Hoy y siempre la naturaleza ha sido una inagotable fuente de inspiración. Mucho más allá de las modas imperantes, el hombre ha tratado de introducir el paisaje al interior de la casa, en una eterna búsqueda por recuperar lo que el mundo moderno, de alguna forma, le quitó.
Esto muy bien lo sabía el Inglés William Morris a principios del siglo XIX, y como principal representante del movimiento Arts & Crafts. En plena revolución industrial, reproducía el paisaje natural en tapices y papeles ornamentales. Sus diseños hicieron historia y hoy, después de un siglo, las creaciones que vistieron lujosas casas europeas siguen muy vigentes.
Hoy por hoy, Isabel Infante encuentra también en la naturaleza una forma de comunicar su arte. Un quehacer que nace de la observación cuidadosa del medio ambiente, de esa capacidad de detenerse a mirar con atención los pétalos de una añañuca o el intenso colorido del chilco para luego plasmarlos en hermosas ilustraciones que, posteriormente, se transforman en textiles, cojines, papeles murales e, incluso, ilustraciones en serigrafía. De eso se trata el proyecto Flor de Chile: “mi mayor referente es la naturaleza, de ahí surge la inspiración, las formas y los colores. Sin embargo, siempre he sido una gran admiradora de William Morris, sus diseños de patrones ornamentales tienen una complejidad y detalle espectacular”. Y no solo el inglés, sino que el diseño escandinavo también forma parte de su imaginario, y entre sus favoritos está la marca finlandesa Marimekko que hizo mundialmente famosas a las amapolas con su hermoso patrón textil Unikko, creado, en 1964, por Maija Isola.
Aunque los anteriores son importantes referentes, Flor de Chile, tiene su identidad propia y, como su nombre lo dice, Isabel buscó nutrirse de la maravillosa y diversa naturaleza nacional dando vida a tres inéditas colecciones inspiradas en el paisaje chileno: Desierto Florido, Litoral Central y Bosque Valdiviano, en donde el detalle y la dedicación caracterizan su estilo.
INSPIRACIÓN EN EL PAISAJE
Todo partió cuando estudiaba diseño integral en la Universidad Católica, a través de un sistema de malla flexible que le permitió tomar ramos gráficos y textiles que la llevaron a especializarse en lo que hace hoy. Su estadía en París, en una escuela de diseño textil, fue una de las experiencias que más ha marcado su carrera. “Recuerda un piso lleno de telares, hilos, máquinas para tejido de punto, mil muestras de telas de todas partes del mundo y entretenidas clases”. Esto sumado a su diestra mano dibujante y su agudo ojo observador hicieron posible que, en 2013, fundara Flor de Chile, (www.flordechile.cl).
¿Cómo surge la idea de crear Flor de Chile?
Surge como una marca que propone ser un aporte en la creación de identidad. A través de la ilustración y el diseño, creas identidad en lo cotidiano. Hoy en día, la gráfica en decoración y diseño son muy importantes.
¿Pero cómo surge la idea de crear patrones con la flora nativa chilena?
A mí me encantan los patrones ornamentales y estudié diseño textil. Por lo mismo, he observado textiles de diferentes culturas del mundo, y así como en las telas indias se ven elefantes, en las chinas son las peonías y los crisantemos. Esto en un momento me empezó a llamar la atención y noté que a pesar de la cantidad de vegetación alucinante que tenemos en Chile, yo nunca había visto esa vegetación plasmada en productos para el hogar. Sí había visto productos desarrollados con iconografías propias de las culturas locales, como la mapuche, o iconografía de la cerámica diaguita, por ejemplo, pero nunca un diseño actual creado en base al patrimonio natural chileno. Cómo no aprovechar ese gran repertorio disponible.
¿Qué relación tienes con la naturaleza?
