Estar en El Huarango es como estar en un oasis perdido en medio de lo desconocido. El ocre del suelo seco contrasta con el verde de los tamarugos que de día brindan la preciada sombra y de noche enmarcan un estrellado cielo, que parece acercarse minuto a minuto.
De pronto, el canto de un ave, el sonido rastrero de las lagartijas o de los zorros irrumpen el silencio perpetuo de la pampa, porque aunque a primera vista todo parece deshabitado, esta zona es rica en especies nativas. Tanta es la importancia de la reserva que, en 1987, cuando se creó, la prioridad fue proteger las especies de fauna y las dieciocho clases de aves que sobrevuelan el sector. Entre ellas el aguilucho, el comesebo del tamarugo, las lechuzas, el pequén o el jote de cabeza roja.
Conscientes de esta realidad, la pareja de profesionales Coca Coello Bustos, diseñadora, y Marco Fernández-Concha Murazzi, geólogo, sintieron la necesidad de dejar la ciudad y se propusieron levantar un espacio ecológicamente amigable que respetara el entorno natural. El noventa por ciento de lo que ven, señala Coca, lo ha hecho la naturaleza, nosotros solo lo hemos cuidado y ordenado un poco, agrega.
Por lo demás, estar en El Huarango te localiza en un punto estratégico para visitar muchos atractivos que hay en los alrededores, tales como los Geoglifos de Pintados, el salar de Llamara, la quebrada de Guatacondo, Matilla, Pica, el cerro Unitas, Huara, Tiliviche con su cementerio inglés y sus geoglifos, el salar de Huasco, las huellas de dinosaurio de la quebrada Chacarilla; en fin, hay muchos lugares más que visitar y todos con el peculiar sello de Tarapacá.
CONOCER
Coca nos cuenta que El Huarango es su casa y al turista que llega lo tratan como a un invitado y con todo el cariño que eso representa. “Tenemos capacidad de albergar treinta personas en catorce carpas, instaladas como prefieran, debajo de los tamarugos”.
El lugar cuenta con baños comunitarios y comedor al aire libre. Las carpas vienen totalmente amobladas con camas de campaña con edredón de plumas y sábanas de polar, veladores, portamaletas y una pequeña sala de estar. “Además, ofrecemos otra opción de cabañas construidas con muros de sal, totalmente amobladas, con capacidad para cinco personas”.
¿Esperan a través de su camping crear conciencia ambiental?
Efectivamente, creemos que la mejor forma de enseñar el cuidado del medio ambiente es con el ejemplo. Acá en El Huarango aprovechamos al máximo la cantidad de sol que hay, cocinamos con horno y cocinas solares y nuestra casa tiene agua caliente solar. También reciclamos todo y casi no generamos basura. Todo esto se lo mostramos a quienes nos visitan como parte de la experiencia de su estadía.
¿Crees que aportan a la región?
Quizás es un aporte modesto, pero muy importante para el crecimiento de la región. Cada cliente que se va contento comentará lo bien que lo pasó en la Pampa del Tamarugal y tratará de convencer a otros para que vengan. Claramente eso incrementa el turismo regional y colabora en que los atractivos regionales no se centren solo en Cavancha o la Zofri.
Y el trabajo de estos dos profesionales no ha pasado desapercibido, pues en 2011, año en que se firmó la Ley de Turismo de Intereses Especiales, el Ministro de Economía los mencionó como ejemplo de turismo en la región, SERNATUR reconoció a Coca como la empresaria turística de 2011, y han obtenido el apoyo del Capital Semilla para empresas del FNDR. Mientras que El Mercurio y La Tercera los posicionaron entre de los mejores diez campings de Chile.
SÚPER ANFITRIONA
Siempre con una clara afición por la naturaleza, a sus cuarenta y nueve años y con ocho años de experiencia, Coca indica sentirse con el corazón lleno de recuerdos, “el recibir gente de todas partes del mundo, y merecer un reconocimiento de ellas infla mi pecho de orgullo y me hace sentir que estamos haciendo las cosas bien”.
