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EDICIÓN | Octubre 2011

Galápagos, las islas encantadas

Galápagos

Las islas han conquistado el corazón y la imaginación de mucha gente. Su historia es asombrosa; ha sido lugar predilecto de piratas y bucaneros, ha sido estudiada por científicos, biólogos e historiadores y se han escrito grandes tratados y artículos en las más prestigiosas revistas del mundo… y aún así, no deja de sorprendernos.

Texto: Miroslav Rodríguez B. y Consuelo Coloma A. / Fotografías: Miroslav Rodríguez B. <strong>www.geosafaris.cl</strong>

De una u otra forma, las Islas Galápagos están en la memoria y en el pensamiento de todos nosotros y, sin duda alguna, ningún naturalista, ya sea científico o lego, está ajeno a la importancia de este cúmulo de islas.

<em>"Asombra la energía de la fuerza creadora, si es que se puede emplear dicha expresión, que se manifiesta en estas pequeñas islas estériles y rocosas; asombra aún más la acción diferente, y sin embargo análoga, de esta fuerza creadora en puntos tan cercanos unos de otros. He dicho que se puede considerar al archipiélagos de las Galápagos como un satélite vinculado a América, pero sería mejor llamarlo un grupo de satélites, similares desde el punto de vista físico, distinto desde el punto de vista de los organismos y, no obstante, íntimamente enlazados los unos con los otros y todos al gran continente americano"</em>.

Así describía Darwin a las Islas Galápagos cuando llegó a ellas en septiembre de 1835 a bordo del bergantín Beagle. Veinticuatro años después, publica su famoso tratado El origen de las especies por medio de la selección natural, que revolucionó al mundo científico. Todo el material recopilado en su permanencia en las islas fue de gran importancia para elaborar su teoría. De esta forma, las Islas Galápagos pasaron a formar parte de la historia de la humanidad y se convirtieron en el lugar perfecto para entender los cambios evolucionarios que dieron lugar a una nueva visión de la vida en el planeta.

Este cúmulo de islas, ubicado a casi mil kilómetros al oeste de Ecuador, está conformado por trece islas mayores, seis más pequeñas y cerca de cuarenta islotes dispersos alrededor de este archipiélago que abarca una superficie de ocho mil kilómetros cuadrados de tierra, en un área de 133 mil kilómetros cuadrados del Océano Pacífico. Constituye un ecosistema único en el mundo y durante los últimos ciento cincuenta años ha contribuido a la comprensión de nuestro origen. A pesar de la escasez de agua dulce, se han desarrollado en este archipiélago una gran diversidad de especies vegetales y animales. Gracias al aislamiento de las islas, tanto del continente como de rutas comerciales marítimas, estas especies han podido desarrollarse y evolucionar en un lugar prístino con la mínima presencia de especies extranjeras. El registro de las especies que habitan en las islas habla por sí solo: la mitad de las aves, el treinta y dos por ciento de las plantas, el noventa por ciento de los reptiles y el cuarenta y seis por ciento de los insectos no existen en ninguna otra parte del mundo. Todo un récord al que hay que agregar que de las especies originarias de las islas, la gran mayoría aún persisten.

<em>"Jamás soñé que las islas, la mayoría a la vista unas de otras y formadas precisamente por las mismas rocas tendrían inquilinos tan diferentes".</em>

De esta forma Darwin hacía alusión a la gran diversidad de fauna y flora de las islas. Esta particular observación sigue siendo una realidad en la actualidad y es observable, por ejemplo, con los reptiles que más cautivan a científicos y turistas, las tortugas gigantes de Galápagos, de las que se han reconocido quince subespecies y de las cuales sobreviven once. Cada isla, a pesar de estar cerca unas de otras, tiene una subespecie de tortuga particular. Por esta razón y por su condición de lugar de excepción, las islas fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, en 1979, y posteriormente, en 1985, como Reserva de la Biosfera.

Desde el punto de vista geológico, el origen de las Islas Galápagos se debe a la localización de un punto caliente (hot spot) ubicado por debajo de la Placa de Nazca y desde el cual emana material magmático desde el manto terrestre. El punto caliente permanece estacionario, a la vez que la Placa de Nazca se mueve hacia el Este a una razón de cinco centímetros por año. De esta manera, como si fuera una correa transportadora, sobre la Placa de Nazca se van generando una serie de volcanes alineados formando una cadena de islas volcánicas en que las más antiguas se ubican al Este. Las rocas más antiguas de las islas datan de hace cinco millones de años. De esta manera, las islas están en constante cambio y con ello la vida salvaje ha sabido adaptarse a estos cambios, generando un hábitat natural en cada isla de este archipiélago.

El ecosistema de las islas es frágil y con el surgimiento del turismo con destino Galápagos llegó el progreso y el dinero, pero también la contaminación. Una contaminación que amenaza este delicado ambiente en el que las especies de flora y fauna no han tenido depredadores durante miles de años. La llegada de los primeros colonos trae aparejado la internación de animales foráneos como cabras, cerdos, burros, perros, gatos y ratas, los cuales, al no encontrar competidores, se han expandido convirtiéndose en el gran problema de conservación de las islas. El Parque Nacional Galápagos es la institución estatal del manejo, protección y, desde hace unos años, del control y erradicación de plantas y animales foráneos. No obstante el esfuerzo de mantener este frágil ambiente en el estado más natural posible, es tarea de todos los "galapageños" y de los miles de turistas que año a año visitan estas islas encantadas.

 

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