Tell Magazine

Reportaje

EDICIÓN | Julio 2011

Fuerza Femenina

Pirquineras de Tambillo
Fuerza Femenina

A fuerza de tesón y empuje, Isabel Galleguillos buscó la forma de abrirse camino en un trabajo “para hombres”. Rastreó cerros hasta encontrar un terreno del que es dueña y que ahora explota de la mano de su nuera y algunos pirquineros. Su historia ha dado la vuelta al mundo, y mientras da golpes con su picota buscando el preciado metal rojo, canales de televisión europeos y medios de comunicación de distintos lugares la llaman para obtener una entrevista. En mitad de la faena minera, la acompañamos y conversamos con esta mujer que acuñó la frase “para mí, nada es imposible si se sueña con ello”.

por Laura Valdés P / Fotografía Philip Southern A.

Para llegar a la Mina La Loica de propiedad de Isabel Galleguillos, cerca del poblado de Tambillos, tuvimos que ir preparados en una camioneta con tracción en las cuatro ruedas. Literalmente, subimos a la punta del cerro para encontrar a una mujer que nos recibe riendo, mientras se acomoda el casco y se seca el sudor de la frente. Ella empezó su jornada temprano, como todos los días, para sacar de la dura roca el cobre que le da el sustento a su familia y también a sus empleados.

No hay mayores diferencias en el trato. Ella, que es la jefa, trabaja codo a codo con todos y se encarga de ser buena patrona, pues considera que debe retribuir el trabajo bien hecho. Así puede estar sacando el mineral al cerro entre golpes de picota, o bien estar cargando una pesada carretilla. Es un trabajo que le es cercano, pues su padre y hermanos siempre estuvieron en el rubro, y cuando la necesidad la empujó a buscar el sustento no lo dudó un segundo. Ella tendría su propia mina. Y lo consiguió, convirtiéndose en la primera mujer en Chile que posee una.

<strong> ¿Cómo se le ocurrió tener un yacimiento?</strong><br /> Soy mujer separada y con hijos. No podía quedarme de brazos cruzados. Cómo había ganado experiencia en minería al ver a mi hermano, que es como mi padre, y después con mi ex marido que es minero, algo conocía el medio y me atreví.

<strong> Pero no es fácil llegar y buscar un terreno…</strong><br /> Yo tenía conocimientos en minería y andando de allí por acá en el cerro me fijé en estos terrenos. Fui a averiguar si le pertenecían a alguien y como no era de nadie, empecé un largo proceso para poder explotarlos.

<strong> ¿Cuándo comenzó todo?</strong><br /> El 2007. Pero hasta que no tuve inscrita mi propiedad y con todos los papeles en regla no trabajé en la mina. Recién el 2010 pude comenzar.

Pero el proceso fue muy largo, incluido el de mensura y revisión en Sernageomín, aunque allí tuve suerte porque todo lo revisaron rápido.

<strong> ¿Cuánto terreno tiene?</strong><br /> Tengo ochenta y dos hectáreas y en este año hemos explotado de largo unos quince metros. Se han arrendado máquinas para las partes más duras del cerro. Hay que hacer camino, escarpar… y no es barato. También hay que conseguir una excavadora y un camión que lleva la carga de cobre a Enami.

<strong> LAS PIRQUINERAS DE TAMBILLO </strong>

Actualmente, Isabel con sus ayudantes logran sacar seis camionadas al mes. En un comienzo todo era más artesanal y apenas lograba juntar mineral para un camión. Sus idas al cerro fueron en solitario y las primeras veces tuvo como acompañante a uno de sus hijos. En esas semanas contactó a otras tres mujeres, quienes se atrevieron, como ella, a sacar con fuerza el cobre de la profundidad de la roca.

“Era una mina para minas”, ríe acordándose como a veces las molestaban en ese mundo tradicionalmente machista. Pero ellas no cejaron en sus intentos y demostraron que también podían encontrar, entre los distintos colores que regala el cerro abierto en dos, los precisos que definen la mejor ley. Así, entre los resplandores amarillos, ocres, azules y calipsos se iba definiendo una veta larga que podían señalar con el dedo. Así se hicieron conocidas y el mundo de las comunicaciones empezó a publicar sobre sus historias, primero en el ámbito local y más tarde en el nacional y el extranjero. ¿Cómo fue para ustedes que de pronto empezaran a llegar periodistas a la mina? Fue extraño al principio, luego en estos meses nos hemos acostumbrado a contar lo que a todo el mundo le sorprende, que mujeres se hagan cargo de sacar con sus manos el cobre de este cerro. Pero sí, han venido de varios lados, incluso de la televisión francesa. También nos ha ayudado la difusión que el FOSIS ha hecho con nosotras.

