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EDICIÓN | Agosto 2011

Viaje a las Estrellas

Ruta astronómica
Viaje a las Estrellas

La apuesta por el turismo hace años que se expandió más allá de la oferta veraniega de playas y sol en la región de Coquimbo. La industria sin chimenea miró hacia los cielos más limpios del planeta para encontrar respuesta a la necesidad de atraer visitantes durante todo el año, venidos de todo el mundo y sin importar la estacionalidad.

Por Juan Pablo Díaz U./ Fotografías Patricio Salfate

Nuestro destino es nada menos que la Región de Coquimbo, que primero con observatorios científicos internacionales y luego con aquellos de fines turísticos se consolidó como una ruta apetecida para los amantes del universo, por algo se implementó el concepto de Región Estrella.

Es en el observatorio más cercano a Santiago y Viña del Mar donde queremos comenzar nuestro recorrido estelar. Con catorce mil habitantes, Combarbalá es una ciudad cordillerana ubicada en el límite sur de la provincia de Limarí, y si hasta hace tres años era visitada y reconocida por su artesanía local en piedra combarbalita, desde enero del año 2009 se transformó en destino frecuente para los amantes del universo gracias al imponente observatorio Cruz del Sur.

Emplazado en lo alto del cerro El Peralito, encanta a primera vista y sin necesidad todavía de observar por los telescopios. Se trata del complejo astro turístico más grande de Sudamérica, y sus cuatro cúpulas de observación están dispuestas igual que la constelación más reconocida del hemisferio austral, la Cruz del Sur.

Además de una pequeña sala de exposición en la entrada, el recinto cuenta con una sala multimedial, ubicada justo al centro de los cuatro domos de observación. Fuera de él, las escaleras conforman un anfiteatro que tiene capacidad para doscientas personas, y donde los visitantes pueden apreciar, a simple vista, los objetos astronómicos mientras el guía aporta los datos de interés.

Gracias al diseño del Cruz del Sur, se pueden organizar grupos de hasta veinte personas para ir a realizar observaciones en alguno de los domos. Rodrigo Marín, el encargado técnico, nos cuenta que tienen "cuatro telescopios del tipo LX 200, todos con GPS, robotizados y memoria de hasta ciento cuarenta y cuatro mil objetos. En estos momentos, tres cúpulas están destinadas al turismo y la restante a la observación científica".

Con esa tecnología disponible, lo cierto es que el proceso de observación en los telescopios transcurre de manera ágil. Mientras acerco mi ojo al ocular, escucho a Rodrigo asegurar que "lo que se observa en esta época del año son los cielos y las constelaciones de invierno, como Sagitario o Escorpión. Ahora está visible Venus, Júpiter y Saturno". El planeta de los anillos es el que más llama la atención de los turistas, y nosotros también aportamos a esa estadística.

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<strong>TEMPLO DE DEVOCIÓN ASTRONÓMICA</strong>

Nos vamos ahora hacia el norte, hasta Andacollo en particular, la comuna minera que en diciembre recibe miles de visitas por la fiesta grande en honor a la virgen del Rosario y que también es destino apetecido por los aficionados a la astronomía desde hace siete años, cuando se inauguró el observatorio Collowara, que en lengua aymara se puede traducir como "tierra de estrellas".

Nuestro peregrinaje nos lleva a mil trescientos metros sobre el nivel del mar, a la cima del Cerro Churqui. Ahí nos encontramos con una coqueta construcción que es administrada por el municipio de Andacollo.

El centro cuenta en su cúpula principal de observación con un telescopio tipo Smith Cassigrain de catorce pulgadas, con una sala de proyecciones o conferencias con capacidad para cincuenta y cuatro personas, y tres terrazas de observación directa en forma de cruz dispuestas hacia el oriente, desde donde se puede ver a la distancia el observatorio Tololo. Ese será nuestro próximo destino, pero antes nos vamos a La Serena para descansar y reponer energías.

