Hace cuatro años y tras titularse como ingeniera comercial en la Universidad Católica, Paz Echeverría decidió dedicarse de manera profesional al golf. Durante los primeros dos años formó parte del Symetra tour, lo que vendría a ser la segunda división del golf americano, y desde el año pasado figura en la nómina del prestigioso LPGA —Ladies Professional Golf Association— tour, una serie de torneos reservados solo para las mejores exponentes del deporte a nivel mundial.
Si bien su desempeño profesional partió recién el 2010, su historia como golfista data de los cinco años, cuando acompañaba a sus padres, Alicia Vidal y Rafael Echeverría, a tomar clases de golf. Según cuenta, le pasaban una pelota y un palo, con tal que no molestara, y con ello comenzó a practicar sus primeros swing. A poco andar, la historia dio un giro, y fueron sus padres quienes empezaron a acompañarla en la práctica deportiva. “Desde muy chica mostré condiciones y ya a los ocho años eran ellos quienes me alentaban, ¡se invirtieron los papeles! Cada verano, en Santo Domingo, pasaba horas y horas jugando con mi mamá. Recuerdo que todas las tardes íbamos al club y jugábamos nueve hoyos, después de eso me compraba un helado”.
¿Cuándo tomas la decisión de dedicarte de lleno al golf?
Nunca estuve muy convencida de dedicarme profesionalmente al golf. Fue recién cuando salí de la universidad que supe que el golf era lo mío. Yo quería tener un título porque nunca se sabe las vueltas que tiene la vida, y si el día de mañana me lesiono, no quería quedarme sin nada. Además que el mismo hecho de haber estudiado algo en la universidad y saber que tengo un plan B me quita presión. Aunque nunca me gustó mucho ingeniería comercial, sabía que sería una carrera que me daría muchas herramientas en el futuro y así ha sido.
¿Te pasó la cuenta haber empezado un poco más tarde en el circuito profesional?
Sin duda se me hizo más difícil. El camino lógico de un golfista es terminar el colegio, partir a estudiar a EE.UU. y allá tener cuatro años de golf competitivo que realmente resultan claves. Conoces a las mismas jugadoras con las que te vas a topar el resto de tu vida, te acostumbras al clima, a las canchas, etc., pasas por un período de ajuste que yo he ido viviendo de manera paulatina. Definitivamente se me atrasaron un poco los plazos porque lo normal es hacerse profesional más joven, pero no me arrepiento de la forma en que lo hice.
¿Cómo ha sido el recorrido durante estos cuatro años?
Los dos primeros años estuve en el “Future Score” Symetra, segunda división del golf americano, y el año pasado adquirí mi tarjeta condicional en el LPGA tour, es decir, eres miembro del tour pero no ingresas a todos los torneos, entras en la medida en que las que están antes que tú en prioridad descansan o se saltan ese torneo y la lista corre. El año pasado, de los dieciocho torneos, jugué nueve. Decidí, entonces, en diciembre volver a la clasificación y quedé Top 13, con lo que me aseguré el pase full para todo este año.
¿Cómo es tu día a día? Supe por ahí que cuando partes a entrenar dices que vas a la oficina…
Así es (entre risas). Normalmente a las nueve de la mañana ya estoy en el gimnasio y de ahí parto a jugar, practico más o menos siete horas de golf al día. Los sábados organizo partidos para jugar los dieciocho hoyos y los domingos son los días de mis almuerzos familiares. En esta época, justo antes de empezar la temporada, intensifico mi labor en el gimnasio porque tengo que fortalecerme para evitar lesiones. Además, trabajo mucho la parte mental, hay miles de jugadores con talento y ser capaz de tomar buenas decisiones bajo presión hará la diferencia a la hora de ser campeona.
¿Cuáles son las debilidades y fortalezas de tu juego?
Mi gran fortaleza es el juego largo, pego muy derecho y fuerte, ahí estoy por sobre el promedio. Mi debilidad es el juego corto, es decir, todo lo que sucede alrededor del green; mi juego, sin ser malo en ese aspecto, es promedio.
¿Qué te falta para llegar a ser Top 1?
Me falta consistencia. Estoy jugando muy bien, creo que puedo estar fácilmente entre las veinte mejores, pero me falta consistencia porque los campeonatos son de cuatro días y todavía estoy jugando dos días bien, uno más o menos y un día más flojo. No tiene que ver con el cansancio, sino con la experiencia. ¡Este es el primer año que estoy full time en el tour! Tengo que aprovechar mejor las oportunidades, muchas veces las tengo y no les saco partido.
