Desde afuera pasa inadvertida. Un tono blanco es el que resalta junto al letrero que dice Las Barros. Por dentro prima la sencillez del lugar. Cálido, con mesas color madera, una vitrina donde se lucen las tortas y arriba las galletas de diferentes formas y colores, y los distintos tipos de copones de cristal que también venden.
Más allá: la terraza. Lugar que antes era una bodega y que ellas transformaron en un espacio genial, amplio, y en donde lo simple y el buen gusto van de la mano. Lámparas modernas de tejido de mimbre, mesas y sillas de madera oscura y mucho coligüe para tapar las paredes y el techo a modo de decoración.
Así es el café Las Barros, que se formó hace poco más de un año luego de que a Pilar (36), le ofrecieran este lugar en arriendo, el que tenía todas las condiciones necesarias para montar un restaurante. Su ubicación: el reconocido Boulevard San Damián (Bombero Villalobo 1092). Sin pensar lo mucho, esta mujer vio la posibilidad de instalar una cafetería junto a dos de sus hermanas: Paula (49) y Francisca (51), quienes ya estaban dentro del negocio de la banquetería
¿De tus diez hermanos, por qué elegiste a Paula y Francisca como socias?
Somos ocho mujeres y dos hombres. Y más que nada porque las tres vivimos muy cerca, y porque ellas ya se dedicaban a este rubro.
¿De dónde vino el tema de la gastronomía?
De la bisabuela. Nuestros papás eran bien trabajólicos, nosotros vivíamos en la casa de nuestra abuela en Santiago y mi papá tenía campos en Rengo, y la mamá fue, incluso, alcaldesa de esta comuna. Entonces ellos iban y venían y también nosotros los fines de semana. Momentos en que las comidas eran todo un espectáculo.
¿Conociste a tu bisabuela?
No. Pero mis hermanas sí, la vieron cocinar todo el tiempo y era experta en todo tipo de comidas, pero destacaba mucho la parte de repostería. Lo que ella nos dejó, fue un tremendo legado, escribió su propio libro de recetas, el que obviamente guardamos hasta el día de hoy bajo cuatro llaves…(se ríe)
REPOSTERÍA DE LUJO
Si bien ninguna de las hermanas estudió gastronomía —Paula (párvulos), Francisca (enfermería) y Pilar (decoración de interiores)— gracias al libro “de oro” y a la costumbre que todas tenían de ayudar en las millones de juntas: celebraciones de cumpleaños, matrimonios, graduaciones, bautizos, posturas de argollas… entre otros muchos, es que todas las hermanas de la familia Barros Goycoolea son expertas en
la cocina. Algunas gustan más de lo salado, otras de lo dulce.
¿Hace cuánto tiempo y por qué llegaron a vivir a Rancagua?
Hace muchos años… Francisca casi treinta y yo unos dieciséis… Como siempre tuvimos contacto con la zona, ¡terminamos casándonos con rancagüinos! Hoy vivimos siete hermanos en Rancagua y dos en Santiago.
¿Por qué decidieron finalmente instalar el café?
Porque llegó sin querer esta propuesta y, por otro lado, era una manera de independizarnos, además de tener un centro de operaciones para los eventos. Queremos potenciar esta área y para eso necesitamos que más gente nos conozca.
Fuera de la cafetería, tus hermanas ya tenían un negocio dentro del rubro
Sí. Pero siempre todos ayudábamos. Los eventos de banquetería empezaron dentro de la familia. Pronto las amigas y conocidos quisieron también la ayuda de Francisca y Paula, hasta que finalmente las dos no daban abasto, sobre todo en el tema de las tortas.
¿Las tortas son el producto más famoso?
Sin duda. Siempre tenemos pedidos. Entregamos a todos los eventos que se hacen en Casa Piedra en Santiago. Elaboramos entre mil y mil quinientas tortas al mes…
¿Mil tortas?
Así es. Hemos llegado a entregar hasta dos mil. Es que a pesar de que nosotras somos de bajo perfil y poco conocidas, nuestras tortas tienen muy buena fama. La gente de Santiago viene en Metro Tren a buscarlas… allá destinamos una cierta cantidad todas las semanas en casa de una hermana porque tenemos clientes que las requieren todo el tiempo...
