Así fue como hace nueve años, el inglés James Mahon descubrió esta carrera. “Estaba con mi caballo admirando la belleza de estas tierras cuando me encontré con dos personas que se trasladaban junto a sus ovejas y me preguntaron qué hacía solo en mitad de la nada… y bueno, desde ese día viajo todos los años”. La pareja era José Antonio Kusanovic y su mujer Tamara MacLeod, connotada corredora nacional, quienes recibieron a James durante doce semanas en su casa, tiempo en el que se creó un fuerte vínculo. Para las primeras carreras ellos le prestaban un caballo y desde hace dos años corre con Gavilán, que más que un caballo para él es un ave, veloz y liviana, que durante el año vive con el matrimonio Kusanovic.
SEMILLAS ECUESTRES
Fue también en un paseo por el Parque Nacional Torres del Paine cuando Luis Opazo, hombre de caballos, tuvo la original idea de organizar una carrera en medio de estos parajes. Cuenta que la primera vez que visitó el parque quedó impresionado por su naturaleza, también lo recorría a caballo cuando visualizó que el enduro ecuestre podría ser un lindo deporte para traer a la región, y así fue como llegó a presentarle la idea a los cuatro hermanos Kusanovic, dueños del hotel Las Torres Patagonia, lugar que cálidamente acoge a participantes y familias durante este encuentro. Lo que Luis Opazo descubrió diez años atrás fue el tremendo potencial que escondía la región de Magallanes para este deporte, idea que rápidamente captó la familia Kusanovic, por lo que decidió apoyarlo en esta aventura.
En una zona donde la vida es difícil ya sea por su clima frío y poco estable, o por sus tierras aisladas y salvajes, la solidaridad es fundamental. Esta cualidad de los magallánicos marcó una diferencia en el deporte ecuestre, que suele ser cerrado, y se transformó en un deporte integrador en el que participan desde estancieros hasta los gauchos que cuidan los animales de la misma estancia. Las familias corren colectivamente, desde los más pequeños hasta los abuelos, y las mujeres galopan a la par con los hombres.
El Enduro Ecuestre de Magallanes es una fiesta regional que une a la familia y este es el principal orgullo de José Antonio Kusanovic, quien se emociona al darse cuenta que el caballo, protagonista de la historia de su región y de su familia, ha sido un símbolo de unión. Dice que correr junto a su nieto Milan, de tan solo cuatro años, es una de las cosas más maravillosas que le han pasado en la vida. “Milan ha unido a la familia y eso es un regalo del cielo, porque con él corremos todos, de peón a paje, sin distinciones. Celebramos la vida en torno al caballo, este noble animal que conquistó el mundo y a cada uno de nosotros”.
Al preguntar por las primeras carreras muchos recuerdan caballos gruesos y pesados, mucha ignorancia, gran cantidad de caballos eliminados y otros perdidos en el circuito. Hoy es destacable el tremendo avance y profesionalismo que ha alcanzado la competencia; un ejemplo de ello es la presencia, por primera vez, de la Federación Ecuestre de Chile, a través de la participación de su presidente, Cristián Duarte, quien después de correr cuarenta kilómetros destaca que para cabalgar en estas tierras se necesita complicidad, porque el jinete depende del caballo y el caballo del cuidado del jinete. También le llamaron la atención los gauchos y magallánicos en general, que son chilenos pero con costumbres muy propias y marcadas, tanto por su forma de vestir, hablar y sus comidas muy diferentes a las del resto del país.
Las historias de gauchos y corredores que conocí en el sur de Chile hablan de un deporte de relaciones profundas, entre las personas y entre ellas y los animales, ya que cada jinete intenta seguir el ritmo del caballo, respetar su tiempo y superar los desafíos del terreno. Sentir al caballo parece ser la clave al hablar de binomios, unión entre caballo y jinete, ya que ganará el caballo que al llegar a la meta primero se recupere, y eso depende del cuidado del jinete.
ENTRE CORDEROS, MATES Y GAUCHOS
Esta carrera es más que andar a caballo, es mucho más que ganar la “Copa Viña Montes”, es una experiencia cultural a la que llegan los amantes de la vida de campo y la vida en familia y el Hotel Las Torres Patagonia se encarga de todo, tanto de la parte técnica como de la diversión. El chef Cristián Urrutia sorprende con sus coloridos y artísticos platos basados en productos patagónicos, con los que crea representaciones de huertos y paisajes que son como llevar el huerto al plato. Las noches siempre son entretenidas y este año los protagonistas fueron El Rolo, humorista de Punta Arenas, y el dúo Coplanacou de Argentina.
Sergio Solar, gerente de Hotel Las Torres y sobrino de la familia Kusanovic, criado entre herraduras y riendas, lleva cinco años organizando esta fiesta. Con la ayuda del joven y destacado jinete nacional Pablo Llompart y un grupo importante de personas, estuvieron marcando cada uno de los cuatro circuitos de la carrera, además de llevar a cabo el traslado y preparación de caballos, cuidados y numerosos detalles. Cuando le pregunté a Sergio por qué hacer la carrera en esta fecha, después del verano cuando todos están cansados, me respondió que sí, que efectivamente ya todos quieren volver a casa, pero saben que este es el cierre de temporada, es un sello familiar que quieren conservar y que todos esperan.
Después de correr, Pablo Llompart, quien se prepara para la clasificación al mundial 2015 que tendrá su sede en Chile, cuenta que el circuito estuvo muy entretenido, que a pesar de haberlo marcado, correrlo es otra cosa y que, comparado con otros enduros, este es uno de los más difíciles porque tiene barro, piedras, troncos, explanadas, ascensos y descensos, lo que lo hace dinámico y entretenido. Un desafío al que cada año se suman nuevos jinetes y al que espero sumarme, no para alcanzar ese añorado encuadre fotográfico, sino como una corredora más.