Ingeniosos, bellos, maestros en el arte de utilizar el ajustado espacio disponible. Con motores chicos, pero fieros y ultra económicos. Así son los autos que están dejando en la banca a los caros bólidos eléctricos. La versátil y cercana realidad que el mundo masivamente está demandando ya está entre nosotros.
Pamela Squella / Fotos: Media Press de las marcas
Donde usted tiene enchufado su televisor, al lado, ahí pegadito, también puede conectar su auto. Duerma tranquilo de seis a ocho horas y al otro día podrá circular en su coche eléctrico durante 160 kilómetros. Nunca más pase por una estación de servicio, donde seguirán, por ahora, vendiendo combustible a un precio cada vez más torturante.
La propuesta suena irrenunciable. Enganchadora. Y la arremetida termina casi por convencer al más escéptico: con tu auto eléctrico no contaminarás, ni con gases ni con ruido. El broche de la oferta, eso sí, echaba y sigue echando todo por tierra cuando llega la hora en la que te cuentan el precio del carrito con baterías de ión litio. Sin ir más lejos, el único eléctrico ciento por ciento que hay en Chile vale cerca de treinta millones de pesos. En el resto del mundo, aunque hay subvenciones estatales que bajan esa friolera, sigue siendo un producto caro, alejado de la gente, impensable, al menos en el corto plazo, de verlo como una solución masiva en el tema del transporte limpio.
¿Llamamos al Chapulín Colorado? De ningún modo, dicen desde la industria, donde prefirieron mayoritariamente mandar un rato a la banca los sueños y prototipos eléctricos y dedicarse a proponer autos funcionales, cercanos, realistas, pero no por eso menos atractivos o galácticos que esos eléctricos que nos estaban presentando.
Y fue el mismísimo presidente de Volvo Car Corporation, Stefan Jacoby, quien alertó por un optimismo no prudente en torno al vehículo con cable corriente. Según Jacoby, este tipo de vehículos apenas representará el uno por ciento del mercado mundial en el horizonte de 2020, y ve como âirrealâ un informe de la Comisión Europea en el que Bruselas pronostica que los coches eléctricos supondrán entre el 3% y el 4% del mercado en 2020 e incrementarán su cuota de penetración hasta el 30% en 2030.
âEs muy pronto para relegar los motores convencionales diésel y de gasolinaâ, añadió Jacoby, quien recordó que en los últimos dos años Volvo ha sido capaz de reducir las emisiones de CO2 de su gama en un trece por ciento.
Y como si se tratase de un gurú, la recién terminada cita expositora del Salón de Ginebra respaldó los dichos del ejecutivo de Volvo: los eléctricos, por primera vez, no protagonizaron una feria importante del motor y en su lugar asomaron autos funcionales. ¿Qué es esto? Fabricaciones que, echando mano de lo mejor del esfuerzo de diseñadores e ingenieros, salieron a recuperar su sitio. Ingeniosos en el uso del espacio, eficientes a la hora de hablar de consumo de combustible, atractivos como propuesta estética y ecológicos porque una de sus banderas es la reducción del C02, tal como sostiene el hombre de Volvo.
<strong>AND THE WINNERS ARE...</strong>
Y atendiendo a esa nueva realidad fue precisamente la presentación del Ford B-Max, una de las novedades que arrancó mayores reconocimientos en la cita de Ginebra. âQueríamos mostrar cómo un coche pequeño puede ser muy espacioso y práctico en el interior, pero conservando la estilizada y dinámica apariencia que hizo al S-MAX tan popular (la versión más grande)â, explicó Martin Smith, director ejecutivo de diseño de Ford Europa.
El director de la línea de vehículos para coches pequeños globales de Ford, Joerg Beyer, dijo al respecto que âel B-MAX está repleto de innovaciones, desde su concepto único de puertas, pasando por el avanzado motor EcoBoost 1.0 hasta el potente sistema SYNC con control por voz. Los clientes que busquen un vehículo compacto y versátil tienen ahora una nueva opciónâ.
Peugeot, a su vez, impactó con el 208, heredero del exitoso y conocido 206. Pero acá, estamos en presencia de toda una evolución en menos de cuatro metros (con formato de tres y cinco puertas y que llegará a Chile a finales de año). El auto apuesta a soluciones de diseño para aprovechar mejor el espacio y a motores muy eficientes y despiertos como un gasolinero de 1.0 litro que puede gastar, como promedio, 23,2 km/litro. O un diésel 1.4 litro con una promesa de consumo de 26,3 km/litro como promedio, brindando sobre los 30 km/hora en carretera, por ejemplo.
A quienes buscan autos derechamente pequeños pero con estilo, el Grupo Volkswagen ofreció el Volkswagen Up y el Skoda Citigo (este urbano llegará a mediados de año a Chile con un precio por debajo de los seis millones), hermanados por plataforma y diferencias por el ADN de cada uno. Lúdico, multicolor, explosivo, irreverente, así es la credencial del Up; funcional, práctico, moderno y correctamente estético el checo. Ambos, amparados en el motor de 1.0 litro, saben que encantarán el bolsillo de sus dueños. Y como de hacer autos funcionales se trata, el Citigo, al menos, apostó por un maletero bastante más amplio que el de sus competidores con respetables 251 litros de capacidad (el Peugeot 107 tiene 139 litros...).
Y para que el proyecto del eléctrico quede en una derecha situación de congelamiento, Volvo sacó aplausos en Ginebra con su nuevo familiar V40. Posee, entre su ajustada y prolífica gama de motores, consumos que llegan hasta 28 km/litro, como es el caso del diésel "D2" con 115 caballos de potencia.
Pero fue en el detalle del equipamiento donde el V40 de los suecos clava la bandera del auto funcional, haciendo gala de un ingenio que asombra y protege. Claro, porque entre los diferentes elementos de equipamiento brillan sus sistemas para evitar o disminuir las consecuencias de un atropello: el dispositivo de frenado automático "City Safety" con detección de peatones que está operativo hasta 50 km/h âen los modelos de Volvo que se comercializan en la actualidad lo hace hasta unos 35 km/hâ y tiene un airbag de peatones. Impresionante.<br /> Mientras el auto eléctrico ve la forma de bajar los precios y hacer crecer la autonomía de recarga, los autos funcionales se toman la escena con decisión: bajos consumos, bellos diseños y potencias para tomar todo esto muy en serio.
<span style="font-size: x-small;"><strong>B-Max, como tú lo dispongas</strong></span>
El B-MAX apuesta a una sobresaliente versatilidad interior y lo consigue. Combina la configuración de las puertas con un sistema de asientos flexible y de fácil uso. Los asientos traseros divididos en 60/40 se pueden plegar planos gracias a un simple mecanismo con una sola mano y un solo movimiento. El asiento del pasajero delantero también se puede plegar, creando un amplio suelo de carga desde delante hasta atrás, capaz de tragarse cargas excepcionalmente largas que midan hasta 2,35 metros.
El generoso acceso hace particularmente práctico introducir paquetes voluminosos a través de las puertas laterales, como muebles embalados planos o, incluso, una bicicleta. Un suelo de carga ajustable en el maletero crea un espacio plano cuando los asientos traseros se pliegan, con espacio extra debajo para cosas valiosas que se quieran esconder de la mirada de extraños.
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