¿Qué tienen estas tortas?
Las hacemos nosotras, nadie más. Los insumos que utilizamos son de alta calidad, buscados y rebuscados, los mejores… eso creo que es el gran plus, no abaratamos costos, nuestra idea es entregar productos de calidad suprema.
¿Cuál es la torta estrella?
Todas tienen algo. Pero diría que la torta de almendra es especial. No tiene harina, por lo que la piden mucho para celíacos. Por otro lado, hacemos un trabajo estrella al pelar una por una las almendras, que son muchas, y las rellenamos con manjar casero.
¿Otras tortas?
La de hoja con chocolate, está hecha de láminas súper finas de chocolate, hay que tener paciencia y mucho cuidado al elaborarla para que no se rompa. También la de panqueque con nuez, y panqueque almendras, además de la de mil hojas, súper cotizada también.
¿Otros productos que entreguen en forma masiva?
Nos piden miles de alfajores chicos, grandes, rellenos de manjar. También tenemos alfajores de mazapán, “chascones”, que son de dulces de nuez bañados en chocolate, envueltos en papel mantequilla, de colores, cortados, como pompones. Son bien requeridos para los cumpleaños, al igual que las almendras confitadas. De estos productos nos llegan muchos pedidos, ya que son ideales para acompañar el café. Entregamos a grandes empresas y similares.
LAS TRES HERMANAS
¿Cómo ha sido el tema de llevar una cafetería entre las tres?
Súper bueno. Nunca nos peleamos, ni mucho menos . Nos ha servido harto como punto de encuentro… siempre están nuestros hijos (Paula tiene cuatro, Francisca cuatro y Pilar dos), los maridos que nos han apoyado un montón. Nos visitan nuestras hermanas, en fin, el café siempre está con gente.
¿Quién hace qué?
Nos dividimos por semanas. Una semana estoy yo, otra Paula y la otra Francisca. Durante esa semana cada una ve todo lo que se relaciona con la cafetería: atención, pagos, compras, etc. … mientras las otras dos cocinamos.
¿Cómo dividen el tiempo con la casa, los niños…?
Nos ayudamos entre todos los hermanos… al principio me ponía nerviosa porque mis niños no me dejaban cocinar, hasta que un día Paula me dijo que los integrara y les pasara un pedazo de masa. Así ellos también se entretienen y, finalmente, todo se transforma en un actividad familiar.
¿Cuántos eventos hacen al mes fuera de la cafetería?
Nos pusimos de acuerdo en no hacer más de un matrimonio por mes. No podemos. Nos gusta hacer las cosas bien, y no damos abasto para nada más. De esta manera, ya tenemos listos los matrimonios que vamos a hacer de aquí a noviembre…
¿Y en la cafetería?
Hemos celebrado cumpleaños. Arrendamos el lugar y nos preocupamos de todo. La cafetería más que nada es un negocio que nos ha permitido levantar el tema de la banquetería, hacernos más conocidas en ese sentido.
¿Qué es “todo”?
Si tenemos que organizar un bautizo, por ejemplo, nosotras lo llevamos todo: la decoración, las mesas, la iluminación, hasta el aperitivo, la comida, los postres… todo.
¿Con cuánto tiempo de anticipación hay que pedir una torta?
Una semana.
¿Tienes además comida para llevar?
Sí, ese es otro fuerte que nos ha permitido la apertura de la cafetería. Y eso se pide de un día para otro. La especialidad son las lasañas de distintos tamaños y sabores: la toscana, de alcachofa, boloñesa y de camarón. Además, los postres que se pueden pedir en copones o en pocillos individuales: suspiro limeño, butterscotch, de maracuyá, el volcán, que es un merenguito con frambuesas, crema y manjar. El postre de frambuesa, el de coco y el kuchen de nuez.
¿Qué podemos encontrar en la cafetería?
Distintos tipos de café, tés e infusiones, tortas, dulces y galletas, todo de receta familiar y hecho por nosotras. Para almorzar, sándwiches como el croissant de jamón con palta, el de jamón queso, pampita con rúcula, jamón serrano y queso, entre otros…