<strong> ¿Qué pasó con las pirquineras de Tambillo?</strong><br /> Pasó lo que sucede a veces en la vida, una quedó embarazada y otra se divorció, por lo que sólo quedamos dos. Mi nuera Andrea Vega y yo. Marlén Valdivia tuvo a su niña hace poco, pero es difícil que pueda volver pronto y Karen Villanueva, que era mi compinche, se fue por penas del corazón, ella ya no vuelve. <br /> <strong><br /> Pero hay nuevos integrantes en el grupo…</strong><br /> Sí, llegó Isabel Rojas y además están trabajando con nosotras cuatro hombres: Juan Pedro (su mano derecha), Manuel Galleguillos, René Álvarez y Juan Collao.

<strong> Y usted es la jefa…</strong><br /> (Ríe) Sí, claro, yo no tengo ningún drama. Y me hago cargo de todo. Aquí llegamos a trabajar a las ocho y media y bajamos a mediodía. Se vuelve a las dos de la tarde y se trabaja hasta las seis. Eso de lunes a viernes, porque los fines de semana hay que descansar y dedicarse a la familia. Ah, y a veces dejo a cargo a Juan Pedro cuando salgo a hacer trámites. <br /> <strong><br /> ¿Pero tiene que estar presente en todo?</strong><br /> En todo. No se puede dejar esto solo, especialmente cuando hay que presenciar la entrega del mineral a Enami. Allí estoy yo, desde que cargamos el camión hasta que llegamos con el mineral. Es un proceso largo porque a veces los minerales quedan siete días en espera para ser chancados y recién se puede saber el precio y estar pendiente de la liquidación. Yo a veces reclamo, porque es mucha la demora y una tiene a su gente trabajando, y claro hay que pagarles un sueldo justo también.

<strong> LA MUJER </strong>

Isabel no para. Es una mujer dedicada en el trabajo y en su casa. Arriba en el cerro usa los implementos típicos del minero, pero una vez en su hogar, se saca los bototos y se viste con tacos y falda. Si tiene que hacer trámites, usa maquillaje y no pierde su femineidad por manejar la picota contra una roca. Le gustan las plantas y los árboles y declara el verde como su favorito porque es el “color esperanza”, aunque el lila tampoco lo deja de lado.

Su orgullo son sus cuatro hijos, tres hombres y una mujercita. Dos de ellos son operadores de maquinaria pesada y el más joven está estudiando agronomía en la universidad. La pequeña de nueve años vive con ella y de grande quiere ser minera como su madre, idea que le saca carcajadas a Isabel. Tiene el ejemplo al lado, porque esta mujer, aunque se encuentre en casa, no se pierde las noticias sobre el alza del dólar y consulta a través del celular la fluctuación del cobre “es que la primera semana del mes es clave, ya que allí se fijan las tarifas en Enami”, acota.

La minería es un medio reconocido por ser machista, ¿cómo ha sido su experiencia? Al principio fue difícil. Con el tiempo me han ido respetando más, pero en general es un ambiente machista, especialmente cuando he tomado cursos. Llego y se quedan pensando en cómo una mujer va a estar metida en esto. Por ejemplo, cuando hice el curso de exploraciones mineras tenía que ocupar la perforadora y muchos me decían que era un trabajo demasiado pesado para mí. Yo reclamo contra la discriminación e igual me he apuntado en lo que he podido.

<strong> ¿Qué cursos ha tomado?</strong><br /> Varios. He tomado legislación laboral, administración, primeros auxilios y rescate en minas. También exploración y tronadura, piques y chimeneas, además de cursos de geología y muestreo, pues hay que saber reconocer los minerales, especialmente el cobre.

<strong> Claro, además que descubrieron que tienen mejor mineral…</strong><br /> Tenemos cobre total, que es uno que posee óxido y sulfuro de cobre. Es esta piedra que posee corcopirita con bornita, por ejemplo. Es buena ley, por eso la estamos apartando y la vendemos a fundición directa. Claro que son pequeños ojos que aparecen entre medio del material y cuesta juntar la tonelada y media que piden para que recién le compren a una.

<strong> ¿Qué les diría a muchas mujeres que no se atreven a hacer cosas y se quedan en la casa? </strong><br /> Hay que tener perseverancia cuando uno quiere realizar algo y eso lo tengo más que comprobado. A mí se me cerraron muchas puertas, pero iba y golpeaba otra, con humildad, con buenas formas. Una tiene que buscar lo que quiere aunque sea difícil. No hay que bajar la guardia ante el primer fracaso. Hay que seguir adelante porque en esa lucha después vienen las recompensas. La perseverancia y la fe, esas dos cosas son importantes.

 

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