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EDICIÓN | Abril 2014

Brazo mortal

Felipe Herrera, tenista
Brazo mortal

A sus diecisiete años, este deportista rancagüino ya está rebasando las fronteras nacionales. Su pasión ha sido más fuerte que cualquier otra cosa; pasión que lo ha llevado a hacer sacrificios inimaginables para un joven adolescente. Hoy es quinto en su categoría en el ranking nacional. Aquí, el futuro del tenis de Chile.

por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.

Desde los nueve años que su vida es el tenis. Su madre, Sandra Puentes, es fanática de este deporte, no sabe por qué, pero dice que lo encuentra “natural y bonito”. Fue así que llevó a Felipe a ver una Copa Davis que se hizo en la medialuna de Rancagua cuando este estaba en tercero básico y le gustaba el fútbol. Desde ese día, la vida de este chico cambió para siempre.
 
¿Qué te gustó?
Me acuerdo que había mucha gente, y que todos aplaudían y gritaban los puntos. Me acuerdo de esa sensación distinta que se siente al ver a dos jugadores confrontados. Es diferente a ver a un equipo contra otro. Entonces fue tanto lo que me gustó que le dije a mi mamá que quería entrenar.
 
¿Dónde empezaste?
Empecé a jugar todos los sábados en las canchas del Teniente. Recuerdo que un día antes de ir, mi mamá me compró una raqueta en el supermercado, con la que jugué un año (se ríe).
 
¿Cómo fue el comienzo?
A la tercera clase ya estaba jugando en intermedio. El profesor, Ruperto Zúñiga, se sorprendió, no entendía que antes solo hubiera jugado a las paletas en la calle.
 
¿Tu primer torneo?
Uno que organizó el estadio del Teniente cuando ya llevaba un año entrenando ahí.
 
Competí en la categoría menores de diez años. Y perdí. Me desmotivé un poco, pero seguí entrenando.
 
¿La culpa fue de la raqueta del supermercado?
Sí…(se ríe). Pero después de este torneo, ¡me compraron una nueva!
 
Y te fuiste con otro entrenador…
Necesitaba más desafíos y mayor preparación. Entonces conocimos a Jorge Herrera, y empecé a entrenar con él cuatro veces a la semana —lunes, miércoles, jueves y sábados—, tres horas al día, en el estadio de los Maristas. Con el estuve hasta los dieciséis años.
 
PASAR LA RONDA
 
Al empezar a entrenar más tiempo, cuenta Felipe como anécdota, que le volvieron a comprar otra raqueta, y recuerda con orgullo que Herrera, en su primera clase, le dijo que “tenía mucho talento”.
 
¿Tu primer torneo con Jorge?
Fue uno que se hizo en el Estadio Marista. Perdí la final.
 
¿Entonces decidiste que debías entrenar más?
Jorge me lo propuso porque quería proyectarse más conmigo. Y yo le dije que también quería. Así que empecé a jugar todos los días en la tarde.
 
¿El primer campeonato que ganaste?
El Torneo G3 Nicolás Horta R., que se hizo en Rengo, en agosto del 2008, bajo la categoría menores de doce años. Ese año gané varios.
 
¿Qué sentiste?
Felicidad, motivación, de todo…
 
¿Cuántos torneos más ganaste después?
El 2009 y 2010 varios… un torneo G3 de la Municipalidad de San Vicente, que pertenecía al circuito nacional; otro G2 de la Academia Punto 40. Después uno en el Teniente, Ayuda a Chile. Y también fui campeón en un G3 que se jugó en el Club de Campo Los Lirios. Fueron hartos, no me acuerdo de todos…
 
¿Cuándo supiste que te ibas a dedicar a esto?
A los quince años. En esa época gané un Torneo G3 en el Club La Araucana, categoría menores dieciséis años, fue en marzo del 2012. Entonces tomé la decisión de que tenía que dedicarme de lleno a esto, porque ganar este campeonato no me fue tan difícil. Pronto empecé a competir en los Torneos Nacionales y los RUN (Ranking Único Nacional), pero eso entrenando ya en Santiago.
 
¿Has ganado un torneo RUN?
Sí. Fue increíble.
 
¿Qué significa esto?
Que después de jugar varios torneos G3, G1 y G2, la federación elige a los treinta y dos mejores deportistas o con mayor puntaje de Chile y les da la posibilidad de entrar a competir en las cuatro fechas que corresponden al Campeonato Nacional (GA). Y los RUN son torneos de otro nivel, en donde se inscriben quienes saben que tienen un futuro en el tenis; son para tenistas de alto rendimiento, ya más profesionales. Es un escenario súper importante.
 
SACRIFICIOS Y TROFEOS.
 
Felipe quiso seguir surgiendo, y para eso sabía que tenía que irse a entrenar a Santiago, porque finalmente es en la capital donde se concentran los mejores jugadores y escuelas de tenis. Pero esta decisión no fue nada fácil, ya que tuvo que enfrentarse con el término de cuarto medio y los viajes a entrenar. De esto hace un año.
 
