Tell Magazine

Reportaje » Fotoreportaje

EDICIÓN | Abril 2014

Kilómetro Cero

Pioneros de un legado presente:
Trece mil hectáreas componen el indómito paisaje de Estancia Mercedes. A pocos kilómetros del inicio de la Carretera Austral, los hermanos Sebastián y María de los Ángeles Iglesias le dan vida al pasado. Montados en el lomo de un caballo fueron testigos de los últimos años de conquista de estos impenetrables bosques de turberas. La fuerza y el coraje de la bisabuela Amalia, madre de siete hijos que llegó a Chile con dieciséis años, se plasmó en los corazones de estos jóvenes bagualeros.

Texto y fotografía: Constanza Fernández Curotto / conifernandez@gmail.com

Mercedes es un enclave privilegiado de tierra, punto estratégico ubicado a treinta y cinco kilómetros de Puerto Natales, al que se llega cruzando el fiordo del mismo nombre. Es una de las pocas estancias de la Patagonia que cuenta con una extensa costa de playas vírgenes. A fines del año pasado estuve ahí esperando un minuto de tregua para cruzar el canal y pararme, por primera vez, en el kilómetro cero de la Carretera Austral. No sabía por qué pero había algo especial en esa idea de estar en el punto cero, algo así como un punto neutro o vacío desde donde se origina esta historia. Allí llegó Amalia Álvarez, desde España, y José Iglesias Díaz, fundador de Puerto Natales quien, en 1911, ocupó la primera casa de la ciudad. Ellos son los bisabuelos de Sebastián y su legado trasciende en cada rincón de la estancia, uno de los pocos lugares donde se sigue practicando el “bagualeo”, caza de toros salvajes a caballo.
 
Dos horas esperamos a que bajara la marea y, mientras observaba el agitado movimiento de las aguas, sentí que estaba en el lugar indicado. El ir y venir de las olas me hizo pensar en el ritmo de vida de quienes habitamos en la ciudad. Imaginaba que las olas y el color gris que tenían esa tarde eran una metáfora del color y el movimiento de mis pensamientos cada vez que me toca trasladarme en la ciudad, y agradecí la oportunidad de tener este tiempo muerto frente al mar.
 
¡A CABALLO SE HIZO LA PATRIA!
 
…. pionero el primer abuelo fuiste abriendo los caminos, fue tu huella mi destino, aunque hoy no estés con nosotros tu ejemplo permanecerá, la historia sigue su curso y tu recuerdo nunca morirá… , sonaba en la radio mientras avanzábamos hacia Mercedes. Apenas cruzamos el canal, Sebastián puso un antiguo casete y comenzó a cantar desde el corazón la historia de sus antepasados. Esto sí que es música, esto sí que tiene contenido, decía mientras manejaba con la vista perdida al fondo del camino, recordando que antes llegaban a caballo abriéndose paso entre matorrales, cargados de alimentos para llegar a un rancho sin luz ni agua. La soledad y el aislamiento de esos años persiste y hoy se traduce en paz y descanso para turistas que buscan un momento de contacto con la naturaleza. Solo ha cambiado la forma de llegar a Mercedes, un lugar que sigue siendo rústico y sencillo. Para Ángeles, el coraje de los antepasados tiene una clara imagen grabada en su memoria: la de su bisabuela en medio de la naturaleza, rodeada de animales, cargada de fuerza y valentía, características que, sin duda, heredó esta joven mujer a quien su hermano llama con cariño Guapita. Los hermanos decidieron seguir juntos las huellas de los pioneros, eligiendo vivir en el silencio de estas aisladas tierras, sin señal de celular ni internet. Con poco más de veinte años tienen claro que su destino es continuar con el legado familiar hasta que Mercedes sea una estancia auto sustentable.
 
El agua es de vertiente, la energía es eólica y la leña sirve para cocinar y calentarse. En casa se respira una atmósfera mágica de tiempos largos, donde la sorpresa del clima de la Patagonia pone una cuota de incertidumbre a cada nuevo día. “La fuerza del mar, la inmensidad de los cerros, la velocidad de los vientos y la vegetación me inspiran y no me imagino viviendo fuera de estas tierras”, dice Sebastián mientras ensilla su caballo. Efectivamente, se siente la energía del lugar y pienso que es por la poca intervención, lo que ayuda a conectarse fácilmente con la naturaleza y sus ritmos. No hay distracciones, no hay deseos ni ambiciones, solo el anhelo de que la historia del pionero no se pierda. Los turbales, tupidos matorrales impenetrables que ocupan más del ochenta por ciento del lugar, hacen de Mercedes una tierra salvaje, desafío constante para Sebastián, quien disfruta perdiéndose entre sus espinosas ramas en busca de algún toro salvaje. Lazo en mano, con cautela y confianza en su caballo, Sebastián practica el bagualeo, actividad que lleva en la sangre y que comparte con turistas buscando entregarles una experiencia osada y aventurera, algo más que una cabalgata.
 
MÁGICA FRONTERA DE INICIO O FIN DE LOS SUEÑOS
 
Se calcula que hay cerca de veinte toros salvajes en alguna parte de las trece mil hectáreas de la estancia y cada uno de ellos es un desafío para Sebastián. Para él, el ladrido de un perro es un llamado que saca a la luz el humano salvaje que todos llevamos dentro, este ser conectado con la tierra. En esta lucha entre el toro y las habilidades del jinete, el caballo y el terreno, gana el más hábil, puesto que el toro también puede ganar la batalla. Leo el pie de foto de un cuadro de la casa que dice: “Pionero en la Patagonia, significó haber tenido el coraje para vivir en la naturaleza en estado prístino, sensibilidad para maravillarse todos los días de ella y un corazón puro para sentirse completamente feliz… en la sencillez de su hogar”, Estancia Mercedes 1916. Observo a Sebastián corriendo junto a su caballo y creo entender la fuerza que ejercen los orígenes en cada uno de nosotros: nuestras raíces son como un pulso interno que nos guía sutilmente hacia nuestro destino.
 
Hay mucho que hacer en la estancia y Ángeles lo sabe muy bien, tiene su rutina en el huerto y con los animales, guiada siempre por las estaciones del año. El verano es tiempo de cosecha, cultivo de choros y secado del charqui. Invierno es época de construcción y recolección de frutos silvestres. Es así como los hermanos se mueven con la rotación de la tierra y sus tiempos de luz y sombra, actividad y descanso. Aquí en el punto cero, punto de quietud y calma, donde se inician y terminan los sueños de cuatro generaciones.
 

Otros Reportajes

» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación3+6+8   =