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EDICIÓN | Octubre 2011

Limón de Pica

Recorriendo, oasis en el desierto

El fruto del limonero es el protagonista principal en este paraje aislado en medio del desierto de Tarapacá; su vegetación y agua, provienen de las sublimes profundidades de la tierra. Sus esencias son un legado ancestral de agricultura, arquitectura e historias, las que hacen de este lugar el panorama más célebre de Iquique, y para mi gusto, el mejor y más paradisiaco destino para quienes buscan descansar.

Por: Soraya Valdivieso / fotografías: Andrea Barceló

Dice la leyenda que cuando Jesús, acompañado de sus discípulos, recorría los pueblos de la tierra, llegó a este lugar donde existía una laguna. El relato dice que por traer los pies acalorados por el sol, se sacaron las sandalias y metieron los pies al agua. De repente, Jesús lanzó un ¡ay!, de dolor.

Andrés, que estaba cerca, le preguntó:
-Maestro, ¿de qué te quejas?
-Me clavé una espina, respondió Jesús.
-Maestro, ¿el hijo de Jehová también siente dolor por la clavada de una espina?, dijo Andrés.
-No me duele, me pica, respondió Jesús.
-Maestro, entonces llamémosle "Pica" a este lugar donde las espinas cuando clavan pican, en lugar de causar dolor.
-Bueno, Andrés, este lugar se llamará Pica desde hoy.
(Leyenda sobre el nombre del pueblo de Pica. Recopilador: Juan Huatalcho).

Nada resulta más tentador que conocer un oasis en el desierto; un descanso en medio del abatimiento, paz entre languidez. Dejando Iquique atrás, el recorrido es largo (ciento veinte kilómetros, aproximadamente), pero reconforta la vista hacia una cuadrilla de tamarugos que dan la bienvenida al Desierto del Tamarugal. Esta endémica planta es tan especial que poemas y libros la consagran; desde tiempos antiguos, los indígenas reforestaban el desierto con este árbol que puede llegar a medir hasta trece metros, aunque su principal característica son sus raíces, las cuales, con el fin de alcanzar el agua subterránea proveniente de las napas, redoblan o triplican el tamaño de la arboleda.

A lo lejos, se distingue un gran punto verde, nos aceramos al Oasis de Pica. El sol radiante y el cielo despejado son característicos de la comuna, que cuenta con una población de 6.178 personas, distribuidas entre los poblados de Pica, Matilla, Lirima y Cancosa. Preguntamos dónde se encuentra la municipalidad y es la señora Mónica Espinoza, encargada de la Oficina Comunal de Turismo, quien nos da la bienvenida y, además, nos contacta con un guía oriundo.

Wladimir López (30) trabaja para Tambo Pacha, empresa de turismo gestionada por él mismo. La primera actividad será conocer la Cocha Resbaladero. A simple vista, parece ser un socavón rodeado de plantaciones, con vertientes y agua cristalina. Pero la realidad es que la "Cocha" es una tradición en el pueblo, pues sus aguas poseen propiedades medicinales y relajantes, especiales para personas que sufren trastornos musculares o enfermedades como reumatismo y artritis. El agua varía entre los 25º y los 30º Celsius, sus vertientes inducen al relajo, dejando una sensación de alivio. Asimismo, se pueden aprovechar las propiedades medicinales del barro y una buena forma de hacerlo es colocando barro sobre el rostro. Sin duda, el mejor spa natural de la región. 

Siempre pensando en probar una de esas prestigiosas naranjas, recorrimos la Avenida Resbaladero, descubrimos numerosos puestos de frutas y hierbas populares; es ahí donde nos encontramos con la señora Ana Mamaní. A sus setenta años se dedica al comercio y la cría de ganado (cerca de la cordillera); vive con su hija que es la profesora en el Colegio Básico de Pica. Nos comenta que su rutina es despertar al alba, nadar en la Cocha lo más temprano posible, caminar inhalando el aire puro, para tranquilamente abrir su pequeño negocio, y compartir una hierbita con las amigas. "La vida aquí es pacífica y sana, ¡viva Pica!", agrega entre risas la señora Ana.

Al parecer, el espíritu del piqueño es como la fruta, de buen color y sabor. Wladimir, con un entusiasmo único, nos guía hasta los Callejones Turísticos. En un comienzo parecen ser estrechos y espinosos; sin embargo, la caminata se torna inestimable en torno a su quietud, los momentos de elegante sombra y los floridos jacarandás, que adornan el rumbo con sus flores color azul violáceo. Espontáneamente, encontramos naranjas maduras y frescas, en derredor y colgando de los árboles; la ocasión se hizo insuperable cuando probamos esos frutos, dignos de ser reconocidos como los mejores.

Tropezamos con los sistemas de regadío que trasladan agua desde la cordillera y las napas, haciendo del momento un real cuadro romántico. "Los enrejados de caña son tradicionales de nuestra comunidad", agrega nuestro guía, haciendo hincapié en las puertas tejidas de metal, un trabajo artesanal identitario.

Posteriormente, un camino de tierra nos transporta a la parte no intervenida por el hombre. "Concoda" es la segunda laguna de agua subterránea, la preferida por los originarios, que han sido relativamente esquivos con la afluencia turística. Esta es pequeña en dimensión, pero igual de privilegiada.
Persiguiendo el antiguo legado cristiano, encontramos la iglesia de San Andrés de Pica. Esta se impone con dos torres campanarios estilo neoclásico. Fue construida completamente con pino Oregón, entre los años 1880 y1886. La Última Cena a tamaño real, es la insignia de la población. Llama nuestra atención la construcción habitual de las casas de Matilla y Pica, las que están recubiertas de un barro traído desde la cordillera, llamado anitrita. Sus bases están compuestas por cañas amarradas, estratégicamente, con cuerdas de cuero de llamo; exclusivo sistema antisísmico, creado por la generación indígena del lugar.

LIMÓN, NARANJA, POMELO Y TANGELO

En todos los libros de guía turística, donde aparece Chile, se destaca el limón de Pica. Los extranjeros llegan preguntando sobre el famoso cítrico y no se van decepcionados. Las grandes extensiones de cultivos se aprecian a lo lejos, sobre todo si se visita el Valle de Quisma, donde los árboles sobresalen entre quebradas y cerros bien peinados por el viento. La modernidad ha permitido engendrarlos en la misma arena.
Y no sólo son los limones, también las naranjas, los mangos y los pomelos poseen un singular sabor. Wladimir nos explica que, gracias al clima privilegiado de este sector, la fruta madura en la misma rama y los pesticidas no son utilizados.

HUELLA DE DINOSAURIOS

Los dinosaurios a tamaño real, entre Matilla y Pica, hacen alusión a la Quebrada de Chacarilla, la que fue declarada Santuario de la Naturaleza, con motivo de la presencia de una gran cantidad de huellas de dinosaurios. "La zona se encuentra ubicada al interior de la localidad de Pica, a tres horas de expedición", comenta Wladimir, y agrega que la excursión es asombrosa, pero para realizarla se debe tener el equipo necesario. Así que esa será ruta para otro viaje.


Nuestro dato:
Turismo Tambo Pacha...Un lugar diferente.
Circuitos turísticos, Agroturismo, ecoturismo, etnoturismo y cicloturismo.
Contacto: Wladimir López
08-3542160/ 057-433840
Mail: Wladimir.lopez1@gmail.com

 

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