Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Abril 2014

“En Chile no sabemos trabajar”

Raúl Rivera, presidente de Foroinnovación
“En Chile no sabemos trabajar”

Gurú de la innovación y el emprendimiento en Latinoamérica, creó los premios Avonni en 2007. Más de quinientos empresarios se aunaron tras su gestión para formar Emprendedores por Chile. Su experiencia sobre el valor y el impacto social que genera la innovación ha quedado plasmada en varios libros. A pocos días de abrirse la postulación a los premios Avonni 2014, Tell conversó con el mentor de “las buenas ideas” de este lado del mundo.

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A.

Efervescencia” podría ser una palabra que define el montón de energía combinada a la enorme cantidad de conceptos y nombres que maneja Raúl Rivera en los cuarenta y cinco minutos que duró nuestro encuentro. Con ojos chispeantes y alertas, Raúl es de esas personas que hablan muy rápido porque sus pensamientos son muchísimo más veloces que lo que su boca puede articular en frases. Sin embargo, es de sonrisa fácil, tiene tiempo para bromear, hablar de la oportunidad que abren los Premios Avonni 2014, de su experiencia personal con los empresarios chilenos, de las falencias que tenemos a la hora de trabajar, de la urgente innovación que requiere la educación en Chile y hasta de lo oportuna que es la reforma tributaria.
 
Está de moda innovar, ¿qué significa para ti esa palabra?
Innovar es tomar una idea y llevarla a la práctica creando valor; valor para todos, entendido en un sentido amplio, valor para la sociedad, no solamente generar lucas. La innovación es lo que ha transformado al mundo en un lugar diferente desde que el hombre ha vivido en las cavernas a un mundo donde la pobreza está desapareciendo y, en muchos casos, logrando desarrollarnos plenamente como personas.
 
¿Eso ha sido estrictamente el resultado de la innovación?
Te doy un dato: desde que salimos de África, hace cien mil años hasta el año 1500 más o menos, el ingreso per cápita nunca superó los doscientos dólares. Entre el 1900 y el 2000, pasó de mil novecientos a dos mil dólares per cápita promedio en el mundo. Eso ha generado vidas más largas y más felices de lo que jamás había existido antes en la historia del mundo. Esto se dio por la innovación, porque en el Renacimiento surgió el pensamiento científico y con ello el grueso de la innovación, una fuerza social potente. En esa época entendieron que lo que estaban haciendo los científicos lo podían transformar en un buen negocio.
 
Pero, por un lado, se producen avances y, por otro, se crean nuevos problemas, la contaminación, la acumulación de basura, los desechos…
Claro, sí, se inventa el motor a vapor pero se genera humo por las chimeneas y después de cientos de años se acumula y cuál es la respuesta, podemos tomar dos caminos: decir vamos a cerrar la chimeneas y volver a la época de las cavernas o innovar y sacar una nueva energía que no tiene ese problema, que ya la conocemos, la energía solar. Hay un libro maravilloso que se llama Abundance de Peter Diamandis, que cuenta qué va a pasar con las nuevas tecnologías en los próximos treinta años en todos los ámbitos y dice claramente que la energía que va a dominar el siglo veintiuno es la energía solar.
 
Pero eso está lejos de ocurrir en Chile, ¿por qué?
Porque no la vemos. Porque estamos acostumbrados a pensar que somos ricos por lo que tenemos en el suelo, por lo que tocamos, por la materialidad de las cosas, por los hoyos que hacemos en la tierra y no por lo que hay por hacer. Hay un cambio de mentalidad que Chile debe tomar de “somos ricos porque tenemos cobre” a “somos ricos porque tenemos todo para posicionarnos a la vanguardia de la industria de energía del siglo veintiuno”.
 
AL INNOVAR SE CREA VALOR
 
Los Premios Avonni este año celebran su octava versión, con casi trescientos postulantes, en quince categorías diferentes, que reclaman este galardón que sustenta el Ministerio de Economía, Televisión Nacional y El Mercurio. Hasta el 30 de junio de 2013 se puede postular en www.avonni.cl
 
Según explica Rivera, la innovación se mide en dos grandes pilares: aumento del PIB e impacto social, pues al innovar se genera valor.
 