¿Cómo fue el cambio?
Hablé con Jorge del tema y me apoyó totalmente, de lo que estoy súper agradecido. Con mi mamá en un torneo habíamos conocido a un entrenador argentino, Jonathan Brussolo. Yo jugué con su alumno y le gané. Entonces nos comunicamos con él para ver la posibilidad de que fuese mi entrenador en Santiago. Y dijo que sí, se puso hasta contento.
 
¿Cómo lo hiciste con el colegio?
Estaba en el colegio Cuisenaire en Rancagua. Y ellos me apoyaron muchísimo. De hecho me dejaron salir a las doce y luego terminar cuarto medio a mitad del año pasado. Igual pude ir a la licenciatura y a la fiesta de graduación en diciembre con todos mis compañeros.
 
¿Cómo era tu día a día?
Salía del colegio a las doce, iba a mi casa, almorzaba y tomaba un bus para partir a entrenar a Santiago. Todos los días al Club Alba, que queda en Los Dominicos. Así que después del bus, el metro… y entrenaba cuatro horas, desde las tres hasta las siete. Llegaba a mi casa a las diez de la noche y al día siguiente me tenía que levantar a las siete.
 
¿Cómo se siente eso en un niño de dieciséis años?
Para mí, bien. Es lo que quería hacer y a lo que me dedico, si uno no es perseverante, no es posible lograr tus metas. 
 
Pronto cambiaste de profesor… 
Sí, después de seis meses decidí que necesitaba dedicarme aún más, necesitaba mayor exigencia, además ya había terminado el colegio y tenía más libertad. Así que le conté a mi mamá y nos comunicamos con Fernando Rosales, que hace clases y es el director de la Academia CET Chile, que está en Tobalaba. Y con él estoy hasta hoy. Aquí, además de doble jornada, tengo dos profesores de tenis, Fernando y José Luis Bravo, además preparador físico y sicólogo.
 
¿Sigues viajando todos los días?
Al principio viajé dos o tres semanas. Pero después el entrenador habló con un jugador y sus papás, y ellos me “adoptaron”, me recibieron y vivo ahí. Estoy muy, pero muy agradecido de esta familia.
 
¿Has ganado algún RUN?
Sí, en el Club de Tenis Santo Domingo, el Run Tenisan de la Copa Labsan, en julio del 2013.
 
¿Otro premio que te enorgullezca?
Los internacionales que he ganado por la AMTO (Asociación Metropolitana de Tenis Oriente). Y recibí el “Premio Especial” por ser el mejor competidor de un Campeonato Fair Play, el Torneo G3 International, en la categoría menores de dieciocho años.
 
¿Has salido a jugar al extranjero?
He participado en torneos COSAT (Confederación Sudamericana de Tenis), en Argentina. Y a Uruguay fui a un interclub. Ahora quiero ir a un ITF (Internacional Tennis Federation) que se hace en Paraguay.
 
¿Cómo ha sido para ti tu crecimiento?
Bueno. Empecé en el número mil del ranking de los RUN y en seis meses ya estoy en el sesenta. Y en mi categoría, menores de dieciocho, estoy quinto en el ranking nacional. Ahora me estoy preparando para los torneos internacionales “Futuro”, que son los que te permiten entrar en el ATP mundial.
 
¿Cómo definirías tu juego?
Rápido. Porque me formé en cancha dura (de cemento), que es distinto a aprender en una de arcilla.
 
¿Algún auspiciador?
Difícil conseguir auspiciadores. Mi mamá es la que se ha movido como loca para conseguir ayuda, le dicen “la tía Sonia de Rancagua”. Ha hecho campeonatos en Rancagua para ayudar a financiar mi carrera; para uno se consiguió financiamiento y cajas de pelotas con la empresa Alerce Ingeniería Construcción y Servicios Ltda., representada por José Manuel Valenzuela. Y también está Transportes Ilzauspe, representada por don Tomás Ilzauspe, quien me financia los implementos deportivos.
 
¿Has pensado qué harías si no cumplieras tus metas en el tenis?
Lo he pensado. Pero estoy convencido de que voy a lograr lo que quiero. Por otro lado, tengo la posibilidad de estudiar una carrera si es que así lo decido, ya que varias universidades me han ofrecido beca deportiva.
 
¿Qué te gustará estudiar?
Kinesiología.
 
¿Consejo para el que quiere y no se atreve?
Que tienen que seguir adelante, atreverse a pesar de las decepciones; que las pérdidas te hacen crecer y madurar; que no hay nada más satisfactorio que hacer lo que te apasiona.
 
“Ahora me estoy preparando para los torneos internacionales “Futuro”, que son los que te permiten entrar en el ATP mundial”.

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