Anda en cuadrimoto desde los ocho años, pero ni siquiera por eso Barry Cruces (31) se imaginó que iba a correr un Dakar. Ya lleva dos participaciones en la modalidad Quads, la misma donde este año un chileno hizo historia (Ignacio Casale), en una promisoria carrera tuerca que maduró por siete años navegante del Rally Mobil.
Justo en la versión 2014 de la competencia que incluye a Argentina, Bolivia y Chile, Cruces optó por mirarla desde afuera. Un buen debut en 2012 y un accidentado 2013 (abandonó por una caída), lo hicieron tomar con mesura su nueva aventura y postergarla hasta 2015.
Tanto fue así, que la última vez que se subió a su moto fue hace un año, cuando el destino lo hizo terminar abruptamente en la décima etapa del Dakar 2013. La carencia de pistas para la especialidad en la región, junto con una decisión laboral y familiar, fueron sus argumentos para hacer una pausa. Claro que al ver la competencia por televisión, el escenario fue otro.
¿Por qué no corriste este año?
Llevaba dos años dedicados al entrenamiento. Iba a correr al norte, muchas semanas fuera de Concepción, así que le prometí a mi familia que no iba a correr este año, para dedicarme más a ellos y al trabajo. Aparte, los auspicios no son buenos en la región, toqué muchas puertas, y tuve que recurrir a empresas chicas, a cercanos, y a mi bolsillo. Ahora quiero volver en 2015.
¿Cómo evalúas lo que hiciste en los dos años de competencia?
El debut fue muy bueno. Terminé décimo en la categoría y segundo con las motos 4x4, que son mi especialidad. Me quedé con el gusto de poder mejorarlo. Me sirvió para saber lo bueno y lo malo del Dakar, y cómo juega la cabeza. Así que volví en 2013, aunque muchos me dijeron que no lo hiciera, pues ya me había dado el gusto. La meta podría haber sido nuevamente terminar, pero me quería sacar la “espinita” y andar mejor. Y lo hice. Mejoré mucho el ritmo, venía muy bien. Era el segundo mejor del equipo, llegué octavo en una etapa y pude haber terminado entre los diez mejores pilotos, pero tuve que abandonar cuando iba dieciséis, no tan lejos de los líderes.
¿Te dieron ganas de correr este año?
Las manos me “picaban” y muchas veces me dije “¿por qué no fui?”. Estar ahí es algo incomparable. Fue duro y peligroso, y este año muchos no terminaron, entre ellos todo mi equipo. Varios amigos me felicitaron por no haber ido, pero es lo que puede suceder en este tipo de pruebas.
¿Por qué fue tan duro este año?
Fueron condiciones más extremas, con temperaturas muy altas y etapas duras, según lo que cuentan los pilotos. En esas circunstancias, cuesta mucho.
¿Cuál es tu impresión de lo hecho por Ignacio Casale?
Espectacular. Es el sueño de cualquier piloto que corre el Dakar: alguna vez poder ganarlo. Es una carrera muy difícil, con nueve mil kilómetros en quince días, en los que puede pasar de todo. Ignacio se preparó bien este año, se lo propuso y dijo que quería ganarle a Patronelli (Marcos, campeón 2013), bien. Feliz por él, porque partimos juntos en las cuadrimotos en 2012; antes había corrido en moto y en camión.
¿Alguna anécdota con él?
No sé si anécdota, pero recuerdo que, en 2012, se cayó muy fuerte. Dijo que no iba a subirse más en una cuadrimoto, que esto era para locos y que no entendía a los que corrían aquí. Menos mal que no se bajó, porque le fue mejor y hoy es el campeón.
¿Su triunfo sirve al resto de los corredores chilenos?
Claro, porque se pueden abrir espacios y hacer más conocida la especialidad. Es un triunfo que nadie había conseguido y es puro mérito de él.
Ojalá que también sirva para los demás, tanto como incentivo, como para la ayuda que siempre es necesaria en este tipo de deportes.