¿Qué es para Avonni “crear valor para la sociedad”?
Te puedo nombrar dos casos que se me vienen a la cabeza. Fernando Fischmann, creador de las “Cristal Lagoons”: su aporte en innovación permite mantener enormes volúmenes de agua en estado cristalino. Quién iba a pensar que algún día traeríamos las playas del Caribe a Chile, fantástico. Fernando Fischmann es el creativo detrás de la enorme piscina artificial ubicada en San Alfonso del Mar en la Región de Valparaíso. Otro caso que se me viene a la cabeza es Zolezzi (Alfredo Zolezzi, diseñador industrial experto en innovación), quien logró que en poblaciones donde se estaba muriendo la gente por las infecciones y la contaminación, se transformara el agua contaminada en agua absolutamente pura”. (Zolezzi es el ganador del Premio Avonni a la trayectoria Innovadora 2012).
 
EN CHILE IR AL COLEGIO ES UNA TORTURA
 
Por lo que entiendo, mientras más innovador es el postulante al premio, mejor. ¿Qué valor le otorgas a la educación y la calidad de esta en Chile?, porque las herramientas para innovar te las da la educación.
Claro que sí. Es tan fundamental que en Avonni una de las categorías es “educación”, necesitamos con suma urgencia innovar en esta área. Yo creo que aquí estamos poniendo la carreta delante de los bueyes. Estamos hablando de todos los temas institucionales, de si es el gobierno el que tiene que proveer la educación y no estamos teniendo la discusión de fondo, que es qué tiene que pasar con los niños dentro de las salas de clases, en el momento mismo en que ellos están siendo educados.
 
¿Y qué dice tu experiencia en otros países, en Estados Unidos por ejemplo, donde viviste diez años?
Estados Unidos no tiene el problema que tenemos nosotros, que los niños van al colegio y no aprenden nada. El modelo funciona más o menos; pero los mejores colegios no están allá, están en Singapur o en Shangai. En estos lugares hay una incorporación formal de las Tics (Tecnologías de Información y Comunicación) a las clases; en Chile hay una incorporación formal de las Tics a los closet de los profesores, y se los guardan con llaves para que no se las roben. Además, allá existe un elemento que aquí no se entiende, que es un amor de los niños por las matemáticas. Aparte tienen disciplina, concentración y están inmersos en una cultura que valora aprender, y así debe ser, tiene que ser entretenido aprender; aquí ir colegio es una tortura.
 
¿Y cuáles podrían ser las consecuencias de esto?
Es que si nosotros no logramos innovar en educación, en vez de estar discutiendo quién gana plata y quién no gana plata, nos vamos a quedar atrás, Chile va dejar de avanzar al ritmo que ha venido avanzando. Te doy un ejemplo de un caso que me encanta y que ilustra muy bien la capacidad de transformación social que da la innovación cuando hay educación de por medio. El hijo de un minero de Chuqui que siempre vio a su papá accidentarse en la mina y a varios compañeros de trabajo morir en ella a causa de los derrumbes, decide que al salir del colegio estudiará ingeniería informática para poder desarrollar un programa computacional que diera una solución a ello. Así lo hace y desarrolla un programa que hoy se está probando en Chile y si tiene buenos resultados se exportará a nivel mundial. Con él puedes poner en línea, en tiempo real, los posibles riesgos de accidentes.
 
Y hablando de las culturas orientales, leí por ahí que tú eras un amante del yoga y de las práctica de otros deportes, ¿qué valor le asignas a la recreación y el esparcimiento a la hora de crear?
Creo que si estás tranquilo y en paz contigo mismo y bien conectado con el mundo, tienes una muy buena base sobre la cual pararte para proponerte hacer cosas.
 
Te lo pregunto porque Santiago tiene altos índices de estrés
Sí y de enfermedades de salud mental. Lo que pasa es que acá no sabemos trabajar. En Estados Unidos yo me iba a las seis de la tarde de mi pega y era el último que apagaba la luz. Entonces, en el trabajo eres muy eficiente y en la casa eres muy simpático. Acá nos gusta conversar, somos buenos para el cafecito, no estamos enfocados en hacer la pega. Acá no estamos siendo ni eficientes, ni simpáticos. No lo estamos pasando bien, nos estamos estresando mucho y creo que, de verdad, tenemos que hacer un esfuerzo en innovar en cómo trabajamos los chilenos.
 
