ciudad para darle el impulso que le falta para transformarse totalmente en una ciudad de primer mundo.
TÍTULOS
Al salir del colegio, a fines de los setenta, la primera carrera a la que entró fue a ingeniería en la Universidad de Chile, para complementar su gran interés por la fotografía. Al descubrir que su opción no era lo que esperaba, se cambió a periodismo en la Pontifica Universidad Católica, en donde se graduó y trabajó en distintos medios de comunicación, en una época totalmente distinta a la actual, cuando no existían redes sociales. Al analizar sus proyecciones en esta área, decidió dar un nuevo giro que marcó su paso en la dirigencia deportiva.
¿Cómo llegó a su carrera directiva en el fútbol?
Cuando estaba trabajando en los medios sentí que mi carrera iba a tener un techo, entonces decidí dar un paso hacia adelante y estudié un postgrado en administración de empresas y con esto tuve una segunda herramienta, además del periodismo. Me invitaron a ser jefe de prensa de la Copa América el año noventa y uno y luego comencé a hacer una carrera directiva. En 1993, me invitaron a ser parte de la FIFA y después de eso dejé el periodismo y me dediqué más a la administración deportiva, gracias al conocimiento de siempre y evidentemente a los estudios y a todo lo que uno va adquiriendo.
¿Siempre tuvo un interés por el fútbol?
Sí, toda la vida. Desde niño, siempre apasionado, siempre siguiéndolo. La primera vez que fui al cine fue para ver el Mundial de 1966. Junté todos los álbumes de figuritas. El del mundial de 1974 era famoso en Antofagasta. Jugué todas las veces que pude en todas las partes donde pude jugar y vi todos los partidos que pude ver. Toda la vida he estado involucrado en la actividad. Han pasado los años y si hay una buena película de fútbol en el cine voy a verla. Ya no junto los álbumes de láminas, pero incentivo a mis hijos a juntarlos y me los quedo yo y los guardo. Tengo todos los últimos, sigo jugando fútbol cuando me invitan y leo todo lo que se puede sobre fútbol.
Acaba de lanzar un libro…
Estuve juntando datos durante varios años y al final lo pude compilar todo y plasmar en un libro que se llama Historias Sudamericanas en la Copa del Mundo 1930-2014. No fue fácil y estoy muy contento por eso y por lanzarlo en mi ciudad, con mi gente y en la FILZIC, una feria impresionante.
Pero este no es su primer libro, ¿qué nos puede contar sobre esta otra veta en su carrera?
El primero se llamó El caso Rojas, que lo hice con Marco Antonio Cumsille, otro periodista, donde abordamos el tema del “maracanazo”, que fue una entretención en ese tiempo y terminó siendo un libro que me gusta mucho, que ya lleva su tercera versión. Después escribí unos cuentos durante mis viajes y lo plasmé en un libro de la editorial Zigzag, que también me entretuvo mucho.
Entonces no es solo investigación, ¿la narrativa también está presente en sus libros?
Sí, en este nuevo libro hay muchos elementos que son crónicas narradas, no es que sean los hechos exactos, es más un libro de vivencias que de los futbolistas en la cancha. Lo que pasa es que el partido dura noventa minutos, pero la vida es mucho más larga y la vida de los jugadores va mucho más allá de este tiempo.
FUNDACIÓN
Cuando dejó la ANFP, en 2011, había dos posibilidades. Una era guardarse todo lo que había recogido en este intercambio permanente con la gente como un bonito recuerdo. Lo otro era ir y seguir trabajando con la comunidad en distintas actividades, devolver lo aprendido y crear un real aporte al fútbol chileno. Optó por lo segundo y creó la Fundación “Ganamos Todos”.
¿Cuáles son los objetivos y los logros alcanzados por esta propuesta deportiva?
Con la fundación buscamos que más niños y niñas hagan actividad física, dejen atrás el sedentarismo, combatan la obesidad y tengan posibilidad de integración social. Eso lo hacemos llevando nuestro proyecto a todo el país, involucrando a los adultos para que se capaciten para trabajar con los niños, para incentivarlos a que practiquen deportes.
Hemos estado en más de cien municipios del país, hemos ido a todas partes para promover una mejor calidad de vida a través del deporte. En Antofagasta nos ha ido espectacular, hemos desarrollado muchos proyectos, tenemos gran apoyo de las empresas mineras y de otras entidades.
¿Y cuáles cree que son los aportes de esta iniciativa?
En primer lugar, la conciencia de equipo. En esta etapa es fundamental que todos asuman un compromiso real y trabajemos juntos por alcanzar nuestras metas. Todos tienen un lugar muy importante que quiero aprovechar de agradecer: a los niños y niñas, a sus padres que los apoyan, a los entrenadores, a los árbitros y muy especialmente a quienes llevan adelante nuestras ligas y eventos. Nuestro nombre no es al azar, sino más bien una invitación al éxito “Ganemos Todos”.