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EDICIÓN | Agosto 2011

Buscando la ruta del Vino

Valle del Limarí
Buscando la ruta del Vino

Ad portas a un nuevo aniversario patrio, quisimos compartir el imperdible Valle del Limarí, plagado de verde y viñedos exclusivos que se enmarcan dentro de la ruta del vino limarino. Un verdadero placer visual que se complementa con el Valle del Encanto y la Hacienda Santa Cristina.

por Andrés Vicent T. / fotografía Philip Southern A.

Comenzamos temprano con destino a descubrir una nueva ruta en busca del corazón rojo y blanco del valle del Limarí. Nuestra aventura empezó a veinte minutos de la "Perla del Limarí", Ovalle, en la Viña Ocho Tierras, que se formó el año 2002 cuando tres viticultores se unieron por el sueño común de elaborar los mejores vinos del valle. Actualmente, produce catorce mil cajas al año, de las cuales exporta el ochenta por ciento a países como Brasil, China y Corea. Rodrigo Rojas, el administrador, nos asegura que "es una viña pequeña, pero con identidad", lo que aumenta nuestra curiosidad por descubrir qué tienen de especiales estos mostos. "En general, los vinos del Limarí son conocidos por su frescura, fineza y por su mineralidad", nos aclara Rodrigo, quien añade que las peculiaridades del vino se las entrega el suelo con poco material orgánico y la influencia costera que regula la temperatura del constante sol. Estas características medioambientales dan un cierto sello a las distintas viñas de nuestro recorrido. Muchos entendidos han señalado que en el Limarí nació una nueva "Casablanca", reuniendo a lo más selecto de la zona.

 

Por eso continuamos hacia Viña Tamaya, a la cual llegamos por la Ruta 5 Norte entrando por Quebrada Seca hacía la cordillera. Sus orígenes comienzan el año 2002, según nos cuenta el enólogo José Pablo Martín. En unas ciento cincuenta y dos hectáreas produce cincuenta y cinco mil cajas, de las cuales exporta un noventa por ciento tras su vendimia entre febrero y mayo. Agrega que es una zona privilegiada para el vino por el clima seco y frío. Los viñedos están ubicados a dieciocho kilómetros del mar por lo que "se produce un microclima que hace que los aromas no se combustionen por las altas temperaturas; además, tenemos suelos marinos que no están en otras partes y que dan una mineralidad, una acidez y un frescor a los vinos de esta zona que lo diferencian del resto", precisa Martín. En su cava se encuentran sabores distintos y aromáticos, además de recurrir a la leyenda de Tamaya, que sirve como introducción a un agradable Late Harvest.

 

Por la sinuosa carretera hacia el este y a unos pocos kilómetros está el fundo Santa Rosa de la viña Tabalí. Entre parras de uvas doradas, nos da la bienvenida una moderna infraestructura con gigantes estanques de aluminio y roble. Es la bodega de Tabalí de Guillermo Luksic que, literalmente, está enclavada en el nacimiento de una quebrada como una forma de emular los asentamientos de los pueblos originarios.

 

Nos reciben con un refrescante Sauvignon Blanc. Son más o menos veinte grados a la sombra. Frente a la quebrada se puede sentir, en cada sorbo, el sabor de frutas y hierbas frescas de la viña más grande del Limarí. "La quebrada da en línea recta en unos veinticinco kilómetros hacia el mar, viene una brisa costera que mantiene mucho más fresca la bodega", nos relata María Paz Martín, quien hace de guía. No terminaba el Sauvignon Blanc cuando me traen una copa de Syrah de gran prestigio en la viña, ya que su reserva especial del 2008 fue elegido como el mejor. Bajamos a la cava en donde un mural de setenta metros retrata la cultura molle y los trabajadores de la viña, incluso su dueño. La viña Tabalí tiene unas doscientas hectáreas de viñedos plantados y produce cerca de dos millones de botellas, en un ochenta por ciento comercializados en el mercado extranjero.

 

UN VALLE QUE ENCANTA

 

Por la carretera 45 llegamos al Valle del Encanto de Ovalle y el guardia y principal promotor del sitio arqueológico de unos dos mil años de antigüedad, rápidamente nos comenta detalles de las rocas con petroglifos, pictografías y piedras tacitas, declaradas monumento histórico en 1972. Don Clemente lleva treinta años recibiendo a los más de dieciocho mil visitantes que llegan a conocer este sitio sagrado para los indígenas de la cultura EL Molle (500 a 700 DC).

 

Si le gusta conversar y quiere escuchar las mil historias de don Clemente, no deje de asomarse a su garita. Siempre sonriente, le explicará que dejó la agricultura para cuidar el lugar sagrado. "Le gente nos echa tallas que somos descendientes molles", nos cuenta junto a su colega Salvador, quien añade que "es bueno para toda la gente saber de nuestra cultura". Recorriendo el sitio arqueológico, que es un oasis verde y fresco que se agradece en el caluroso mediodía, poco a poco comenzamos a sentir la espiritualidad y la paz pétrea que seguramente sintieron hace miles de años los nativos de este lugar. Es una ventana hacia el pasado que, inesperadamente, nos invita a reflexionar sobre la trascendencia del hombre.

 

Nos despedimos de don Clemente sin antes sucumbir a las tentaciones que ofrece y compramos una polera estampada con un petroglifo del Valle del Encanto, un lugar mágico que hay que visitar. Miramos el reloj, y por la hora, debemos continuar hacia nuestro próximo destino.

 

HACIENDA SANTA CRISTINA, DELICIOSA PAUSA EN EL LIMARÍ

 

La campestre Hacienda Santa Cristina es un hotel y restaurante, que se ubica a la altura del kilómetro 396 de la Ruta 5 Norte. Su propietaria, Paulina Gálvez, famosa por su cocina, nos ofrece la ensalada de la hacienda, que en una perfecta sincronía de colores y sabores, danzan verduras, camarones de río y locos. Me atrevo con un pastel de camarón y ostión, mientras mi compañero se sirve un garrón de cordero al vino tinto. También nos tentaron las codornices y perdices en escabeche.

 

Si usted llega el domingo, hágalo temprano para que alcance a probar el cordero al palo, no se arrepentirá. Me cuesta ser objetivo con esta experiencia culinaria, siento que descubrí la verdadera perla del Limarí. "Comencé en esto a los once años con mis padres en la Hostería Gálvez de Tongoy. Con la guía de mi madre, al comienzo, y ahora con la asesoría y modernización de los platos que ha hecho mi hija", nos confidencia Paulina.

 

La casona está convertida en museo. Les recomiendo recorrer las diez hectáreas arriba del "Violeto", un caballo manso, mientras se deja impresionar por las mil historias de Luis, quien se encarga de ensillar el corcel.

 

Maravillados y repuestos tras el circuito vinífero, retornamos a La Serena con la certeza de haber probado vinos premium y únicos que se merecen el sitial que le han dado los conocedores y con la satisfacción de haber descubierto el corazón del Limarí, lo sagrado de nuestros antepasados y una mezcla de sabores y sensaciones gastronómicas en Santa Cristina.

 

NUESTRO DATO

 

Circuito turístico Viña Tabalí, $5.000 con degustación de vinos.

Entrada Valle del Encanto: $500

 

 

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