¿Por qué esta categoría se convirtió en la más exitosa en resultados?
Por la preparación. La mayor parte de los pilotos de cuadrimoto son sudamericanos, con muchos argentinos y cuatro chilenos este año, aunque el año pasado éramos siete. Pero Ignacio se está dedicando ciento por ciento a esto, lo tomó como un trabajo y cuenta con apoyo. Muy bien por él, porque con su labor se le han abierto puertas.
¿Vuelves en 2015?
Esa es la idea. Tengo que ver si logro conseguirme auspicios, porque se invierte demasiado dinero y son muchas cosas las que se pueden hacer con esos recursos. Es una afición muy cara y peligrosa. Si bien la familia me apoya, no dejo de preocuparme. Ojalá el equipo (Can-Am) se pueda armar bien para ir con más fuerza y sentirse bien acompañado en carrera, que es lo principal.
ACELERA A FONDO
Barry Cruces cuenta que llegó al Dakar casi por una anécdota. Junto a su hermano Richard se enteró que se estaba armando el primer equipo chileno de cuadriciclos para participar en el Dakar. Tenía la cercanía con este tipo de motos desde los ocho años, pero faltaba la experiencia de carrera.
Intentó unirse a Yamaha, pero no tuvo éxito. Luego fue a Can-Am y el escenario fue completamente distinto: lo aceptaron y le abrieron los brazos. Con Rodrigo Ramírez y Francisco “Poncho” López (no “Chaleco”, sino su homónimo que corre en buggies), jefes del team, estrechó una relación que lo mantuvo ligado en sus dos participaciones.
¿Por qué elegiste competir en las quads?
Aprendí a manejar en cuadrimoto antes que cualquier otra cosa. Teníamos estos vehículos en el campo, por lo que anduve desde pequeño. El Dakar, para mí, siempre estuvo asociado a esta disciplina, nunca pensé en otra categoría. En 2011, quise correr y empecé no más.
¿Pero tenías experiencia en competencias?
Pero en otra área, pues fui navegante de autos en el Rally Mobil. Estuve con Cristián Navarrete hasta el año antepasado. Fueron siete años en eso, algo muy distinto a correr en quads. El ambiente tuerca es muy bueno.
¿Qué te dejó haber corrido (y terminado) un Dakar?
Hay gente que a uno no lo conoce, o que te está conociendo, y se extraña cuando uno cuenta que corrió el Dakar. Incluso no creen. Pero empiezo a mostrar fotos, luego la moto, y terminan buscando solos, asombrados. Al final es otro el cuento. Me han tratado de loco, porque la verdad que correr el Dakar es arriesgar tu vida. Es la carrera más larga y más dura del mundo.
¿Qué es lo más difícil?
Las largas distancias que corres día a día. A eso se suman las pocas horas de sueño, porque te levantas a las tres y media de la mañana, te acuestas a las once de la noche, con un cansancio físico y mental terrible. Y todos los días lo mismo. Muchos accidentes ocurren por esto.
¿Falta competencia de cuadriciclos en la zona sur?
La mayor cantidad de pilotos del Dakar es del norte. Hay desierto, dunas, y eso se ve harto en la competencia. Pero también hay mucho camino, como las etapas de Argentina, lo que se asemeja a nuestras rutas sureñas. Sin embargo, no hay muchas instancias donde poder competir.
Los pilotos penquistas han sido protagonistas, como este año en las
motos...
Sí, y es una serie muy difícil, porque solamente llegan los mejores a correr en motos. Quedan doscientos y ya es un filtro grande, pues se rato, y se dedica ciento por ciento a la moto. Siempre ha sido bueno, aunque no se le tomó mucho en cuenta, porque Casale ganó las quads, pero hizo una gran carrera al llegar octavo entre ciento ochenta motos, siendo el mejor chileno y sudamericano. Y Jeremías Israel tuvo mala fortuna, porque cuando chocó venía corriendo con todo.