Reunir la riqueza de la gente, hermosos paisajes y los sabores de una buena mesa es sinónimo de un entretenido y buen viaje. Características que encontramos en nuestro recorrido por las playas de Guanaqueros, Tongoy y Playa Blanca, las cuales ofrecen a los visitantes, durante todo el año, la tranquilidad y las exquisiteces marinas de nuestras costas.
Por Francisca Larriba C. / Fotografía Patricio Salfate T.
¿Quién dijo que las playas son solo para disfrutarlas durante la temporada estival? Todos los meses del año tienen su encanto en las costas de la región de Coquimbo, y esto lo comprobamos durante un entretenido viaje que realizamos por los balnearios de Guanaqueros, Tongoy y Playa Blanca donde, además de encontrarnos con paisajes sorprendentes, aguas tranquilas y un grato clima, tuvimos la posibilidad de deleitarnos con una gastronomía riquísima en productos marinos.<br /> <br /> La primera bahía que recorrimos queda a treinta y cuatro kilómetros al sur de la ciudad de Coquimbo y a cuarenta y seis de La Serena. Estar en Guanaqueros invita de inmediato a recorrer su playa de arenas claras y finas.<br /> <br /> Durante los meses de verano, los visitantes se divierten en las aguas tranquilas y cálidas de la zona, ideales para bañarse y practicar una gran variedad de deportes náuticos. Sin embargo, hoy y durante casi todo el año, Guanaqueros nos entrega otro de sus encantos: la tranquilidad, que se disfruta caminando pausadamente por la orilla de la costa, escuchando las olas rompiendo y el sonido de las gaviotas volando rasantes sobre el mar y que, en varias ocasiones, nos sorprenden con su agilidad y velocidad al momento de zambullirse en el océano para ir en busca de su alimento.<br /> <br /> Luego de este reconfortante paseo, avanzamos hacia el interior del pueblo y por la calle principal llegamos al muelle, donde coloridos botes nos llaman la atención por sus originales nombres que reflejan, en muchos casos, el esfuerzo, la vida, experiencias y optimismo, que llevan mar adentro a sus navegantes en busca de pescados y mariscos, que luego se convierten en recetas típicas que se ofrecen en la caleta o en los restaurantes del lugar, los cuales podrían tener el lema: âdesde el mar directo a su platoâ.<br /> <br /> Y así llegamos a nuestra siguiente parada, el restaurant El Pequeño, que tiene más de sesenta años de tradición familiar y capacidad para doscientas cincuenta personas. Aquí lo primero que degustamos es el producto que más se vende: la empanada de mariscos. Envuelta por una delicada y crujiente masa, anticipa la sabrosa preparación que nos tiene el maestro de cocina. âEn los años sesenta empezamos a funcionar de forma estable, y desde ese tiempo que somos muy conocidos por este producto y, también, porque tenemos pescados frescos de la zona como el congrio, el blanquillo y el lenguadoâ, señala Camila Muñoz, socia de El Pequeño.<br /> <br /> Camarones, ostiones y medallones de congrio frito, acompañados de frescas ensaladas, nos deleitan el paladar, especialmente los apanados, cuyo rebosado es muy liviano. Por supuesto, si puede darse otro gusto, recomendamos un aromático vino blanco de la zona.<br /> <br /> Otra alternativa para su paso por el balneario de Guanaqueros es el Centro Gastronómico "El Suizo", un patio de comidas que reúne once locales, cuyas especialidades son los pescados típicos, que pueden ser preparados fritos o a la plancha y, por supuesto, las conocidas empanadas de camarón y ostión queso. En este recinto tuvimos el privilegio de visitar el restaurante Orlando, donde algunos de los platos que nos proponen ordenar son: un fresco ceviche de blanquillo o un sabroso salmón a la plancha; pero, sin duda, la especialidad de la casa, que seducirá sus sentidos, es el âjardín de mariscosâ, una especie de tabla con jaiba, camarón, ostión, loco y machas.<br /> <br /> El paisaje nos invita a querer contemplarlo en su magnitud, por este motivo nos dirigimos cerro arriba, a la parte alta del poblado. Sin lugar a dudas, recomendamos ascender por las escaleras que pasan entre medio de las casas. Al llegar a la cima, el regalo no tiene precio: una vista privilegiada de toda la bahía, de los centros recreacionales y viviendas. Aquí podemos tomar la mejor postal, para guardarla de recuerdo y mostrar a quienes queramos sorprender.<br /> <br /> Llegó la hora de seguir nuestro viaje, y sólo trece kilómetros nos separan de nuestro siguiente destino: Tongoy, balneario reconocido por sus dos playas, tan hermosas como distintas entre sí, y por ser el principal centro productor de ostión en Chile.<br /> <br /> <strong>TONGOY: HISTORIA GASTRONÓMICA</strong><br /> <br /> Según cuenta su historia, esta localidad, situada en una pequeña península, comenzó a ser reconocida, gracias a sus paisajes, como un lugar turístico a mediados del siglo XX y, desde esa época en adelante, cada vez crece más el número de visitantes que llegan durante todo el año y que regresan en busca de sus encantos.