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<strong>EL VALLE ESTRELLADO</strong>

Hablar del Valle de Elqui es hablar de belleza natural, aire puro, misticismo y cielos prístinos, los más limpios del mundo. En esta segunda parte de nuestra ruta nos internaremos en esa tierra mágica para conocer las dos experiencias pioneras para la Región Estrella, el primer observatorio científico y el primero con fines turísticos

Ubicado ochenta y ocho kilómetros al sudeste de La Serena  y a dos mil doscientos metros sobre el nivel del mar, nos encontramos con el Observatorio Tololo, inaugurado en 1963.

Para conocer este ícono de la astronomía se debe solicitar permisos en las oficinas de AURA en La Serena, y siempre el día de visitas es el sábado. Ya en la cima del cerro que lleva el mismo nombre que el observatorio, resulta impactante encontrarse con esas enormes cúpulas blancas y con una vista asombrosa de todo el valle.

Aquí el interés turístico radica no en hacer observación astronómica, sino en sorprenderse con la avanzada tecnología utilizada por científicos que vienen desde distintos puntos del planeta para realizar investigaciones en Tololo.

La mayor atracción es, sin duda, el telescopio que tiene un espejo de cuatro metros, que es considerado uno de los más respetados instrumentos astronómicos de todo el mundo y que se encuentra operando desde enero de 1976. El tamaño del telescopio que contiene este espejo es de catorce metros y está protegido por una cúpula de treinta y ocho metros de altura.

Además de esta maravilla hay otros siete telescopios instalados en Cerro Tololo, todos equipados con cámaras fotográficas, espectrógrafos y fotómetros, y que son usados por el personal científico tanto residente como visitante en programas dirigidos a la investigación astronómica.

Nuestro recorrido por Tololo lo hicimos durante una mañana, y la siguiente parada astronómica será el observatorio Mamalluca en el atardecer. Nuestro plan de viaje, entonces, nos deja algunas horas para buscar un lugar donde almorzar en el Valle de Elqui.

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<strong>EN BUSCA DEL PLATO ESTRELLA </strong>

Tenemos un dato que nos aseguran es infalible, pero para eso debemos recorrer una buena cantidad de kilómetros porque debemos llegar a Pisco Elqui, o pasarlo incluso. A poco andar del camino que lleva a Horcón, nos encontramos con la Hacienda Miraflores.

Enclavada en un lugar privilegiado, con una vista del valle que impacta, aquí se pueden encontrar exquisitas preparaciones de la comida típica chilena. Hace cinco años abrieron las puertas para un fin de semana santo, sin ningún tipo de publicidad, y se llenó de inmediato. Éxito total que no se quedó ahí porque su fama sigue creciendo.

Julio Peralta es el dueño de esos terrenos donde pasó toda su infancia, juventud y ahora la adultez. Siempre fue agricultor, reconocido hombre de la uva, pero ahora complementa eso con la actividad gastronómica y turística en el lugar de su vida y de sus sueños, "Me sigo impresionando con la vista, y eso que llevo viviendo aquí toda mi vida. Es sobrecogedora esta inmensidad".

Su hijo Matías nos habla un poco de la comida. Frente al horno de barro nos cuenta que pasaron por un largo período de investigación y pruebas, "pusimos Punta de Gansos asadas a la espada, corderos enteros engrasados, y quedaban bien, pero otra cosa es que tengan viabilidad comercial. Un día probamos con el costillar de cerdo en horno de barro, y desde ahí quedó como la estrella absoluta de la carta. Lo ingresamos cerca de las diez de la mañana, lo vamos humectando y dando vuelta, y ya a las dos horas de cocción, cuando la carne está suelta, le aplicamos un chimichurri que es secreto de la casa -con ingredientes y especies de la Hacienda-, y después se sigue asando en el horno. Después de cuatro horas y media se lleva a la mesa, y el acompañamiento ideal es un puré picante que hacemos con papas seleccionadas y merquén traído desde la región de la Araucanía". Sublime.