¿Qué es lo que más te gusta del golf?
Siento que el golf, o cualquier otro deporte que uno practique de manera profesional, te lleva al límite. Uno aprende a conocerse, sabe cómo reacciona en diferentes situaciones y, sobre todo, me gusta exigirme porque quiero saber hasta dónde puedo llegar. Siempre hay algo para mejorar y cada año me pongo una meta; siento que cada año soy mucho mejor jugadora que el año anterior.
CONTENCIÓN FAMILIAR Y APOYO GUBERNAMENTAL
Paz no solo cuenta con la ayuda de su team de entrenadores: Eduardo Miquel en lo técnico, Carlos Burgos en lo físico y Alejandro Serrano en la preparación mental, sino también con una familia que la ha sabido contener en todo minuto. “Hay momentos súper duros en la vida de un deportista, es una vida súper sola, y en más de alguna oportunidad he querido tirar la toalla. Si no lo he hecho es porque ellos me han insistido en que siga jugando”.
¿Resulta clave entonces para ti el apoyo que has recibido por parte de tu familia?
Sin duda, sobre todo porque durante los primeros tres años no tuve ningún auspicio. Todo salía de mi casa, mi papá se portó muy bien y tuve la suerte de que me pudo ayudar. Eso es lo fome de Chile, muchas veces se pierde talento porque no existen las oportunidades. Ahora ya cuento con el auspicio de importantes marcas como Clínica Meds, Taylor Made, Adidas, Marina Golf Rapel, Montes Alpha, AFP Habitat, el Pulso y Marítima Valparaíso.
¿Crees que el golf sigue siendo un deporte súper elitista en Chile?
Sí y tiene que ver también con el hecho de que solo hay un par de canchas públicas. Además que tampoco es barato jugar; aun cuando la cancha sea pública y no tengas que hacerte socio, jugar un fin de semana sale aproximadamente cuarenta mil pesos.
¿Cómo hacer para masificar el golf en nuestro país?
Pienso que habría que partir por una medida gubernamental, cosa de poder armar algo con la federación y que entonces se abra a los sectores más populares. Hay un montón de buenos jugadores que han partido como “caddy”. Hoy en día, que yo sepa, hay solo un colegio que tiene golf, el Boston College, y sus alumnos practican en una pequeña cancha de golf.
PLANES 2014
Durante la tercera semana de marzo y hasta septiembre se juega la temporada en EE.UU. y por cada tres semanas de torneos, hay una libre; poco tiempo para viajar a Chile a ver a su familia y a su pololo, Carlos Lira, con quien lleva dos meses de relación.
¿Cuáles son los planes para este año a nivel deportivo?
Parto ahora a EE.UU. y tengo asegurado los dieciocho campeonatos del tour, de los cuales ya se han jugado dos, en Bahamas y Australia. Depende de cómo me vaya puedo clasificar a los Majors, que son los campeonatos del Grand Slam, y entrar a los últimos cinco campeonatos del año que se juegan en Asia. Esos torneos son mi meta porque están reservados para las sesenta mejores jugadoras del año. Mi gran meta, a mediano plazo, son los Juegos Olímpicos del 2016, donde el golf vuelve a estar presente después de casi cien años de ausencia, y si las cosas siguen así probablemente voy a poder pero nunca se sabe, así que me toca
¿Alguna anécdota simpática que hayas vivido en el golf?
Tengo varias, pero recuerdo que estábamos con una amiga colombiana en un campeonato en Daytona y arrendamos un auto a medias. Ella jugaba en la mañana y yo en la tarde, así que coordinamos para que la pasaran a buscar y me dejó el auto. Antes de irse sacó Cuando me desperté me puse a buscar la llave y no aparecía, mi amiga estaba jugando así que no sacaba nada con llamarla. Me tocó conseguirme, en una construcción aledaña, una herramienta para abrir el auto y terminé rompiendo el vidrio para sacar mis palos. Por supuesto que llegué estresada a jugar y no me dio tiempo de practicar. Lo bueno es que no me fue mal en ese campeonato, pues terminé séptima (ríe).
¿Has pensando qué harás el día que te retires?
Definitivamente, algo relacionado con el deporte. Cada año analizo hasta cuándo voy a estar en esto, pero tengo claro que no antes de Brasil 2016. El solo hecho de llegar a los Juegos Olímpicos es un sueño para cualquier deportista y yo quiero estar ahí.