A fines de enero, la productora musical, Cecilia Navarrete, se contactó con Paulina y le planteó dos cosas: primero, que ella sería la concertino (primer violín solista) y segundo, que debía tocar en vivo. Luego, le comentó que esta presentación sería en el Festival de Viña del Mar y nada menos que junto al cantante británico, Rod Stewart. Una semana después le confirmaron que ella sería la líder de Ensamble Minerva, nombre del grupo de violinistas que acompañarían a Stewart.
El 27 de febrero, el mismo día de la actuación del reconocido cantante, Paulina y el Ensamble se presentaron en la Quinta Vergara para dar inicio al ensayo, desde las once de la mañana hasta las seis de la tarde. “Primero ensayamos solas y luego, con Noelia Cobos, violinista que acompaña a Stewart hace más de diez años. Después trabajamos con la banda y más tarde entramos a maquillaje y cambio de vestuario”, comenta Paulina.
Fue así como ante la euforia del público —enardecido coreando las canciones— Paulina entró a escena para conectar al Ensamble y, luego, a la banda. Al famoso intérprete de Forever Young lo vio recién en ese momento.
¿El contacto con Stewart, entonces, fue solo en el escenario?
Así es. Él nos presentó y saludó en ese momento, porque antes no lo habíamos visto. Durante el show, tuve contacto visual con Stewart en varias ocasiones y eso para mí fue ¡maravilloso! Dejé de observar mis partituras para disfrutar de la energía de ese momento, porque la ovación de la gente era ¡impresionante!
Sin duda, una experiencia inolvidable…
Es que no lo cuento dos veces. Nuestra presentación fueron cuatro temas de cinco minutos cada uno, pero además, otra de las condiciones de la actuación era bailar al lado de Stewart y la verdad es que eso me quitó el sueño varios días antes, pero estando ahí tuve la templanza para que mis compañeras se sintiesen apoyadas y el show resultase espectacular.
¿Y qué ocurrió después?
Muy pocas personas sabían de mi actuación en el Festival de Viña, entonces vino todo el boom de las redes sociales y de la prensa, porque tuve la suerte de que me enfocaran. Estoy muy agradecida de esta experiencia, porque mi vida cambió… Con la productora Cecilia Navarrete hemos tenido algunas conversaciones sobre futuros proyectos para el Ensamble Minerva y eso me gusta porque somos un equipo.
CATARSIS
Ser elegida como concertino para tocar en vivo y junto a un afamado cantante, no es casual. Es el mérito a su carrera musical y el reconocimiento a una joven y apasionada violinista, que encontró en este instrumento su motor de vida. Paulina Elgueta (32) serenense e hija única, estudió en la Escuela de Música desde segundo
básico. “En mi familia no existía cultura musical y recuerdo que al entrar a la escuela elegí la flauta dulce, porque era lo más conocido.
Cuando me fui formando musicalmente opté por el violín, porque me encantaba su sonido grave”, comenta Paulina.
¿Además del sonido, que te apasionó del violín?
Tuve una conexión interna con el violín que con el tiempo me llevó a hacer catarsis. Para mí es una herramienta de expresión. Mi primera profesora fue Wilma Cortés, con ella estudié hasta cuarto medio, y fue ella quien abrió mi mundo con el violín. Estudiaba mucho, fácilmente seis horas, incluso dejaba de lado las otras materias. La verdad es que me enamoré del violín.
Una pasión que te llevó a continuar tus estudios en la universidad
Al egresar del colegio, quedé seleccionada para estudiar violín en la Universidad de Chile. Por motivos familiares, regresé a La Serena y entré a estudiar en el Departamento de Música de la Universidad de La Serena. Cuatro años y medio de estudio complementaron mi formación, más un período de titulación. Gracias a un convenio entre la ULS y la Rowan University en New Jersey, tuve la oportunidad de preparar mi título en Estados Unidos, durante ocho meses. Fue muy enriquecedor, porque además participé en diversas orquestas de cámaras y sinfónicas.
