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EDICIÓN | Octubre 2011

El deporte en la sangre

Pía Rodríguez
El deporte en la sangre

Desde que tiene uso de razón, su vida ha estado ligada a la actividad física. Antes de saber escribir, ya podía dominar las técnicas del voleibol, porque mientras otras niñas jugaban a las muñecas en sus casas, Pía acompañaba a su madre a entrenamiento. Así es como el amor por la competencia se metió en sus venas. Da lo mismo la disciplina. Para ella, lo importante es estar en la cancha.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías por Andrés Gutiérrez V.

En su casa, las bodegas están llenas de rodilleras, coderas y balones de todos los tipos y tamaños. Tampoco es nada de raro que los panoramas de fin de semana estén repletos de pichangas, donde participan todos los miembros de la familia.

Y como lo que se hereda no se hurta, Pía Rodríguez nació con la palabra "campeona" en la frente. Desde muy pequeña ha competido en diversas disciplinas deportivas que van desde la gimnasia hasta el fútbol, pasando por tenis, básquetbol y cuanta selección la nominara.<br /> "Pero el voleibol es lo que más me apasiona", comenta Pía con una contagiosa risa. "Es a lo que estoy más dedicada. Y aunque soy voleibolista de tomo y lomo, soy campeona nacional de fútbol. Paradojas de la vida".

<strong>¿Y además del deporte a qué te dedicas?</strong><br /> Estoy terminando mi segunda carrera. Soy profesora de educación física de la Católica de Valparaíso. Cuando terminé, decidí ingresar a Nutrición y Dietética en la Universidad del Mar en Viña. En los próximos meses haré mi último internado.

<strong>¿Cuál es tu proyecto?</strong><br /> Me gustaría especializarme en el tratamiento de la diabetes. En este tipo de enfermedades se pueden complementar las dos carreras porque para lograr una recuperación integral, mejorando realmente la calidad de vida de las personas, lo óptimo es integrar la actividad física y la alimentación.

<strong>¿Piensas quedarte en Viña del Mar?</strong><br /> No, me vengo a Antofagasta. Creo que nuestra ciudad tiene mucho potencial, aunque reconozco que hay mucho más desarrollo deportivo en la zona central. Hay más canchas, más estadios, más campeonatos. De hecho, por eso me fui a estudiar afuera. Yo siempre quise ser profesora de educación física y en ese tiempo, la carrera no se dictaba en la ciudad, entonces no tuve muchas opciones. Mi vocación por el deporte es muy fuerte y si quería cumplir mi sueño, tenía que irme, tanto por el tema profesional, como por seguir participando.

<strong>¿Se hacía difícil competir en Antofagasta?</strong><br /> Es que las distancias dificultan la posibilidad de competir. Cuando uno va creciendo, el círculo se va achicando y, al final, terminas siempre enfrentando a los mismos equipos, no hay mucho roce y el nivel se estanca. Creo que más que un problema de los profesionales deportivos, puede ser un tema de infraestructura y recursos. Si en Santiago es complejo dedicarse tiempo completo a un deporte, en regiones tan lejanas como la nuestra se hace casi imposible.

<strong>¿En ese sentido, es un poco frustrante decir "no, imposible ser voleibolista profesional..."?</strong><br /> Claro. En general, en Chile eso es un poco utópico. Hay ciertos niveles que se pueden alcanzar, pero vivir con eso es casi una ilusión. Por ejemplo, hace poco terminó la Liga Anual y yo recibí apoyo en dinero para financiar los traslados necesarios para el entrenamiento. Obtuvimos segundo lugar y con el trofeo también recibimos un incentivo monetario. Entonces, claro, ahí hay un "semi profesionalismo", pero lograrlo requiere mucha disciplina y el apoyo de las instituciones. Quizás en otros deportes existen más posibilidades... básquetbol, fútbol, tenis. Pero en el volei estamos a años luz de otros países. Conozco algunos deportistas en Santiago que están siendo contratados afuera, pero son contados con los dedos de una mano.

<strong>LA HEREDERA</strong>

<strong>¿En tu casa son todos deportistas?</strong><br /> Todos. Mi mamá es profesora de educación física y también era voleibolista. Cuando ella empezó a trabajar le tocó dedicarse a la gimnasia rítmica como entrenadora, donde le fue excelente, pero ella también jugaba vóleibol. Cuando entrenaba en la Universidad Antofagasta yo empecé a jugar. La acompañaba y ahí creo que fueron mis inicios. Yo pasé por todos los deportes, practiqué por largo tiempo gimnasia rítmica, pero por el tema de las edades de los campeonatos tuve mala suerte para competir y ahí dije ya, hasta aquí no más llegó mi vida de gimnasta y me quedé con el voleibol.

