“Luz y alegría ofrece la Municipalidad a lo largo de esta semana extraordinaria, en que premiará con quinientos escudos, la mejor composición que se haya presentado al Festival”. Con este llamado comenzaba una importante etapa en la historia de Viña del Mar, pues se llamaba a la participación, tanto de artistas como de espectadores, al Primer Festival de la Canción de Viña del Mar, el que se llevó a cabo entre el 21 y 28 de febrero de 1960 en la Quinta Vergara, mientras paralelamente se realizaba la tradicional Gran Feria de la ciudad.
A diferencia del actual anfiteatro, o la tradicional concha acústica que estuvo cerca de cuarenta años, el primer certamen se realizó en las inmediaciones del Palacio Vergara, en una improvisada tarima recubierta en cholguán, con una audiencia que llevaba sus propias sillas plegables, o bien, disfrutaba del Festival en los amplios jardines cercanos al precario escenario.
Dentro de las bases, se estableció que el Festival tendría por objeto premiar la mejor canción que tuviese por motivo central a Viña del Mar, siendo ambientadas o relacionadas con la ciudad, proyectándose de esta manera una vitrina de los atractivos de la ciudad a los visitantes de la época estival.
Para la ocasión se inscribieron noventa y un canciones, presentándose en funciones de vermut y noche. Los encargados de la animación del certamen fueron el maestro de ceremonia Heraldo García y el famoso disc jockey Ricardo García de Discomanía, quienes estuvieron muchos años ligados al Festival. Junto a esto, un exigente jurado se encargó de nominar a los mejores intérpretes. Los jueces eran Nina Anguita de Rodríguez, presidenta de la Corporación Pro-Arte; Izidor Handler, director de la Orquesta Sinfónica de Viña del Mar; Carlos Spahie, presidente del Círculo de la Radio; Ricardo García, director de Discomanía; Javier Vergara Hunneus, presidente del Centro para el Progreso de Viña del Mar; Tomás Eastman, crítico de arte; Carlos Ansaldo, director de Turismo; y el doctor Luis Sigall.
Luego de una semana de competencias y música al aire libre, además de diversas atracciones artísticas, el 28 de febrero, día de la ceremonia de clausura del primer certamen, y tras una ardua discusión y deliberación, se dio a conocer al ganador del Primer Festival de la Canción de Viña del Mar. El primer lugar lo obtuvo la canción Viña del autor Tancredo; seudónimo de José Goles y Manuel Lira, junto al intérprete Mario del Monte. El alcalde Gustavo Lorca hizo entrega del premio de quinientos escudos más una lira fundida en oro al primer lugar de la competencia, mientras que el segundo lugar alcanzado por Rafael Hermosilla, Vicente Bianchi y Mario Gaymer, obtuvo mención honrosa por haber participado y demostrar gran calidad en la canción presentada para el Festival.
El éxito del Primer Festival de la Canción de Viña del Mar fue rotundo, pues atrajo alrededor de treinta y cinco mil personas, generando ingresos superiores a los seis mil escudos. En tanto que a mediados de 1960 ya se hablaba de la organización del segundo certamen y de una división en competencias folklórica y popular, donde además se consideró la construcción de un escenario provisorio en una plaza de juegos cercana al actual anfiteatro.
De esta forma, nació el Festival de Viña del Mar, que de ser un complemento a la Gran Feria, tomó luz propia para establecerse no solo como el primer certamen de su tipo en América, sino como uno de los más importantes, lo que lo ha mantenido vigente aun en su versión LV.