LOS JÓVENES DEBEN TOMAR LAS RIENDAS DEL PAÍS
 
En 2013, Raúl Rivera publicó su último libro El Chile que queremos, en el cual propone un camino en el que Chile no se quede solo con las “viejas ideas de siempre, pues estas no son suficientes para alcanzar la prosperidad en el siglo XXI”.
 
¿Cómo ha sido la recepción del libro?
Sorprendente, uno siempre quiere que lo lean y la mitad de la primera edición se vendió en dos semanas. Ahora está saliendo la segunda. Este era un libro dirigido a los jóvenes, sin fin de generar odiosidades, es una mirada a la historia súper neutral; pero hago aseveraciones bien espantosas, como que Frei Montalva, Allende y Pinochet fueron socios involuntarios en la destrucción del Chile de los privilegios y en la creación del Chile de la meritocracia, y luego hago una invitación a pensar en un proyecto país juntos, que nos ayude a entender a dónde tenemos que ir. Está dirigido mucho más a los jóvenes que a los viejos. Los viejos ya hicieron la pega y ahora es el turno de ellos. Es lamentable que mucha gente joven esté diciendo “sabí, que ahora ya no me interesa la política”, hay mucho escepticismo, la política está absolutamente hermética. Pero son los jóvenes los que tiene que hacerse cargo de este país. Hoy, justamente, estaba viendo una foto de los dirigentes de la SOFOFA y hay mucha cana, no sé si me explico, demasiada cana en todas partes.
 
¿Y desde Foro innovación has notado una buena disposición de los empresarios hacia los jóvenes, en términos de traspasar sus conocimientos y abrir los bolsillos?
Es muy difícil generalizar, hay de todo. Hoy, que más de quinientos empresarios se hayan asociado a la Red de Emprendedores por Chile te habla que un interés real de ayudar. Hay mucha buena onda sobre la cual construir, esto en relación con su tiempo; con su plata hay algunos ejemplos de austeridad absoluta y otros de mucha generosidad. Para mí, Angelini, por ejemplo, ha sido alguien que de verdad entendió lo que es la innovación en Chile y nos está apoyando con el Avonni de una manera bastante importante. Si no fuera por él, el premio no estaría funcionando. Te diría lo mismo de los Matte.
 
Probablemente les cambien las condiciones a los empresarios con el proyecto de reforma tributaria, ¿qué opinas de la eliminación del FUT, por ejemplo?
Encuentro absolutamente acertado igualar el impuesto de las empresas y las personas. Creo que ese es el camino correcto, ahora si son veinte o son treinta, esa es otra discusión. A las empresas les está saliendo barato. Derogar el FUT me parece excelente, creo que es un mecanismo de evasión fiscal colosal que estaba contribuyendo a la desigualdad en Chile de una manera poco funcional; hoy no hace más que contribuir a la concentración y matar al emprendimiento porque la plata no sale de la empresa. Creo que sí es vital mantener un tipo de FUT para las empresas pequeñas, pero ya era hora de matar a las vacas sagradas que andaban rugiendo por ahí y que apenas las tocan chillan como si las estuvieran quemando.
 
¿Y el gobierno cómo se ha portado con Foroinnovación?
Los Premios Avonni partieron con Bachellet el 2007 y siguieron con Piñera. O sea, acaban de salir un montón de amigos del gobierno y de entrar otro montón de amigos. Piñera en un momento planeó lanzar un premio nacional a la innovación, pero pensó para qué si ya existe uno que funciona muy bien y terminó apoyándonos. Es maravilloso ver que la oposición que ahora es gobierno y el ex gobierno que ahora es oposición, se unen en el apoyo a la innovación de nuestro país. La innovación debe ser un punto de encuentro.
 
“Es maravilloso ver que la oposición que ahora es gobierno y el ex gobierno que ahora es oposición, se unen en el apoyo a la innovación de nuestro país”.

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