<br /> <br /> Y es que Tongoy tiene playas para todos los gustos. La primera de ellas, llamada Socos, está ubicada al lado norte de la península y en sus poco más de cuatro kilómetros de extensión es la preferida por los turistas por la tranquilad de su mar. Por su parte, la playa grande, con sus veintiséis kilómetros, tiene una vista muy atrayente del muelle, de las decenas de embarcaciones y del trabajo que se realiza día y noche en este importante sector de la economía de la zona. Otra buena razón para llegar a este sector es que aquí se encuentra el mayor número de restaurantes, cada uno con vista hacia esta parte del Océano Pacífico.<br /> <br /> Gracias a los años de tradición de la variada y maravillosa gastronomía que ofrece su gente emprendedora, Tongoy se ha dado a conocer más allá de nuestras fronteras. En busca de estos encantos culinarios entramos al restaurante Arrocet, y es su dueño quien nos atiende, convirtiéndose en un gran anfitrión, al compartir con nosotros la historia de cómo nació este primer restaurante de Tongoy y cómo sus viajes a otros países le han servido para enriquecer sus conocimientos gastronómicos y entregar así platos con distinguidos sabores del mundo.<br /> <br /> La primera sugerencia que nos hace Guillermo Arrocet es probar la paella de mariscos y la salsa Arrocet, perfecto acompañamiento para todo tipo de pescado, degustaciones que, según nos cuenta, son imperdibles en su local. âLa paella es un sabroso arroz preparado con salsas especiales, acompañado con todos los mariscos que haya en el momento, como ostras, ostiones, camarones, conchas de almejas, de choros y con los jugos de estos mariscos que le dan un gran sabor. Estos platos están disponibles todos los días. Yo estuve en España varios años y de ahí traje este plato a Tongoyâ.<br /> <br /> <strong>PLAYA PRIVADA</strong><br /> <br /> Entre Tongoy y Guanaqueros, por un camino de tierra hacia el poniente, se encuentra un lugar paradisíaco: Playa Blanca, cuyas principales características son su tranquilidad, seguridad, aguas cristalinas, arenas blancas y muy limpias.<br /> <br /> Para muchos este lugar es desconocido por su ubicación, ya que no se divisa desde las principales vías como sí lo hacen los dos balnearios anteriores. Un día en Playa Blanca nos bastará para enamorarnos de sus encantos y de la armonía que se siente en el lugar. Si queremos disfrutar esta sensación de bienestar durante un fin de semana o más días, hay varias opciones de alojamiento, dependiendo de su gusto por la aventura o comodidad y su descanso.<br /> <br /> Uno son los departamentos, lugar muy parecido a un resort, por sus piscinas, restaurante, salones y playa casi privada. Otra alternativa es quedarse en el sector del camping, que cuenta con una buena infraestructura y baños privados, y por último, también tiene la posibilidad de arrendar cabañas, todas con una ubicación estratégica frente al mar y con capacidad desde dos hasta ocho personas.<br /> <br /> En Playa Blanca termina nuestro viaje y antes de despedirnos le sugerimos que, tanto en Guanaqueros como en Tongoy, pruebe las machas a la parmesana, la sopa marinera y la gran variedad de empanadas que ofrecen y que están disponibles durante todo el año. Ahora, si usted o alguien de su familia prefieren la carne de res o de aves, en estos restaurantes también, encontrará sabrosas preparaciones.<br /> <br /> Si la buena mesa, la tranquilidad, las arenas blancas que encontramos en estas tres playas aún no logran convencerlo, le contaremos que esta parte de nuestro país cuenta con un clima muy agradable, con una temperatura promedio anual de dieciocho grados. Así que lo invitamos a seguir esta ruta gastronómica-turística en cualquier estación, y si usted vive en la región de Coquimbo, demás está decir que esta es una muy buena opción para disfrutar durante el fin de semana y así desconectarse del trabajo y comenzar una nueva semana laboral con las âpilas renovadasâ.<br /> <br /> <strong><br /> </strong><span style="font-size: x-small;"><strong>NUESTRO DATO:</strong><br /> Restaurante, El Pequeño, Avda. Guanaqueros 2315. Fono (51) 395341<br /> Centro Gastronómico El Suizo, Avda. Fritz Willy Lindermann 2427, Guanaqueros<br /> Restaurante Arrocet, calle Blanco Encalada s/n, Tongoy.<br /> Playa Blanca: Tel: (51) 39 24 24 Coquimbo IV Región, km. 415 desvío a Tongoy</span><br /> <br /> <em><strong>"La Playa Grande en sus veintiséis kilómetros tiene una vista muy atrayente del muelle, de las decenas de embarcaciones y del trabajo que se realiza día y noche en este importante sector de la economía de la zona. Otra buena razón para llegar a este sector es que aquí se encuentran el mayor número de restaurantes, cada uno con vista hacia esta parte del océano Pacífico."</strong></em>