¿Quién ha sido tu principal mentor?
He tenido cuatro profesores importantes que han marcado mi carrera. Primero fue Wilma y luego, en la universidad, el profesor Reinaldo Ferrera, quien es mi mentor en la orquesta. Quien me abrió el mundo de la pedagogía fue mi maestra alemana de violín, Heike Scharrer, con ella hice un diplomado, en la PUC de Valparaíso. Mi actual maestra es la directora de orquesta, Alejandra Urrutia, ella me ha enseñado a sentir una mayor conexión con la música.
¿Y cuándo comienzas a dar clases de violín?
A los dieciocho años, en un colegio municipal de Ovalle. Como siempre he creído en el proyecto de don Jorge Peña Hen, me inicié dando clases para proyectos sociales, porque el objetivo es que la música clásica llegue a todas partes y no solo a la elite.
¿Es el caso de la Orquesta Sinfónica Juvenil de La Antena?
Trabajé muchos años y desde sus inicios con su director, Mauricio Ibacache. Este es un proyecto maravilloso.
¿En qué momento te conviertes en profesora de la ULS?
Hasta el año 2010 trabajé en colegios municipales, porque ese año me invitaron a dar clases en el Departamento de Música de la Universidad de La Serena. Actualmente, hago clases a los alumnos de pedagogía de educación musical y a los de licenciatura en música; además presto servicios a la Fundación Musical Cultural de esta universidad y soy profesora en la Escuela de Música, desde quinto básico a cuarto año medio.
¿Y si tuvieras que elegir, violinista o profesora?
Es este complemento lo que me hace feliz ¡no puedo elegir! Cuando me refería a catarsis, no solo lo llevo a la interpretación, sino a la forma en cómo me entrego a mis alumnos para que aprendan.
AMOR ENTRE PARTITURAS
Paulina no solo se ha destacado en el área pedagógica, en el ámbito de la interpretación, se ha adjudicado una serie de distinciones en festivales internacionales. En el 2012 fue seleccionada en la Orquesta de las Américas, entre setecientos postulantes de todo el continente. “Tuve el privilegio de compartir escenario con Sarah Chang, la mejor violinista del mundo; con el destacado violinista canadiense, Timothy Chooi; con el gran pianista, Louis Lortie y junto al reconocido director, Carlos Miguel Prieto”, enfatiza.
En el 2013, participó en el Festival internacional de Costa Rica, dirigido por el maestro Dario Ntaca. Ese mismo año, postuló nuevamente a otro concurso y quedó seleccionada como concertino, en el Festival Alfredo Saint Malo, en Panamá. “Esta era una audición en vivo para ver los puestos y sin ninguna expectativa, me inscribí en primer lugar… en total eran noventa y seis violines. Toqué una pieza libre y otra que la comisión determina. Al día siguiente, entregaron los puestos y fui elegida concertino ¡No lo podía creer! Me preparé, lo hice bien y eso significó ganarme una beca para realizar un magíster en el año 2015”, afirma.
Para Paulina, ser elegida entre tantos postulantes es un gran reconocimiento, pero que además, en cada uno de estos concursos haya sido seleccionada coincidentemente junto a su pareja, el violinista Gonzalo Escuti, es una bendición.
¿Y cómo se conocieron?
Yo fui su profesora (risas). Entre nosotros hubo magia y desde entonces nunca más nos separamos. Cómo tú dices, es una maravillosa coincidencia porque postulamos a festivales y quedamos los dos y cuando viajé a Panamá, Gonzalo fue enviando para cumplir una misión, vieron su desempeño como violinista y también le ofrecieron la beca.
¿Y cómo evalúas todo este camino recorrido acompañada de tu violín?
Si tuviese que recorrer el mismo camino nuevamente, ¡lo hago feliz! No me imagino haciendo otra cosa que no sea la música y enseñar a mis niños ¡Este es mi gran motor!