“Cuando mis hijos partieron por seguir sus propios sueños, yo supe que era el momento de crear el mío, lo que no ha sido cosa fácil, pues he tenido que hacer literalmente de todo… la mano de obra es difícil de conseguir”.
¿Cómo se vincula tu profesión con tus actividades actuales?
Tengo dos profesiones: soy diseñadora de vestuario y arquitecta paisajista. Esta última va muy ligada a El Huarango, y lo del diseño me ha ayudado para lograr una grata presentación visual, equilibrando formas, texturas y colores.
¿Qué es lo mejor de El Huarango?
La paz y armonía del entorno. Estar en un lugar donde no tenga que lidiar con el tráfico para llegar a mi trabajo.
¿Fue difícil acostumbrarse a la vida en la pampa?
No fue fácil. Cuando nos mudamos a El Huarango solo había árboles. Empezamos viviendo en carpa y después levantamos una media agua mientras construíamos el pozo de agua, el cerco perimétrico, nuestra casa y el eco campamento. Así estuvimos casi un año y medio, duchándonos con baldes y agua caliente calentada con bolsas de plástico solares. Para ir al baño íbamos con nuestra palita.
¿Y las personas que te rodean creyeron en tu proyecto?
Todos nos dijeron que estábamos locos de remate. Mis papás no podían creer que nos fuéramos a vivir en medio de la Pampa del Tamarugal. En la familia de Marco fue peor, ya que él dejaba atrás una gerencia general de una compañía minera. Solo su padre, que también es geólogo, lo entendió.
¿Hace cuántos años fundaron el ecocamping?
Hace ocho años. Teníamos programado hacer un eco-lodge, pero nos quedamos sin “lucas”. Entonces se nos ocurrió imitar, en forma modesta, los alojamientos que hay en África, es decir, hacer un hotel en carpas, ya que en ese momento la idea no se conocía acá.
RIQUEZA NATURAL
Cuando crearon El Huarango, la pareja tenía expectativas muy altas, ya que consideraron que la Pampa del Tamarugal no solamente es única, sino además es mágica. Este es el único lugar en el mundo donde existe un bosque de tal envergadura de tamarugos. “Turísticamente hablando, la Pampa del Tamarugal es un diamante en bruto que ofrece mucho para al turista, la pampa puede llegar a ser el jardín de entrada de Iquique y no el patio trasero como siempre lo han considerado”, indica Coca.
¿Cómo trabajan en la difusión del ecocamping?
Difundimos El Huarango a través de tour operadores e Internet, marcamos presencia en Booking.com, Trip advaisor.com y Atrapalo.com. También tenemos una página web: www.ecocampamentoelhuarango. cl. Pero nuestro fuerte es el boca a boca, de modo que desde que estamos aquí no ha habido ningún turista que no se haya ido maravillado. Imagínate que muchas veces, de regreso a sus casas, nos escriben para agradecernos. Este es el mejor pago que podemos tener.
¿Crees que va en desarrollo el ecoturismo?
Sí. El ecoturismo está tomando cada vez más fuerza en el mundo. De lo que se trata es de darle al turista un cómodo lugar de estadía, donde se trastorne lo menos posible la naturaleza.
¿Qué crees que le falta a Chile para crecer en ese sentido?
Chile está creciendo poco a poco. Hace algunos años promulgaron la ley de “Turismo de Intereses Especiales”; así como también, algunas universidades imparten la carrera de ecoturismo, creo que esas son buenas señales.
¿Quiénes han sido los mejores huéspedes que has recibido?
Esta es una pregunta difícil de contestar. Hemos tenido muchos buenos huéspedes. Hemos tenido visitantes que han modificado todo su cronograma de vacaciones para quedarse un par de días más con nosotros. Otros nos han enviado regalos desde el extranjero. Con algunos mantenemos correspondencia permanente. También gente que cuando les hemos presentado la cuenta nos ha dicho que está equivocada, y que lo que estamos cobrando es muy poco y nos han pagado más. Hubo una familia francesa que vino a acampar y a la hija mayor, de ocho años, le dio una pataleta porque no quería irse de El Huarango; solo la convencieron con la promesa de volver algún día. Todos se despiden de nosotros con abrazos. ¿En qué otro hotel pasa esto?