Estamos hablando de algo así como la versión criolla de Indiana Jones.
“Yo también me dedico a buscar tesoros. O sea, no me dedico, sino que me gusta investigar y ver dónde hay posibilidades que haya algo enterrado”, revela sin tapujos.
De un libro saqué información de unos corsarios que pasaron por Cabo de Hornos hacia el norte y encallaron en una isla cerca de Puerto Edén. Llevaban cargamento de lingotes de oro y otros artículos. Ellos no pudieron salir de ahí y murieron. Nosotros leímos esto con un amigo y partimos.
Yo tenía unos veinticinco años, no había celular ni ninguna cuestión para comunicarse. Salimos en una barcaza desde Puerto Montt. Pensábamos pedirle al capitán que nos dejara en esa isla para sobrevivir, pero no quiso y finalmente nos quedamos en Puerto Edén, a varios kilómetros de distancia del tesoro. Ahí tuvimos que ver cómo partíamos para allá.
A pesar del mal tiempo, Juan y su amigo consiguieron que un kawéskar los condujera en bote por los fiordos patagónicos, en una aventura que casi les cuesta la vida y donde ni siquiera lograron llegar al ansiado destino. “Es una isla más o menos grande, pero no voy a decir cómo se llama porque algún día tengo que volver a buscar el tesoro”, argumenta con cuidado, como para no revelar ningún tipo de información relevante.
MUSEO EN PELIGRO
Silver City no solo cuenta con una cantina. También está el hotel del pueblo, que posee un dormitorio ambientado con delicadeza a la usanza de aquella época y al cual se accede tras subir una empinada escalera. Es quizá uno de los lugares favoritos de Juan, donde incluso suele ir a tomar una siesta de vez en cuando.
La oficina del sheriff tampoco podía faltar. Allí reside el personaje histórico que más cautiva al artista. Se trata de Wild Bill Hickok, uno de los pistoleros más rápidos del oeste y sheriff de Deadwood, asesinado mientras jugaba póker con una doble pareja de ases y ochos, que desde entonces se conoce como la “Mano del Muerto”.
Así es este curioso y único museo western, que hoy en día solo recibe visitas coordinadas previamente y donde también es posible ver otro tipo de figuras que nada tienen que ver con el viejo oeste, pero que son algunos íconos del cine contemporáneo como Terminator, Jack Sparrow, Rambo, Depredador y Freddy Krueger.
¿Cuáles son los principales problemas para su funcionamiento?
Para tenerlo permanentemente abierto hay que tener una persona para ello y no se justifica para recibir apenas un par de visitantes. Eso es lo complicado, porque no sale a cuenta. Además, la publicidad ha sido otro de los inconvenientes, ya que mucha gente pasa por aquí todos los días, pero no entra. Eso me parece muy extraño.
¿Cuáles son sus expectativas con el museo?
Tenemos la intención de vender el terreno y mi casa para comprar una parcela. Mi idea es adquirir una parcela cerca de Concón para construir un pueblo turístico como los que hay en Estados Unidos, y quizá tener caballos para poder recorrerlo sobre ellos. Ese es uno de mis sueños.