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EDICIÓN | Marzo 2014

Conocimiento entretenido

Chantal Signorio, directora Puerto de Ideas
Conocimiento entretenido
Con invitados de lujo como Michel Menu, director científico del Museo del Louvre en París; Giacomo Rizzolatti, el neurocientífico italiano descubridor de la neurona espejo; Juan Luis Arsuaga, paleontólogo español galardonado con el Premio Príncipe de Asturias y Guillermo Chong, destacado geólogo y científico chileno, llega a la ciudad el Primer Festival Latinoamericano de Ciencias de Antofagasta, que se dará cita entre el 11 y 13 de abril. La experiencia del conocimiento entretenido de la mano de Chantal Signorio.
por Soledad Meléndez / fotografía Andrés Gutiérrez V. / Agradecimientos Correos de Chile y Biblioteca Regional Antofagasta
Su sangre europea y sus estudios en el viejo continente fueron clave en la formación de este espíritu inquieto que busca dejar una huella en la difusión científica. Hija de madre francesa y padre italiano, que llegaron a Chile después de la Segunda Guerra Mundial, Chantal Signorio desde siempre tuvo una especial vocación por la innovación en todos los ámbitos. Y si mezclan cultura y ciencia, mejor aún.
 
Estudió en el Colegio Francés de Milán y después ingresó a Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Milán. Cuando estaba terminando sus estudios conoció a su marido, un abogado chileno con quien está casada hace veintiséis años. Al regresar a Chile trabajó como directora del Centro Cultural El Ágora en Santiago y fue editora de Cultura de El Mercurio.
 
Su siguiente paso fue crear la fundación Puerto de Ideas en 2010, con la idea de organizar estos festivales inéditos en Chile, que Antofagasta podrá también disfrutar y que esperan llevar a todos los rincones del país, para incentivar a las nuevas generaciones a mirar la realidad desde diversas perspectivas posibles.
 
¿Cómo aportó su paso por Europa a su actual desafío?
Creo que fue fundamental, porque el haber vivido en Italia fue lo que me permitió conocer la existencia de este tipo de festivales. En Europa, este tipo de encuentros se crearon hace décadas y apuntan a lo que llaman de reflexión o profundización cultural. Escogen un tema de conocimiento y lo transforman en una fiesta. Gracias a que yo viví allá, tuve la oportunidad de conocerlos, apreciarlos, gozarlos y desear que Chile tuviera este privilegio. En Latinoamérica tenemos una oportunidad única, es el primer festival de ciencia que se hace en la región.
 
¿Y esta experiencia cómo se aterriza a la idiosincrasia chilena?
Este tipo de actividades, aunque tienen un formato establecido, siempre son flexibles. De hecho, iniciativas similares se realizan en diversos países de Europa y cada uno tiene sus particularidades. Para lograr generar un modelo acorde a la personalidad y necesidades de los chilenos, hice una larga investigación sobre la esencia de los festivales. Fui a Italia a hablar con distintos directores, y estudié mucho. Hay gran cantidad de literatura, ensayos e investigaciones universitarias sobre los festivales, que es el fenómeno cultural más importante de las últimas décadas en Europa, porque se convierten en una gran oportunidad para generar audiencias.
 
Fue un proceso largo entonces…
Yo diría que bien analizado. Ya tenía la idea instalada y se fue concretando gracias a un proceso en que hemos ido tratando de crear alianzas con todo el mundo, tratando de hacer algo que sea inclusivo, que se base en conceptos de diversidad. Esto no tiene fines de lucro, se trata de tener excelencia. Cada actividad se piensa con mucho cuidado, se busca a las personas más idóneas.
 
EXPOSITORES
 
Con el objetivo de conjugar voces nacionales, regionales e internacionales, además de chilenos que están viviendo fuera del país, se programó un total de veintiséis actividades, lideradas por invitados tan destacados como Michel Menu, director científico del Museo del Louvre en París, Francia; Giacomo Rizzolatti, el neurocientífico italiano descubridor de la neurona espejo, y el paleontólogo español Juan Luis Arsuaga, recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.
 
Estará también el director de ALMA, el astrónomo francés Pierre Cox, y tres premios nacionales de Ciencia: la astrónoma María Teresa Ruiz, el neurocientífico Ramón Latorre y el matemático Eric Goles. Además, participará el destacado geólogo Guillermo Chong, el director de orquesta Eduardo Browne, el escritor Hernán Rivera Letelier y la banda Ángel Parra Trío, con su show La hora feliz del ángel.
 