Me gusta mucho hacer viajes y paseos por Chile. Con mi marido, mi familia y mis amigos he recorrido lugares preciosos e impresionantes, como el valle de Cochamó. Creo que es un lujo vivir en este país tan bonito y variado, por eso me gusta hacer trekking, porque te insertas en la naturaleza, a una escala cercana y a un ritmo tranquilo. Poder ver, sentir los olores del bosque, de los árboles, los ruidos diferentes, me encanta.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Dibujo a mano y luego sigo en el computador. Una vez desarrollado el patrón, hago el diseño para mandar a producir, ya sea en serigrafía en tela, impresión en papel mural o risografía.
Todo parte al observar imágenes y fotos que he ido sacando y también me documento a través de Internet. Lo primero que observo es la vegetación en su totalidad y cómo se relacionan unas especies con otras. Luego estudio las especies, ya sea por su protagonismo o belleza para definir cuáles iré incorporando en el diseño. Analizo la relación entre los tamaños de las plantas; por ejemplo, para la creación de la colección Litoral Central existían algunas especies protagonistas en el paisaje, otras de tamaño medio y otras más pequeñas. Eso mismo quise plasmar en el diseño donde, de acuerdo con su rol en la naturaleza, fui creando el patrón. En cambio, en la colección Desierto Florido, las características del paisaje son otras, todas las flores que aparecen durante el fenómeno del desierto florido son de un tamaño similar, por lo que al estudiar sus características quise plasmar en el patrón lo denso y la gran masa colorida que arma esta enorme cantidad de flores.
¿De qué se trata tu última colección?
La última colección se llama Bosque Valdiviano. Es una de las favoritas de la gente, me encanta. Expresa lo intrincado de la selva sureña, cuando estás en el medio del bosque rodeado de árboles, es tanta la humedad y la vida, que hasta crecen plantas de manera vertical, plantas trepadoras en los árboles. En el Bosque Valdiviano es todo verde, y en ciertas zonas con claros de luz aparecen los chilcos y las estrellitas, ambas con flores rojas que iluminan el bosque, fascinante.
IDENTIDAD CHILENA
¿La línea editorial de tu trabajo siempre estará ligada a la flora nacional o has pensado incorporar la fauna chilena?
De todas maneras iré incorporando nuevos temas. El nombre Flor de Chile fue pensado con ese doble juego: por un lado, su referencia inmediata y literal y, por otro, la referencia al dicho “Flor de...” que tanto ocupamos los chilenos como algo bueno. Y en eso caben mil temas, la fauna, las tradiciones o la mitología, por ejemplo.
¿Cuál es la flor o especie chilena que más te gusta?
¡Qué difícil decidir! Me encantan los chaguales por lo espectaculares que son, por su forma y colorido. En Chile podemos ver de tantos colores distintos, amarillos, morados y verde agua con pistilos naranjos y verde fosforescente haciendo contraste, son un espectáculo a la vista. La araucaria es otro de mis árboles favoritos, es impresionante estar parado bajo una araucaria milenaria, así como ver a lo lejos sus siluetas que tienen tanta prestancia.
¿Qué opinas del estado del diseño actual en Chile?
Creo que estamos en un momento muy interesante y entretenido. Se respira cada vez más diseño con identidad propia. Hay muchos diseñadores emprendiendo sus ideas y muchos que han empezado a repensar el uso de materiales clásicos chilenos, creando nuevos objetos o rediseñando artesanías típicas para integrarlas a nuevos mercados. Por otro lado, en el diseño gráfico la ilustración ha tenido un crecimiento enorme. Las publicaciones cada vez son de mejor calidad, más bonitas, lo que ha llevado a que más ilustradores vayan mostrando a través de su estilo, nuevas narrativas sobre lo que es Chile.
¿Existe una tendencia en el uso del papel mural como elemento decorativo?
De todas maneras. Ha aumentado muchísimo el interés por poner papeles murales en los espacios. Ha cambiado su uso. Antes un papel mural se ponía completo en la habitación, es decir, las cuatro paredes. Hoy en día, como tendencia, se deja una pared más protagónica con el papel y el resto en algún tono liso. Eso ha llevado también a que la oferta y propuesta sea más creativa y osada.