Tell Magazine

Entrevistas » Cultura

EDICIÓN | Mayo 2014

Poética inspiración

Poética inspiración

Retrospectiva es el nombre de su más reciente exposición. En el Museo Gabriela Mistral de Vicuña, expuso durante abril una compilación de los trabajos más representativos, que reflejan el espíritu mistraliano. Telares, tapices, esculturas, cuadros en piedra y poesía, formaron parte de la puesta en escena de esta artista autodidacta, multidisciplinaria y de una gran conexión espiritual.

por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.

Durante toda su época escolar, obtuvo los primeros lugares en diferentes concursos literarios. Su especial sensibilidad la llevó, por años, a escribir poemas de amor, sobre la naturaleza y el universo. Es una profunda admiradora de la filosofía, reflexión y conocimiento de Gabriela Mistral; es ella, precisamente, su principal referente en gran parte de sus obras.

Pese a su tremenda inquietud por hacer arte, Nieves debió postergarse durante varios años. Con el tiempo, se convirtió en la madre de sus hermanos y eso significó dedicarse completamente a ellos. Recién a los treinta años, tomó una piedra caliza, un cincel y un martillo y comenzó a esculpirla. Sin conocimiento previo y solo por intuición dio forma a esta piedra, dando vida a una mujer. Así nacieron varias más y su patio se transformó en un pequeño museo.

“Antes de dedicarme a esculpir, mis paseos habituales eran ir a la Avenida de Aguirre a contemplar las esculturas. Las tocaba y decía ¡yo sé hacer esto! Intuitivamente así lo sentía”, recalca Nieves.

¿Tampoco investigaste o hiciste algún curso?
No, nunca estudié arte. Cuando me piden hacer talleres de mi trabajo, no los hago porque no sé cómo enseñar la técnica… ¡no podría!

¿Qué te motiva a interpretar a Mistral en tus obras?
Siempre me he sentido muy identificada con Gabriela Mistral, por su vida en el campo y su gran sensibilidad. Yo nací en Rapel, al interior de Ovalle, y mi pueblo tiene mucho del mundo mistraliano. Hace un tiempo, hice cien cuadros en piedra inspirados en ella, en su poesía y en su forma de vida. Las rondas y juegos de niños son algunas de las temáticas.

¿En qué momento das a conocer públicamente tus trabajos?
Cuando se creó la DIBAM móvil, hablé con el director y le comenté que hacía esculturas. Cuando conocieron mi arte, quedaron fascinados y me invitaron a exponer en los diferentes municipios de la región. Luego expuse en diferentes museos y casas de la cultura de la región y en el Museo de Bellas Artes, entre otros. Estaba en todo mi apogeo artístico, pero como mi marido es oficial mercante, nos fuimos a vivir a Uruguay.

¿Continuaste con tu arte en Uruguay?
En Rocha, al interior de Montevideo, tuve la posibilidad de exponer esculturas de mujeres en greda. Me fue bien, porque el uruguayo valora mucho el arte. Aquí estuve dos años y, luego, nos fuimos a vivir a Brasil.

¿Y cómo fue tu paso por Brasil?
Con respecto al arte, no hice nada. Me dediqué a absorber este país maravilloso, a disfrutar su gente, las playas… Aquí estuve dos más, luego regresé a Chile por un tiempo, pero después volvimos a Uruguay; esta vez, la estadía duró siete años.

 

Me imagino que extrañabas tu país
No lo pasé bien. Seguí haciendo arte, pero eran exposiciones personales, tenía todas las esculturas en el living de mi casa. Pese a que no dejé de hacer mis obras, entré en una profunda depresión y me enfermé del alma. Extrañaba a mi pueblo, sus aromas, el trinar de los pájaros, las flores… todo.

TAPICES VIVOS

El alma de Nieves Araya se sanó cuando volvió a su Chile querido, hace dos años. Afirma que su regreso fue el renacer de la artista. Retomó las esculturas y las exposiciones locales.

En el verano del 2013, junto a su hermana, nieta y sobrinos, tomaron un curso de pintura con Anita Ibáñez. Como una inquietud personal, Nieves le pidió a esta artista argentina que le enseñara, a grandes rasgos, cómo pasar el hilo en el telar y cómo hacer el sellado. “A la clase siguiente, llegué con un telar terminado y Anita quedó maravillada; me dijo que en sus veinticinco años de trabajo, nunca había visto semejante obra”, comenta Nieves.

¿Qué tenía de especial?
Todos los días hago meditación y yoga. Ese árbol que hice en el telar, ya lo había visualizado en mi mente, durante este proceso. La espiritualidad está en todos mis tapices. Son especiales porque tienen diferentes elementos y mucha textura. Los entendidos afirman que es un arte escultórico, porque las aplicaciones sobresalen.

¿Es un trabajo único?
Absolutamente. Mis tapices son creaciones inéditas. Además de lana, vellón e hilos, incorporo bambúes, coligüe, cobre, madera nativa, hojas y cuescos con resina… en realidad, todo me sirve. Lo más atractivo son su forma y textura, además son muy coloridos.

¿Hoy estás dedicada completamente a los tapices?
Por ahora sí. Siento que crear tapices es una sanación… es un acto sublime para mi.

¿Qué esperas de tu arte?
Durante estos años, me he sentido reconocida y valorada, pese a que no es fácil hacer arte en esta región y en el país. Ahora, mi sueño es encontrarme con la persona indicada que me dé la posibilidad de exponer fuera de Chile. Participar en una bienal, representando a mi país, es mi mayor deseo.

 

“Mi sueño es encontrarme con la persona indicada que medé la posibilidad de exponer fuera de Chile. Participar en una bienal, representando a mi país, es mi mayor deseo”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación4+8+8   =