¿Cómo se escoge a los expositores que serán parte del festival?
En este festival necesitamos grandes comunica-dores. No solo deben ser expertos y destacados en sus áreas, sino lograr seducir al público. Hablar en lenguaje técnico no sirve porque el público no es científico, yo no soy científica y quiero entender, gozar en ese momento, no quiero sentirme humillada porque me hablan en un idioma que no entiendo. Quiero salir con la autoestima a tope, feliz de haber entendido de física, de química, sobre Leonardo Da Vinci, sobre Darwin, sobre cualquier tema en el que decida participar. Por eso no solo leemos los currículos de nuestros expositores, sino también nos tomamos el tiempo de conocerlos, para saber si ellos también se conectan con lo que nosotros buscamos.
 
¿Y qué es lo que buscan?
Queremos un fin de semana completo en que el conocimiento, las ideas, la ciencia y la cultura estén de fiesta. El impacto es cultural, porque logras hacer una reflexión en torno a una determinada temática e involucrar a una nueva parte de la sociedad.
 
Por ejemplo, vamos a hablar de cambio climático. Todos tenemos una opinión al respecto, pero la mayoría de las veces tiene poco fundamento real. La idea es que al salir de esa ponencia, todos entendamos el tema a cabalidad, con argumentos que enriquezcan nuestro debate. Así ganamos los organizadores, los expositores, los asistentes y la ciudad, porque la pone en el mapa como la sede del Festival de Ciencias de Chile, único en todo el continente.
 
¿Por qué se escogió a Antofagasta?
Esta es la capital científica de Chile porque es un verdadero laboratorio natural. Y esta afirmación no es solo discurso: se nota por lo que está pasando en geología, astronomía, biología marina y antropología. Hay científicos de todo el mundo que vienen al norte a estudiar, investigar y observar y nosotros mismos no tenemos conciencia de eso. Entonces era obvio que teníamos que hacer aquí este festival.
 
FUNDACIÓN
 
Para Chantal, su principal motivación es la de abrir espacios. “La ciencia nos rodea y nos interesa a todos; sin embargo, son muy pocos los espacios donde quienes no somos ni especialistas ni pertenecemos al mundo científico, podemos conocer y aprender más de ella. Hace tres años iniciamos una aventura similar con Puerto de ideas, en Valparaíso, con el objetivo de indagar en los procesos creativos de los más grandes pensadores chilenos y extranjeros, integrando oficios, géneros creativos en un flujo estimulante. El resultado de este experimento nos hizo creer que podíamos compartir estos sueños, y hermanar, aún más, a estos dos puertos, Valparaíso y Antofagasta. Siempre con el afán de hacer circular las ideas, este festival está orientado a generar un puente con los científicos, incluyendo nexos con las artes y las humanidades. La invitación incluye explorar áreas como la biología y el teatro, la música y la física, la arquitectura y la matemática, la ecología y el cine”.
 
¿Qué la motivó a crear la Fundación Puerto de Ideas?
Era una inquietud que siempre estuvo dentro de mí. Durante muchos años maduré la idea y poco a poco fui encontrando apoyo. Primero en la familia, que es fundamental y luego de las instituciones públicas y privadas, de la buena recepción de público. En el último festival reunimos casi dieciocho mil personas en Valparaíso, tuvimos todo agotado. Fue emocionante y bonito, porque todos disfrutan desde los niños hasta los adultos mayores. Me siento cómoda con esto, es lo que me gusta hacer.
 
¿Y cómo es el trabajo tras bambalinas?
Ha sido desafiante y satisfactorio porque la gente en Valparaíso nos miraba un poco escéptica, me decían que a las conferencias no iría nadie, entonces pensé que había que dar una oportunidad para hacer algo diferente. No bajé los brazos y hoy toda la gente que nos dio su apoyo, reconoce que hemos logrado cosas increíbles y, por eso, sigue junto a nosotros, impulsando todos nuestros pequeños y grandes sueños. Sabemos que este tipo de actividades es algo que funciona porque las personas están ávidas de participar, porque las ciudades necesitan espacios de encuentro. Y esto no es algo que yo inventé. Simplemente crecí viviéndolo y me di cuenta de que en mi país necesitamos reconocernos como creadores, desde la cultura y la ciencia. Tenemos mucho potencial, pero necesitamos un empujoncito para explotarlo.

 

 
"Las ciudades necesitan espacios de encuentro. Necesitamos reconocernos como creadores, desde la cultura y la ciencia. Tenemos mucho potencial, pero necesitamos un empujoncito para explotarlo".

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