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EDICIÓN | Septiembre 2011

Silencio que conmueve

Recorriendo La Cordillera de la Sal
Silencio que conmueve

San Pedro de Atacama y sus alrededores son un destino imperdible para los amantes de la reflexión y la calma. Con solo llegar al pueblo, las horas se multiplican y poco a poco el paisaje absorbe el mundanal ruido de celulares y conexión permanente. Sea la primera o la décima vez que uno visita estos parajes, siempre queda una sorpresa por descubrir, un rincón que visitar. Esta vez, los invitamos a dejarse seducir por los colores del desierto.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

Esta vez nos dejamos llevar. El objetivo era conocer un nuevo paisaje para compartirlo con nuestros lectores y aceptamos la invitación de Tierra Atacama, un hotel boutique ubicado a la salida de San Pedro de Atacama, que ofrece una especial mezcla de aventuras y deportes outdoor con comodidades, hospitalidad y excelente servicio dentro del hotel.<br /> <br /> Con este panorama y mochila en mano, partimos a una de las excursiones más entretenidas del menú disponible: la Cordillera de la Sal y sus ancestrales formaciones. Para quienes quieran más detalles, está ubicada a setenta kilómetros de Calama y ya se percibe en el camino a San Pedro de Atacama, por ambos lados de la carretera.<br /> <br /> El guía nos explica que esta formación rocosa nació como un antiguo lago, el que fue "subiendo" de la misma forma en que alguna vez lo hizo la Cordillera de los Andes. Su particularidad es gentileza del entorno, que a través del viento, el sol y la ocasional lluvia fue tallando verdaderas esculturas y esparciendo una infinita gama de colores sobre la arena.<br /> <br /> Todas las estratificaciones se deben a los minerales existentes en el lugar, donde el sulfato de calcio es omnipresente y bautiza este lugar: Cordillera de la Sal le llaman, pues está compuesta por rocas sedimentarias con intercalaciones de sal, yeso, clorato, borato y arcilla que afloran por cada rincón de este inhóspito lugar, según algunos, el más agreste del planeta.<br /> <br /> Para comenzar este trayecto es imprescindible contar con buenos zapatos de trekking o, en su defecto, zapatillas todo terreno. Además, ni se le ocurra olvidarse de un par de botellas de agua y, por supuesto, bloqueador solar en cantidades industriales. Se recomienda aplicar cada una hora, pues la radiación ultra violeta es altísima en esta parte de Chile.<br /> <br /> La partida es después de almuerzo, pues entre mediodía y la dos de la tarde, los rayos solares suben la temperatura de la arena a un nivel insoportable. A esa hora, el aire parece ponerse más denso, lleno de calor y con cero opciones de encontrar un mínimo espacio de sombra donde guarecerse. Estar allí en ese horario es vivir al máximo la aridez de Atacama. Pero apenas pasa ese horario, comienzan los vientos que van aumentando su intensidad mientras corre la tarde. <br /> La fuerza de la arenisca que se levanta hace entender cómo la erosión eólica ha creado tan magníficas esculturas naturales. La caminata empieza y de inmediato aparece ante nuestros ojos una serie de roqueríos dispuestos en distintos planos con la maravillosa vista del volcán Licancabur de fondo. El entorno es perfecto, hay que seguir avanzando.<br /> El camino se va haciendo cada vez más angosto. Para quienes prefieran internarse en camioneta o en bicicleta, deben tener precauciones pues, hay bancos de arena que ni siquiera una 4x4 puede sortear. Por eso las recomendaciones para "peatones", como agua y bloqueador, se repiten para los menos aventureros.<br /> Debo reconocer que añoré que me llevaran en brazos o simplemente, asumir hidalgamente mi sedentarismo y sentarme a esperar que los demás volvieran. Uno se siente tan pequeñito en medio de los cerros, que a veces hasta da un poco de miedo perderse del camino y no encontrar el retorno a casa.

