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EDICIÓN | Mayo 2014

La guerra del Pacífico

Floreal Recabarren Rojas
La guerra del Pacífico
 La muerte heroica de Prat se anidó en los corazones chilenos. Desde ese momento, ciudades y pequeños pueblos bautizaron sus calles principales con el nombre del héroe. Niñas y niños son bautizados con los nombres de Esmeralda y Arturo y la guerra, hasta entonces impopular, derivó a gesta popular.
UN TIBURÓN SOLITARIO
 
El 21 de mayo de 1879, los presidentes de Perú, Mariano Prado Ochoa, y el de Bolivia, Hilarión Daza Groselle, estaban reunidos en Arica, celebrando un encuentro que duró seis días, destinado a estudiar la estrategia para enfrentar a Chile. Entre reuniones y homenajes —los presidentes se conocían por primera vez— debieron suspender la sesión para recibir, de boca de un marino, la información que las fuerzas aliadas habían triunfado en el combate naval de Iquique hundiendo a la Esmeralda. Según el historiador boliviano, Roberto Querejazu, “cundió un entusiasmo indescriptible. Se transmitió la información a Lima y La Paz. El reloj marcaba las tres de la tarde de ese día.
 
Esa noche, cuando los presidentes aún discutían la estrategia de la campaña terrestre, llegó a Arica la noticia sobre la pérdida de La Independencia. Relata el mismo historiador: “la alegría… trocó en amargura… la flota peruana quedaba en inferioridad..., no les quedaba más que El Huáscar como única nave capaz de hacer daño a la flota chilena. Un tiburón solitario frente a un enemigo poderoso”.
 
IQUIQUE ENTRA EN ESCENA
 
Lo que aún no tiene una explicación muy clara es por qué el gobierno chileno dispuso el bloqueo de Iquique, después de apoderarse de toda la región de Antofagasta. Esta ciudad había mostrado, en breve tiempo, un enorme crecimiento. A comienzos de siglo XIX, su población era de cien habitantes. A dos años de la guerra, había alcanzado a cinco mil. En cierta forma su desarrollo se inició en 1830, año en que el gobierno peruano autorizó a Juan a explotar y exportar salitre. Iquique se transformó en el corazón económico de Perú, cuyo gobierno lo declaró como puerto mayor. No solo exportaba salitre, también el guano, que aún se consumía como fertilizante agrícola. El bloqueo estuvo a cargo de dos débiles naves de guerra: La Esmeralda y la Covadonga. Mientras eso ocurría en Iquique, el grueso de la flota nacional navegaba hacia Callao con el fin de apropiarse de él. Lamentablemente, la escuadra peruana navegaba al revés para liberar a Iquique del bloqueo y ambas escuadras se cruzaron a una distancia que no se vieron.
 
La muerte heroica de Prat se anidó en los corazones chilenos. Desde ese momento, ciudades y pequeños pueblos bautizaron sus calles principales con el nombre del héroe. Niñas y niños son bautizados con los nombres de Esmeralda y Arturo y la guerra, hasta entonces impopular, derivó a gesta popular. La batalla naval del 21 de mayo penetró en el alma de Chile. Desaparecido el Prat mortal, emergió el Prat espiritual que triunfó definitivamente en la batalla de Huamachuco.
 

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