Tell Magazine

Columnas » Nicolás Larrain

EDICIÓN | Abril 2014

Adivine en qué clínica fue

por Nicolás Larraín, Publicista y conductor radial
Adivine en qué clínica fue
Lo que no puedo creer es cómo no hay un poco de “cachativa” de la gente que atiende en estas circunstancias, que podría hacer de esta experiencia traumática algo más llevadero, sin la tortura a la que uno es sometido y, ojo, que estoy en una clínica privada. Pobre la gente en un hospital público. La desidia en este rubro supera todo lo imaginable.
Uno de mis siete hijos (los tuyos, los míos y el nuestro) empezó a vomitar a las siete de la tarde de un día sábado y a las dos de la mañana decidimos llevarlo a la clínica, después de que llevaba mucho rato quejándose de dolores de guata muy fuertes.
 
Cuando llegamos solo había dos personas en la sala de espera, pero parecían más bien personas que estaban pasando el frío que estar esperando su turno para ser atendidos. Por lo tanto, la primera percepción errada es creer que si se ve vacía la sala de urgencias con un papá y una mamá, con un niño en brazos, más un suegro doctor que acompaña la escena (que estaba celebrando su cumpleaños en mi casa… la suertecita), eso significa que nos van atender al tiro: craso error.
 
Mesón de recepción 2:30 a.m. Buenas noches, ¿señora tiene el RUT del niño? No. ¿Puede pasar aquí adentro a poner el dedo para ver si le aparece el RUT? No. Nicolás es carga tuya el niño ¿puedes ir a poner el dedo para el RUT? Ok ¿Quién firma el pagaré? 2:37 a.m. Entre 2:46 o 2:51 a.m. vamos a tomar temperatura, el niño llora. Ya viene la doctora, ¿me cuenta qué le pasó al chicoquito? Auscultación, va a haber que hacerle unos exámenes, al tiro vienen. De los veinticinco boxes a esa hora solo dos con gente. 3:28 a.m. llega el paramédico, lo pincha, sangre, suero. La doctora llama (despierta) al especialista hay que hacerle un scanner, ok. Ya lo vienen a buscar. 3:55 a.m. al scanner solo lo puede acompañar una persona. 4:10 a.m. fuera del examen. Hay que esperar los resultados… 4:50 a.m. ¿y qué pasa? Es que el tecnólogo tiene una hora para hacer el informe… ¿y la doctora? … ¿se fue a dormir?... silencio. 5:35 a.m. llegó el informe. ¿Nos podemos ir? Si altiro le doy el alta. 5:50 a.m. ahí está la caja… 6:03 a.m. ¿por qué se demora tanto señorita? Es que hay que digitar cada código de insumo por separado.
 
Viene mi señora y le hace tres preguntas a la cajera y eso demora quince minutos más todo el proceso, porque la señorita no sabe las respuestas: ¿nos podemos llevar los exámenes? No sé (los tiene en la mano y me los está entregando, pero no sabe lo que tiene en la mano). La doctora nos dice que usted nos dará un código para que veamos por internet los resultados… No sé (tiene el papel en la mano con el código). ¿Nos devuelven el pagaré? No sé… diez segundos antes de pasármelo.
 
Les juro que no me quejé tanto (solo un poco de alharaca entre las cinco y las seis de la
mañana esperando el informe). Lo que no puedo creer es cómo no hay un poco de “cachativa” de la gente que atiende en estas circunstancias que podría hacer de esta experiencia traumática algo más llevadero, sin la tortura a la que uno es sometido y, ojo, que estoy en una clínica privada. Pobre la gente en un hospital público. La desidia en este rubro supera todo lo imaginable.
 
Para qué les cuento cómo sigue la historia. No se le pasó el problema a mi hijo. Sigo en otra clínica con la misma fruncia. Le pido los exámenes por mail a la clínica uno, protagonista de esta historia, y me dicen que no me los pueden mandar. Que así lo dice la ley…
 
¿Saben qué?, yo solo quería escribir una columna tranquilo para la revista Tell y la verdad que por culpa de gente que se toma tan relajada su pega y que realmente los pacientes (ahora entiendo porque se llaman así) les importan un soberano pepino, atrasé toda una entrega a imprenta. Mil perdones a todos. Lunes 2:10 am.
 

Otras Columnas

» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación2+3+8   =