Cuando nuestra escuadra daba sus primeros pasos, al mando de Manuel Blanco Encalada, se produce en las costas de Talcahuano, uno de los eventos más decisivos de las guerras de independencia. El 23 de octubre de 1818 es capturada la fragata española María Isabel, buque principal de un convoy de once transportes, que venía a América a sofocar la revolución independentista.
Había zarpado de Cádiz en mayo de aquel año, rumbo a El Callao, integrando la “Expedición de la Mar del Sur”, que incluía dos batallones de infantería del Regimiento Cantabria, al mando del teniente coronel Fausto del Hoyo, tres escuadrones de caballería y dos compañías de zapadores y artilleros, totalizando dos mil ochenta soldados, municiones, pólvora, cañones y otras vituallas, para reforzar el ejército español en Perú.
La María Isabel era una nave construida de madera de abeto, en 1816, para la Armada Imperial rusa, en el astillero Ruo del Mar Báltico. Fue comprada por el gobierno real español, según el Tratado Eguía Tastischieffen, en agosto de 1817. A Chile llegó al mando del teniente de navío Dionisio Capaz. Un incidente ocurrido en la ruta facilitó la captura del convoy. Durante el viaje, el transporte Trinidad desertó, entregándose a las autoridades de Buenos Aires el 16 de agosto del mismo año. Así se conocieron las señales y códigos de la expedición, que se pusieron a disposición de los marinos chilenos.
En Talcahuano, el navío San Martín y la fragata Lautaro la capturaron luego de un largo combate, que duró dos días. Era el bautizo bélico de la Primera Escuadra Nacional. Se incorporó de inmediato a ella, junto a otros seis transportes españoles capturados. El 9 de diciembre de 1818, el senado de la república la denomina O’Higgins. El general Ramón Freire Serrano, tras la caída del director supremo, le cambió el nombre a María Isabel en 1823. Vendida a Argentina, naufragó ese año al cruzar el Cabo de Hornos, mientras se dirigía al Río de la Plata.