La Hacienda en estos cinco años fue creciendo casi sin que los dueños se dieran cuenta del proceso. Hoy existen dos comedores y un salón de eventos, pero el propio Julio nos cuenta que "tenemos la idea de hacer un parque, tener cabalgatas, cabañas y volver a ocupar las instalaciones pisqueras ahora para hacer nuestro propio Oporto. Es muy bonito ver cómo hicimos crecer esto en familia, y cómo seguimos proyectándonos juntos en el negocio".

<strong>"COSA EXTRAÑA, FUERA DE LO ACOSTUMBRADO"</strong>

Ese es el significado en lengua quechua para Mamalluca, el observatorio enclavado en el cerro del mismo nombre en Vicuña, y que marca nuestro próximo y último destino de esta aventura.

Es el primer observatorio con fines turísticos de la Región Estrella, y seguramente fue su éxito lo que motivó las otras experiencias en la zona. Alfredo Burgos, su director, nos cuenta orgulloso que "llevamos catorce años, y el año pasado recibimos sesenta mil visitas, aunque la gente que desea entrar es mucho mayor, pero la capacidad no lo permite. Sólo entre diciembre y febrero entran unas cincuenta mil personas".

Por cada tour de dos horas de duración se reciben cien personas, "comienzan con una charla de veinticinco minutos y luego pasan a observación en terraza y en cúpula porque se van rotando. Cada guía atiende a unas veinticinco personas y ahora contamos con un telescopio nuevo en la cúpula de dieciséis pulgadas".

El mismo director nos cuenta que en carpeta está la modernización del museo Nicolás Copérnico, para dotarlo con pantallas táctiles, y la adquisición de un telescopio para realizar observaciones solares.

Mamalluca fue el primero de muchos, y en Vicuña sienten que la competencia, lejos de debilitarlos, los fortalece. "Es favorable que existan más alternativas, porque entre todos nos potenciamos. Mientras tengamos una amplia oferta astronómica, los interesados en venir desde el extranjero cada vez van a ser más".

A eso apunta la Región de Coquimbo con su apuesta astronómica. El turismo de intereses especiales -o espaciales en este caso- es inagotable y nosotros pudimos compartir juntos la magia estelar en este recorrido por la Región Estrella.

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NUESTROS DATOS

<strong>Observatorio Cruz del Sur</strong>. Oficina y venta de entradas en Plaza de Armas 116, Combarbalá. Fono: (53) 748 283. <a href="http://www.observatoriocruzdelsur.cl/">www.observatoriocruzdelsur.cl</a>

<strong>Observatorio Collowara</strong>. Venta de entradas en Urmeneta 599, Andacollo. Fono: (51) 546 494 o (51) 337 924. <a href="http://www.collowra.cl/">www.collowra.cl</a>

<strong>Observatorio Tololo</strong>. Oficinas de AURA en Colina El Pino s/n, La Serena. Fono: (51) 205 200. Reservas en <a href="mailto:kflores@ctio.noao.edu">kflores@ctio.noao.edu</a>

<strong>Observatorio Mamalluca</strong>. Oficinas ubicadas en dependencias de la Municipalidad de Vicuña. Fono: (51) 411 352. Contacto: <a href="mailto:reservas@mamalluca.org">reservas@mamalluca.org</a> Web: <a href="http://www.mamalluca.org/">www.mamalluca.org</a>

<strong>Hacienda Miraflores. </strong>Camino a Horcón, Kilómetro 3, Pisco Elqui. Fono: (51) 285 901. <a href="http://www.haciendamiraflores.cl/">www.haciendamiraflores.cl</a> Contacto: <a href="mailto:info@haciendamiraflores.cl">info@haciendamiraflores.cl</a>

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