Lamentablemente, la vida humana se hace evidente en casi todas partes. Botellas, papeles y todo tipo de desperdicios, son la huella imborrable de visitantes inconscientes que se olvidan que nuestros hijos y nietos tienen el mismo derecho de embelesarse con este lugar, tal como lo hacemos hoy nosotros. Perdón por este exabrupto ambientalista, pero es tal la magia del entorno, que resulta impresentable que algunos egoístas ensucien el camino. Y es que en cada metro del mismo, no podemos hacer otra cosa que reflexionar sobre lo humano y lo divino, porque es imposible hablar en todo caso: el calor y la sequedad nos invitan a ahorrar palabras.<br /> <br /> Mientras continuamos nuestra ruta, percibimos una serie de capas en la superficie, que van adoptando formas particulares. Igual que cuando se juega con las nubes, los brillos de la sal y la verticalidad de las rocas nos invitan a imaginar dinosaurios de todo tipo. Para muchos, es momento de cubrirse con alguna chaqueta liviana, pues a pesar del sol, la temperatura del viento desciende tan rápido como las sombras crecen en las rocas.<br /> <br /> De pronto, tras una de las curvas, aparece majestuoso "El Valle de la Muerte". Está ahí, como esperándonos para recordarnos que la naturaleza es impredecible, pues luego de tanto recoveco se nos muestran toneladas de arena fina y dorada. Pero aún faltaban sorpresas y al menos media hora para alcanzar el punto máximo de esta aventura.<br /> El primer pequeño monte está invadido por un grupo de sandboardistas que miro con envidia, pues en mi cabeza me digo que jamás lograría subir por esas laderas infinitas. Pero eso no era nada. Una curva más y ahí sí que estaba lo bueno. Quince minutos me demoré en subir y dos kilos de arena fueron los que tragué en el camino, pero valió la pena.<br /> <br /> Ya está a punto de atardecer y si no lleva cámara, en este momento la extrañará, pues es el mejor horario para disfrutar de este lugar en su máxima plenitud: justo cuando el sol tiñe cada rincón de toda la gama cromática del rojo al negro.<br /> <br /> El guía nos cuenta que estos paisajes no solo albergan un atractivo turístico, pues hace algunos meses un grupo de ocho científicos de diversas universidades instalaron instrumental especializado para estudiar las condiciones de las cavernas existentes, ya que su estructura las asimila a los paisajes marcianos. De hecho, la misión se llama "Earth-Mars Cave Detection Program, Phase 2 - Atacama Desert Expedition". La idea es descubrir si cuevas similares podrían ser útiles para albergar astronautas que lleguen hasta el planeta rojo.<br /> <br /> Me imagino cómo será la vida en Marte mientras descanso al fin en el delgado límite natural que el mismo cerro nos puso. Si bien al otro lado no hay un abismo, la inmensidad de la nada nos sugiere mantenernos a salvo.<br /> <br /> Alguno que otro valiente decidió probar suerte con las tablas de sandboard. Mi espíritu aventurero no llegó a tanto y preferí correr, como niña chica, pendiente abajo. Un par de tropezones, mucha risa y adrenalina y, al fin, llegué al punto de partida: la mejor sensación de libertad que he tenido en años.<br /> <br /> Una vez que terminamos este maravilloso recorrido, nada mejor que ser regaloneados por el Uma Spa, uno de los servicios de Tierra Atacama, donde encontramos áreas de relajación con chimeneas que invitan al descanso total, desconectados de toda mundanal preocupación, inmersos en medio de una naturaleza única en el mundo. <br /> <br /> <strong>Nuestro dato:</strong><br /> Tierra Atacama Hotel &amp; Spa<br /> Email: reservas@tierraatacama.com <br /> (56-2) 263 0606<br /> <a href="http://www.tierraatacama.com" target="_blank"> www.tierraatacama.com</a><br /> <br /> <em><strong><br /> "Todas las estratificaciones se deben a los minerales existentes en el lugar, donde el sulfato de calcio es omnipresente y bautiza este lugar: Cordillera de la Sal le llaman, pues está compuesta por rocas sedimentarias con intercalaciones de sal, yeso, clorato, borato y arcilla que afloran por cada rincón de este inhóspito lugar, según algunos, el más agreste del planeta".</strong></em>

 

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