<strong>Tu papá también es bien pichanguero...</strong><br /> Sí, en verdad es una cuestión de familia. Mi papá pasó por tenis, fue seleccionado de waterpolo, jugó beisbol. Mi hermano mayor estuvo en las juveniles de Católica en Santiago; el menor juega basquetbol, también fue arquero del CDA. No hay un fin de semana que alguien no haga algún deporte

<strong>¿Crees que la mejor forma de incentivar a los niños a una vida al aire libre es con el ejemplo? </strong><br /> Obviamente, la motivación debería partir por casa. Porque si uno ve al papá todo el fin de semana frente al televisor, es difícil que se nos ocurra hacer algo de deporte. Incluso, más allá de practicar una disciplina, de repente es suficiente con salir a caminar, pasear al perro, andar en bicicleta. Cualquier cosa que demande un gasto energético es positiva. Un estilo de vida sano hay que adquirirlo cuando niño, lo mismo que la alimentación saludable. Aunque no es imposible adquirir buenos hábitos cuando ya se es grande, pero se nota la diferencia entre alguien acostumbrado a la actividad. En mi caso, se me hace imposible quedarme sin hacer algo... por último salgo a trotar con mi perrita.

<strong>¿Crees que en Antofagasta se está imponiendo la moda de la vida sana?</strong><br /> Sí, de hecho me da gusto en las mañanas ver a tanta gente corriendo o andando en bicicleta. Yo, generalmente, cuando estoy acá siempre voy a jugar volei playa a Las Almejas y está todo lleno de gente, de mucha energía. Ves gente practicando hándbol, hockey, rugby. Es un cambio muy impresionante, la costanera es preciosa y la gente está tomando conciencia, está tratando de cuidarse más; también en la tele hay hartos programas de la salud y eso ha logrado un efecto importante.

<strong>FUTBOLERA</strong>

<strong>¿Cómo fue tu coqueteo con el fútbol?</strong><br /> Estaba en primer año de mi carrera de Educación Física, donde entré por cupo deportivo directo a integrar la selección de voleibol de la Católica de Valparaíso. En octubre estaba terminando la temporada de todos los campeonatos y a unas compañeras de carrera de la liga de fútbol femenino, les faltaba una integrante para un partido contra la Universidad Andrés Bello de Santiago. Casi sin preguntarme, me llevaron a jugar. El puesto que faltaba era lateral derecho y el entrenador me puso ahí.

<strong>¿Habías jugado fútbol alguna vez?</strong><br /> Con mi hermano jugaba de vez en cuando, pero como es un ambiente machista, a sus amigos no les gustaba mucho la idea. Al menos con ese conocimiento previo, algo sabía de pelotear. Además, como practiqué atletismo por más de diez años, tenía pique y mucha resistencia. Después de ese primer partido, el entrenador me dijo "tú no te vas de la selección". El 2003 fue mi primer año y estuve hasta que salí de la universidad en la selección de fútbol.

<strong>¿No te complicaba tanto deporte con responder en tus ramos?</strong><br /> Me complicaba más con el volei. Terminaba muerta. Sobre todo cuando los entrenamientos chocaban con ramos prácticos de natación y atletismo en un mismo semestre. Pero eso no me complicaba mucho en realidad. El mayor problema fue que mi entrenador de volei no quería que yo jugara fútbol porque las musculaturas que se trabajan son diferentes. Cuando juegas un partido de fútbol quedas apretadísima y en el voleibol es completamente distinto por los mecanismos de acción que se activan.

<strong>¿Cuántas horas de ejercicio diario tuviste en promedio?</strong><br /> Cuando estaba estudiando eran seis o siete horas al día, entre clases y entrenamientos. Voleibol entrenábamos tres veces a la semana dos horas; fútbol, cuatro veces a la semana dos horas, más las clases prácticas.

<strong>¿Cuál es la gracia del voleibol?</strong><br /> Lo principal es el trabajo en equipo. Creo que eso es lo que más cuesta asumir y lo que más satisfacciones nos deja. Muchas veces ocurre que tu compañera no te sigue el ritmo, que no está con la misma energía y eso estresa un poco. Incluso numerosas veces yo me cuestionaba ¿debí haber hecho un deporte individual? Pero la verdad es que el vóleibol es apasionante, es un deporte de cero contacto físico, donde la única manera que tienes de golpear a un rival es con un buen remache, con una buena defensa, con un buen bloqueo. Lograr un punto espectacular sin tocar al rival es muy gratificante y, entonces, te enfocas en conseguir una sincronización con tus pares, tratas de empatizar con las demás hasta que todas quedamos en la misma frecuencia y esa es la mejor forma de ganar campeonatos.

<strong>Considerando esto, ¿crees que el deporte ayuda a potenciar el tema de trabajo en equipo en lo laboral?</strong><br /> Sí, creo que sí. En general, creo que el deporte sirve para tener un buen rendimiento incluso fuera de la cancha. Además de lo grupal, en cada disciplina hay un líder y se aprende a respetar ese rol o ejercer el liderazgo de manera positiva. Los valores que tienen los deportistas son fundamentales para un buen desempeño, hay compañerismo, hay respeto, hay perseverancia y eso se puede aplicar en diferentes ambientes.

<em><strong>"En cada disciplina hay un líder y se aprende a respetar ese rol o ejercer el liderazgo de manera positiva. Los valores que tienen los deportistas son fundamentales para un buen desempeño, hay compañerismo, hay respeto, hay perseverancia y eso se puede aplicar en diferentes ambientes".</strong></em>

 

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